Descubrimientos en Barcelona Revelan la Sofisticada Carpintería Neandertal

Tecnologia
Un reciente estudio en el yacimiento del Abric Romaní, Barcelona, desafía la percepción común de la tecnología neandertal, sugiriendo que la madera era un recurso esencial y no solo la piedra. El análisis de casi 600 restos de madera, conservados de manera excepcional, revela herramientas, armas y objetos domésticos que demuestran una avanzada capacidad de carpintería entre hace 40.000 y 62.000 años.

La concepción tradicional de la tecnología neandertal a menudo se asocia con herramientas de piedra. Sin embargo, las evidencias halladas en el yacimiento del Abric Romaní, en Barcelona, presentan una perspectiva diferente, indicando que la madera desempeñó un papel crucial en su vida cotidiana.

El registro arqueológico enfrenta un desafío: la piedra y el hueso perduran a través del tiempo, mientras que los materiales orgánicos perecederos, como la madera, usualmente se desintegran sin dejar rastro. Esto puede distorsionar nuestra comprensión de aquella época, pero este nuevo estudio representa un avance significativo.

El equipo de investigación examinó 597 restos de madera provenientes de 16 estratos arqueológicos distintos. Estos niveles son fundamentales, ya que abarcan un periodo de antigüedad que oscila entre 40.000 y 62.000 años.

La conservación de restos de madera con una antigüedad de 40.000 años es un milagro geológico. Lo habitual habría sido su degradación, pero el agua enriquecida con carbonato cálcico cubrió los objetos de madera, formando tobas. Este fenómeno es trascendental porque, al descomponerse la madera original, dejó un molde exacto en la piedra con una precisión que ha permitido a los científicos observar las características biológicas de la madera.

Gracias a esta conservación, de los casi 600 restos analizados, en su mayoría ramas, troncos y leña, los investigadores han logrado identificar 13 elementos que fueron claramente utilizados por los neandertales.

Entre los hallazgos tecnológicos destacan las armas. En el nivel R del yacimiento, se descubrieron dos impresionantes lanzas. La de mayor tamaño mide 2,45 metros de longitud y exhibe la morfología típica de una lanza de empuje, diseñada para ser empleada a corta distancia. De la segunda lanza, se conservan 1,99 metros y muestra signos de haber sido trabajada intencionalmente.

Un aspecto interesante es que una de estas lanzas se encontró en el mismo contexto que áreas de hogueras y restos de ciervos. No obstante, los autores señalan que su proximidad no permite afirmar categóricamente que se utilizara para cazar a esos animales en particular, aunque sí ilustra la complejidad de las actividades que realizaban en un mismo espacio.

Además, un objeto aún más enigmático fue hallado en el nivel P. Estaba tallado en una única pieza de madera y presentaba un mango de unos 16 centímetros perfectamente diferenciado con un extremo ensanchado. Su forma recuerda a la de una maza y, según los registros disponibles, no tiene ningún paralelo conocido en toda la prehistoria. Esto hace que su función siga siendo un misterio abierto a la interpretación, ya que, aunque su morfología encaja con un instrumento de percusión, no se descarta su uso en la caza o incluso un significado simbólico o social.

La carpintería neandertal se extendía más allá de la fabricación de armas. Los investigadores han identificado cuatro cortezas aplanadas que interpretan como posibles bandejas o recipientes. Al encontrarse cerca de los hogares, se deduce un uso doméstico, aunque su función exacta no puede determinarse con total certeza. Destaca que estos objetos están fabricados con corteza de enebro, a pesar de que el pino era la madera predominante en el entorno. De esta manera, el equipo plantea la hipótesis de que eligieron el enebro específicamente por su corteza fibrosa y flexible, ideal para hacer recipientes ligeros, aunque reconocen que es una teoría que aún no puede confirmarse.