Serias deficiencias operativas obstaculizan la respuesta del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este

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Una investigación revela graves problemas en el Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este, afectando su capacidad de respuesta ante emergencias. La escasez de vehículos operativos, la falta de personal y equipos especializados dañados son algunas de las deficiencias que ponen en riesgo a uno de los municipios más poblados del país, generando preocupación sobre la seguridad y el tiempo de respuesta en situaciones críticas.

Cuando un fuego se propaga, cada segundo es crucial para contener las llamas o enfrentar consecuencias lamentables, tanto materiales como humanas. No obstante, una indagación periodística ha puesto al descubierto que el Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este padece de severas restricciones en su funcionamiento, lo que genera dudas sobre su habilidad para actuar con celeridad ante una situación de emergencia de gran envergadura. La ausencia de camiones, ambulancias inutilizables, tanques de agua inoperativos, una plantilla insuficiente, estaciones cerradas y herramientas especializadas averiadas componen el panorama encontrado en una de las demarcaciones más habitadas del territorio.

La problemática se hizo evidente durante el reciente incendio que afectó la sede de L&R Comercial, situada en la Marginal de Las Américas. Para afrontar el siniestro, fue necesario solicitar la asistencia de los cuerpos de bomberos de La Caleta, Boca Chica y Santo Domingo Norte, debido a las limitaciones de personal y equipamiento del municipio. Una revisión efectuada por el equipo de investigación determinó que Santo Domingo Este dispone actualmente de seis dependencias, pero solo siete vehículos de bomberos estarían en condiciones de operar. En 2020, la localidad contaba con quince unidades; nueve de ellas se encontrarían actualmente fuera de servicio. En la estación de Los Mina, incluso, uno de los camiones permanece estacionado por la falta de un conductor y, según lo verificado, en emergencias de mayor envergadura debe ser trasladado por mecánicos. La situación se complica porque los tres grandes camiones cisterna destinados al suministro de agua durante los incendios estarían inactivos. También estaría inservible la única unidad especializada para trabajos en alturas. Las dos ambulancias del cuerpo de bomberos tampoco estarían operativas, mientras que cinco de sus ocho vehículos ligeros permanecerían fuera de servicio. El bombero del Departamento de Bomberos de Nueva York, Daniel Batista, calificó la situación observada como inquietante. “Esas unidades no están en capacidad de brindar un servicio adecuado”, aseveró. La investigación también halló una unidad de rescate acuático en mal estado, situada en Ciudad Juan Bosch, lejos de su entorno natural de operación, además de una estación edificada y equipada hace varios años que continúa cerrada. Para el legislador Rafael Castillo, las carencias representan un peligro adicional ante la posibilidad de que ocurran dos incendios de forma simultánea. “Si sucedieran dos siniestros al mismo tiempo, enfrentaríamos muchos problemas”, advirtió.

La escasez de equipos no es la única dificultad. La investigación también encontró una preocupante insuficiencia de personal en las estaciones. Documentos obtenidos durante la indagación muestran que en algunas dependencias apenas hay un bombero y un conductor. En otras, el personal disponible tampoco sería suficiente para llevar a cabo simultáneamente tareas de rescate y extinción de incendios. La situación quedó demostrada durante un incendio registrado en un complejo residencial cercano a Los Tres Ojos, donde una mujer quedó atrapada en el segundo nivel de su domicilio. Mientras los bomberos necesitaban rescatarla, también debían manejar la línea de agua, una labor que requería personal adicional. Un vecino de la afectada cuestionó el tiempo de respuesta y afirmó que la ambulancia que llegó al lugar tampoco contaba con el equipamiento necesario, incluyendo oxígeno. “Se perdieron minutos valiosos que quizás pudieron salvar su vida”, narró. Pero ¿cuánto debería tardar un cuerpo de bomberos en llegar? El ingeniero experto en protección contra incendios, Jaime Andrés Moncada, explicó que las normativas de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA) establecen parámetros de respuesta considerablemente más exigentes. De acuerdo con esos estándares, una vez recibida la llamada, el cuerpo de bomberos debe salir en un máximo de ochenta segundos. La primera unidad debería arribar al lugar del incendio en un máximo de cuatro minutos y una segunda unidad dos minutos después. No obstante, datos del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 indican que durante 2025 el Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este registró un promedio de quince minutos entre el despacho y la llegada al sitio de la emergencia. Para Daniel Batista, esa diferencia puede ser determinante. “Los primeros diez minutos son cruciales”, sostuvo. El tiempo de respuesta adquiere mayor importancia en una urbe de más de un millón de habitantes, donde la expansión urbana y el crecimiento comercial incrementan la posibilidad de emergencias de gran escala.

La investigación también reveló deficiencias en los equipos que utilizan los propios bomberos para protegerse durante las operaciones. Durante el incendio del vertedero de Cancino Adentro, ocurrido el 8 de agosto, imágenes obtenidas por el equipo de investigación muestran a un bombero intentando conectar manualmente una manguera dañada. El incidente también expuso los peligros para quienes combaten estos siniestros. Uno de los bomberos que participó en el operativo relató que sufrió problemas cutáneos y otras afecciones tras exponerse al humo y aseguró que tuvo que costear medicamentos de su propio bolsillo. El especialista Daniel Batista explicó que los equipos completos de protección para un bombero pueden costar entre veintidós mil y veinticinco mil dólares. “No tener el equipo adecuado para intervenir un incidente es fatal”, afirmó. La falta de recursos contrasta con el presupuesto asignado al funcionamiento del cuerpo. Para 2025, la Alcaldía de Santo Domingo Este destinó RD$20.9 millones al Cuerpo de Bomberos. De ese monto, RD$9.7 millones correspondieron a personal eventual, RD$4 millones a mantenimiento de la infraestructura y RD$6.5 millones a combustible. A pesar de esos recursos, persisten las deficiencias en vehículos, equipamiento, estaciones y personal. Mientras tanto, en el Congreso permanece pendiente desde hace años un proyecto que busca modificar el modelo de financiamiento y organización de los cuerpos de bomberos del país. El diputado Rafael Castillo aseguró que la iniciativa ha caducado en varias ocasiones y que aún no se ha concretado un modelo que permita garantizar una mayor protección y respaldo estatal para estas instituciones. El equipo de investigación también buscó la versión del alcalde de Santo Domingo Este, Dio Astacio, y del intendente general del Cuerpo de Bomberos. Se solicitó una entrevista con ambos, pero al momento de cerrar este reportaje no fue posible obtener sus declaraciones. En noviembre de 2024, el alcalde Astacio había calificado al Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este como “uno de los mejores de América Latina” y sostuvo que los hechos y su capacidad de respuesta lo demostraban. Sin embargo, los hallazgos de esta investigación muestran una realidad marcada por vehículos fuera de servicio, escasez de personal, equipos especializados averiados y tiempos de respuesta muy superiores a los estándares de referencia. Y la pregunta que queda sobre la mesa va más allá de Santo Domingo Este: si uno de los municipios más poblados y con mayor actividad económica del país enfrenta estas limitaciones, ¿qué está ocurriendo con los cuerpos de bomberos del resto de República Dominicana? Porque frente a un incendio, las carencias no se quedan en un inventario de equipos dañados. Se convierten en minutos perdidos, bienes destruidos y, en el peor de los casos, vidas que pudieron salvarse.