Psiquiatra Segundo Imbert Critica el Rol Activo de Embajadora de EE. UU. en República Dominicana

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El psiquiatra y columnista Segundo Imbert Bruga L ha expresado su preocupación por la conducta de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos. Imbert sugiere que su actuación debe interpretarse en el contexto de un proyecto político e ideológico más amplio, vinculado a la administración del presidente Donald Trump. Argumenta que la embajadora ha excedido las funciones diplomáticas tradicionales al intervenir en asuntos internos dominicanos.

El especialista en psiquiatría y colaborador Segundo Imbert Bruga L manifestó que la labor de la embajadora estadounidense en República Dominicana, Leah Francis Campos, no debe ser evaluada por sus gestos o afirmaciones aisladas, sino por el esquema político e ideológico que, en su opinión, encarna como representante del gobierno del presidente Donald Trump. En su pieza “Entendiendo la enviada”, divulgada en el periódico Acento, Imbert mantiene que para comprender el comportamiento de la diplomática “debemos aceptar que ella no es ella sino quien la manda”, por lo cual estima esencial examinar “la secta y al líder que representa”, haciendo alusión a la administración de Estados Unidos.

El columnista asegura que, desde su llegada al país, la embajadora ha impulsado una agenda pública “sin reservas”, con una presencia que cataloga de “polémica y sin precedentes”, al considerar que ha opinado e intervenido en asuntos internos que van más allá de las atribuciones habituales de un delegado diplomático. Como ejemplo, menciona el interés demostrado por la funcionaria en temas como el merengue, la bachata y el tratamiento del autismo en Santiago, y asevera que “no se limita —como exige la diplomacia— a representar, observar, registrar y negociar. De ninguna manera: se inmiscuye y opina hasta de los condimentos del sancocho”.

Imbert también objeta el apoyo de la embajadora a la iniciativa Make America Healthy Again (MAHA) y al secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., de quien escribe que está “graduado en salud pública de la universidad Google”, además de describirlo como un “enemigo acérrimo de la ciencia y la medicina convencional”. El psiquiatra sostiene además que la diplomática “anunció la intención de dictarnos nuestra agenda sanitaria” bajo las directrices de MAHA y recuerda que previamente “había validado como científico investigador a un médico de reputación cuestionable”, en referencia al caso del doctor Ernesto Fadul.

A juicio del autor, esas acciones solo pueden entenderse por “su fervor y lealtad a Donald Trump y al Proyecto 2025”, una iniciativa promovida por la Heritage Foundation que describe como un plan ultraconservador. En uno de los párrafos más contundentes del artículo, Imbert afirma que la embajadora fue elegida por “sus cualidades personales, trayectoria profesional, adhesión y lealtad incondicional al presidente Trump” y concluye que fue designada como “cabeza de puente de una invasión ultraderechista, que actualmente desembarca en diferentes costas del planeta”, sosteniendo que su propósito específico es “dominar”.

El artículo representa una crítica a la manera en que, según el autor, la actual representación diplomática estadounidense ha asumido un rol activo en temas de la agenda pública dominicana, una interpretación que desarrolla desde una perspectiva política e ideológica.