Certamen Miss RD Universo 2026: Gran Espectáculo con Desafíos de Coordinación

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La final del Miss República Dominicana Universo 2026 se celebró en el Teatro Nacional Eduardo Brito, destacando por su imponente producción y un escenario televisivo. Aunque el evento brilló con elementos culturales y un público entusiasta, la transmisión en vivo reveló ciertos problemas de coordinación entre las participantes y en la gestión de imprevistos, aspectos que demandan mejoras para futuras ediciones.

El Teatro Nacional Eduardo Brito fue el escenario el pasado jueves para la final del Miss República Dominicana Universo 2026, una edición que congregó a treinta aspirantes de diversas regiones y comunidades del país. El evento fue transmitido en vivo por Color Visión, Canal 9, y se caracterizó por una producción de gran escala, un escenario diseñado para la televisión y una audiencia que llenó la sala, brindando ovaciones a sus candidatas predilectas. La dirección general de la producción estuvo a cargo de Magali Febles, mientras que Domingo Amparo se encargó de la fotografía oficial. Enmanuel Lion supervisó el estilismo, Carlos Falla la dirección de maquillaje, y Yack Junior coordinó la logística del backstage.

El espectáculo dio inicio con la interpretación del himno nacional, a cargo de Jahily D. Hernández Custodio, un niño con autismo reconocido por su pasión y habilidad artística. La apertura también incorporó imágenes que reflejaban la cultura, la identidad y la alegría dominicanas, logrando desde el principio una conexión con el público y enfatizando el carácter conmemorativo de esta edición.

Entre los puntos fuertes de la producción sobresalieron la amplitud del escenario, la iluminación, el diseño del vestuario de las concursantes, la presencia de artistas invitados y la inclusión de elementos culturales autóctonos. La emisión televisiva mostró una gala visualmente atractiva, con diversos segmentos de competencia y una ambientación adecuada a la relevancia del certamen. La conducción de Caroline Aquino, Jessica Pereira y Brea Frank fue otro aspecto positivo de la noche. Los presentadores demostraron aplomo ante las cámaras, mantuvieron la continuidad entre los segmentos y reaccionaron con profesionalismo frente a los cambios e inconvenientes que surgieron durante la transmisión.

No obstante, también se detectaron deficiencias en la coordinación durante varios momentos del evento. En algunas pasarelas, se observó desorganización entre las participantes, con entradas desfasadas, indecisiones sobre el recorrido, cruces mal sincronizados y dificultades para posicionarse correctamente en el escenario. Estas circunstancias evidenciaron problemas en las indicaciones proporcionadas a las concursantes o en la comunicación entre el área de backstage y la dirección de piso. En ciertos instantes, las candidatas parecían esperar instrucciones o reaccionar después de que otras compañeras comenzaran sus movimientos, lo que afectó la sincronización de las presentaciones.

La transmisión también expuso algunas situaciones que la producción no logró manejar de forma discreta. Se notaron pausas, movimientos improvisados y momentos de incertidumbre que permanecieron visibles ante las cámaras, en lugar de ser disimulados con planos generales, imágenes del público, música de fondo o intervenciones inmediatas de los presentadores. En una producción en vivo pueden surgir imprevistos, pero la realización televisiva debe contar con alternativas para evitar que las dificultades internas sean evidentes para la audiencia. Durante la gala hubo ocasiones en las que los conductores tuvieron que seguir adelante mientras se resolvían situaciones fuera de cámara o esperaban nuevas indicaciones.

La cantidad de contenido también influyó en el ritmo del espectáculo. La participación de treinta candidatas, las actuaciones artísticas, las pasarelas, las distintas rondas de clasificación, las preguntas y la coronación demandaron una coordinación precisa para evitar interrupciones prolongadas y mantener la fluidez de la ceremonia. El área de backstage tuvo una responsabilidad crucial debido al número de aspirantes, los cambios de vestuario y las entradas programadas. Sin embargo, lo observado durante algunas pasarelas demostró que la coordinación detrás del escenario no siempre se reflejó de manera ordenada frente a las cámaras.

La gala presentó como puntos fuertes su propuesta visual, la atmósfera del Teatro Nacional, la conducción, la apertura cultural y su capacidad para atraer a una gran audiencia. Como aspectos a mejorar quedaron la organización de las candidatas, la dirección de piso, las señales durante las pasarelas y el manejo televisivo de las situaciones imprevistas. El Miss República Dominicana Universo 2026 contó con los recursos y el personal necesarios para desarrollar una producción de gran magnitud. Sin embargo, la transmisión evidenció que una parte de la planificación no se ejecutó con la fluidez esperada, especialmente durante los desplazamientos de las candidatas y en los momentos en que surgieron situaciones que la producción no pudo ocultar ante las cámaras.