El deceso de Luis René Contreras Martínez en el centro de rehabilitación La Gloria de Dios ha desatado una ola de quejas por presuntos maltratos y la carencia de supervisión en estas instalaciones. A pesar de que las acusaciones de agresiones físicas y circunstancias anómalas surgieron el mismo día del incidente, el caso no se hizo público. La investigación periodística ha revelado que el establecimiento carecía de la autorización necesaria para operar.
El fallecimiento de Luis René Contreras Martínez, de 42 años, dentro de la institución de recuperación La Gloria de Dios, situada en Boca de Yuma, ha reavivado las acusaciones sobre posibles abusos y la deficiente regulación de estos establecimientos. Un informe periodístico detalló que el deceso, ocurrido el diez de julio pasado, no se hizo público, a pesar de que desde esa misma fecha el equipo recibió denuncias de supuestas agresiones físicas y situaciones irregulares en torno al incidente. La investigación indica que el centro, propiedad de Juan Carlos Martínez Guerrero, conocido como “El Rescatador”, aún no cuenta con la habilitación del Ministerio de Salud Pública para funcionar, si bien inició el proceso de regularización tras reportajes previos del programa.
Familiares y quienes presentaron las denuncias afirman que Luis René habría sido víctima de maltratos antes de morir, mientras que el informe preliminar de las autoridades señala que sufrió un traumatismo craneoencefálico tras caer de una litera. Según el reportaje, las grabaciones de vigilancia muestran al interno desplomarse cuando intentaba levantarse de la cama, pero los allegados aseguran que parecía haber perdido previamente las fuerzas o la consciencia. Esa versión coincide con testimonios que sostienen que horas antes habría sido objeto de agresiones físicas, incluyendo presunta compresión del cuello y golpes en los genitales.
El programa de investigación plantea que persisten dudas sobre las verdaderas causas del fallecimiento, entre ellas si Luis René recibió algún tipo de agresión previa, si su condición física era compatible con permanecer en la parte superior de un camarote o si existió negligencia en su cuidado. El programa sostiene que será la investigación del Ministerio Público y los estudios forenses los que determinen si se trató de un accidente o si existen responsabilidades penales. El trabajo periodístico concluye que este nuevo caso pone de manifiesto las carencias en la atención de personas con adicciones y trastornos mentales en República Dominicana, al tiempo que cuestiona la falta de supervisión efectiva sobre centros de rehabilitación que operan sin las condiciones y permisos exigidos por las autoridades.