En República Dominicana, la sostenibilidad económica durante la vejez se enfrenta a retos significativos, influenciados por la alta informalidad laboral y los salarios reducidos. Un considerable porcentaje de trabajadores se encuentra en el sector informal, y la mayoría de los empleados formales perciben ingresos modestos. Este panorama genera incertidumbre sobre la capacidad de los ciudadanos para cubrir sus gastos en la etapa de retiro, especialmente ante el aumento de las necesidades de salud.
Los jóvenes de hoy, al iniciar su trayectoria profesional, rara vez consideran los recursos financieros que requerirán para afrontar sus gastos esenciales durante la jubilación, un periodo en el que las demandas de salud suelen incrementarse notablemente. Mientras que en la juventud los costos médicos son habitualmente bajos, en la tercera edad se elevan considerablemente. Esta situación representa uno de los mayores obstáculos para la sociedad dominicana, donde más de la mitad de la fuerza laboral opera en la informalidad y casi el 69% de los empleados con contratos formales perciben sueldos iguales o inferiores a RD$30,000, según el informe más reciente de la Asociación Dominicana de Administradoras de Riesgos de Salud (ADARS). La Superintendencia de Pensiones (SIPEN) confirma que el Sistema Dominicano de Pensiones cuenta actualmente con 5.6 millones de personas afiliadas y 2.3 millones de cotizantes.
REQUISITOS PARA ACCEDER A UNA PENSIÓN EN REPÚBLICA DOMINICANA
La SIPEN señala que la posibilidad de obtener una pensión dentro del sistema previsional dominicano depende de la clase de beneficio solicitado por el afiliado, ya sea por edad avanzada, cese por edad, incapacidad o fallecimiento. “Para conseguir una pensión por vejez, el individuo debe haber alcanzado los 60 años de edad y haber efectuado al menos 360 meses de contribuciones. También puede acceder con 55 años o más, siempre que el fondo acumulado permita financiar una pensión que sea, como mínimo, el 150% de la pensión mínima. En el caso de la pensión por cese por edad avanzada, se exige haber cumplido 57 años o más y haber perdido un empleo remunerado”, detalla la SIPEN. La ADARS estipula que, para acceder a la pensión por cese por edad avanzada a partir de los 57 años, el cotizante debe acreditar, como mínimo, 300 aportaciones. La SIPEN agrega que la pensión por incapacidad está destinada a los afiliados cubiertos por el Seguro de Discapacidad y Sobrevivencia. Para ser elegible, deben poseer un dictamen emitido por la Comisión Médica Regional (CMR) o la Comisión Médica Nacional (CMN), que certifique una incapacidad de origen no laboral de un 50% o superior, además de la certificación expedida por la Comisión Técnica sobre Discapacidad (CTD). Por su parte, la pensión por sobrevivencia se aplica cuando el afiliado fallecido estaba amparado por el Seguro de Discapacidad y Sobrevivencia y el deceso no fue consecuencia de un accidente o una enfermedad laboral. Adicionalmente, deben existir beneficiarios definidos por la ley, entre ellos el cónyuge o pareja, hijos menores de edad, hijos solteros estudiantes entre 18 y 21 años, hijos con una incapacidad certificada del 50% o más, sin importar su edad, así como hijos concebidos y aún no nacidos. Si no se cumplen las condiciones para otorgar la pensión por sobrevivencia, el monto acumulado en la cuenta de capitalización individual del afiliado se entrega a sus herederos legales, de acuerdo con la legislación dominicana.
¿QUÉ PORCENTAJE RECIBE UN PENSIONADO?
Respecto al porcentaje que percibe el beneficiario de una pensión, en el Sistema de Capitalización Individual (CCI), la pensión por vejez o por cese por edad avanzada no corresponde a un porcentaje fijo del salario aportado por el trabajador. Su cuantía se determina de forma personalizada, considerando el saldo acumulado en la cuenta particular del afiliado, el género y la edad al momento del retiro. En contraste, para los beneficios por incapacidad, la pensión equivale al 60% o al 30% del promedio del salario cotizable de los últimos tres años, ajustado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), según el grado de incapacidad determinado por las autoridades pertinentes. En el caso de la pensión por sobrevivencia, los beneficiarios reciben el 60% del promedio del salario cotizable de los últimos tres años del afiliado fallecido. La SIPEN aclara que, en las pensiones por vejez y por cese por edad avanzada, la duración del beneficio dependerá del saldo acumulado en la cuenta individual y de las condiciones bajo las cuales se otorgue la pensión, por lo que no existe un período de pago fijo aplicable a todos los afiliados. Por el contrario, las pensiones por incapacidad y sobrevivencia se rigen por las condiciones específicas establecidas en la Ley 87-01 y su normativa complementaria.
LAS MUJERES SON MENOS, PERO VIVEN MÁS
La distribución por género de los afiliados al Sistema Dominicano de Pensiones presenta una configuración prácticamente equitativa. Las mujeres constituyen el 49.1% del total de afiliados, mientras que los hombres representan el 50.9%, de acuerdo con las cifras de la SIPEN. Sin embargo, la diferencia se acentúa al examinar la expectativa de vida después de la jubilación. Según la SIPEN, un hombre que llega a los 60 años puede esperar vivir, en promedio, 21 años adicionales, mientras que una mujer de la misma edad tiene una expectativa de vida de 25 años más. Esto implica que, en términos generales, los hombres vivirían hasta los 81 años y las mujeres hasta los 85 años, un factor que incide directamente en el lapso durante el cual deberán financiar sus pensiones.
DESAFÍO PARA AUTORIDADES
En síntesis, el país experimenta un envejecimiento demográfico, la esperanza de vida se extiende, la informalidad laboral persiste por encima del 50% de la población ocupada, los salarios se mantienen bajos y la natalidad disminuye. Este escenario sugiere que el sistema de pensiones dependerá cada vez más de que las personas permanezcan más tiempo en el ámbito laboral, contribuyan durante más años y acumulen mayores ahorros. Paralelamente, el Estado deberá impulsar mecanismos de educación financiera y políticas que promuevan mayores niveles de inversión y productividad, con el propósito de que los trabajadores formalizados reciban mejores ingresos y puedan aspirar a una pensión adecuada que les permita cubrir sus necesidades durante la vejez. La buena noticia es que los dominicanos vivirán más tiempo que nunca. No obstante, muchos podrían llegar a la tercera edad sin los ahorros suficientes para sostener varias décadas de retiro.