Red Eléctrica de España (REE), el operador del sistema eléctrico nacional, ha solicitado el mantenimiento de más de un centenar de instalaciones esenciales y ha rechazado sus calendarios de mantenimiento para los próximos doce meses. Esta situación, sin precedentes en el sector, surge en un contexto de alta indisponibilidad de centrales de ciclo combinado, lo que genera preocupación sobre la estabilidad del suministro eléctrico. La decisión ha provocado un debate en el sector, que cuestiona las implicaciones a corto y largo plazo de posponer estas revisiones críticas.
Red Eléctrica, en su rol de operador del sistema eléctrico en nuestro país, ha requerido que más de un centenar de instalaciones esenciales permanezcan disponibles y ha manifestado su desacuerdo con sus planes de mantenimiento para los próximos doce meses. Este suceso, según fuentes del sector, es inédito y ocurre tras la inoperatividad de hasta el 35% de la potencia instalada de los ciclos combinados desde el verano. La solicitud afecta a centrales nucleares, ciclos combinados y centrales de bombeo. Aunque REE no tiene la potestad de obligar, sí ha expresado su disconformidad con algunas de las fechas propuestas.
Antes del día 15 de cada mes, las compañías eléctricas deben informar a Red Eléctrica (REE) sobre las fechas específicas en las que sus instalaciones térmicas (que incluyen nucleares y de ciclo combinado) e hidráulicas no estarán operativas. Recientemente, REE ha denegado su conformidad a los planes de mantenimiento de más de un centenar de instalaciones para el periodo comprendido entre octubre de 2026 y septiembre de 2027. El motivo aducido por el operador del sistema es la necesidad de asegurar el suministro eléctrico en un momento en que se observa una tendencia inusual al aumento de la indisponibilidad de las instalaciones de ciclo combinado. Según declaraciones de REE, en ocasiones ha estado disponible tan solo el 65% de la potencia instalada de esta tecnología.
Desde el apagón, REE ha incrementado el uso de las centrales de ciclo combinado. Estas instalaciones proporcionan potencia firme y, especialmente en el caso de los ciclos combinados, ajustes necesarios para mantener la estabilidad de la red, como un control dinámico de la tensión. Su participación en la generación peninsular ha crecido del 8% al 19,4% del total peninsular.
Esta situación ha derivado en un ciclo peculiar: por un lado, REE necesita que estas centrales estén operativas y ha mostrado su desacuerdo con sus paradas por mantenimiento. Sin embargo, muchas de ellas tienen alrededor de 20 años y no fueron diseñadas para operar con tantos arranques. Consecuentemente, este mayor uso contribuye a acelerar la necesidad de mantenimiento.
Esta decisión no solo es algo inédito, sino que también ha generado suspicacias en el sector energético, que no comprende completamente la postura de REE. Anteriormente, el operador podía reprogramar el mantenimiento de una central de forma puntual, siempre contemplando una fecha cercana para su realización. No obstante, algunas fuentes empresariales del sector interpretan la decisión como una medida de máxima cautela tras el apagón de 2025 y consideran que REE podría estar intentando dejar constancia de que había advertido sobre la disponibilidad de las centrales. Por su parte, la compañía ha explicado que la decisión se debe al elevado número de instalaciones de generación térmica que se han declarado inoperativas por causas no programadas y ha negado que se trate de una prohibición generalizada, ya que existen periodos en los que sí se ha dado conformidad a estas labores de mantenimiento.
Fuentes del sector también han criticado que esta negativa de REE llegue ahora, después de haber aprobado las revisiones de las plantas propuestas y tras haberse contratado al personal necesario para llevarlas a cabo, ya que solo tres empresas realizan estas labores (Siemens, Mitsubishi y General Electric). Dado que Red Eléctrica no puede obligarlas, las eléctricas ya han rechazado la petición de REE de aplazar estas labores y mantienen sus calendarios de revisión.
Además, la compañía semipública ha activado un número récord de veces el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), dentro de la operación reforzada, que permite equilibrar generación y demanda mediante la desconexión parcial voluntaria de parte de la industria. El SRAD se ha activado once veces este año, mientras que en 2025 no hubo ninguna activación. Retrasar el mantenimiento de estas centrales puede ser una solución a corto plazo, pero podría no serlo a nivel estructural. Cabe preguntarse si posponer estas labores de mantenimiento será beneficioso solo momentáneamente o si generará problemas futuros, ya que las revisiones son esenciales para asegurar un funcionamiento adecuado.
Aunque REE ha descartado categóricamente el riesgo de otro apagón y está implementando todas las medidas y ajustes para garantizar un suministro estable, lo anterior evidencia que el margen operativo parece ser lo suficientemente ajustado como para que un mantenimiento programado se haya convertido en un problema.