El Fenómeno de las Ciudades con "Persianas Bajas": El Impacto de las Segundas Residencias en la Vivienda y los Servicios Locales

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La pequeña localidad francesa de Damgan, con un 74% de segundas residencias, ilustra cómo el auge de la vivienda vacacional transforma las ciudades. Este fenómeno, que lleva a miles de casas cerradas gran parte del año, no solo afecta la estética, sino que también amenaza servicios básicos como las escuelas y dificulta el acceso a vivienda estable para los residentes locales. La situación de Damgan es un reflejo de un problema global que afecta a numerosas ciudades turísticas.

En Damgan, una pequeña villa costera de la Bretaña francesa, se ha optado por pintar las persianas de colores vivos como rojo, azul o verde, en lugar del tradicional blanco. El alcalde, Jean Marie-Labesse, reconoce que este cambio cromático, aparentemente menor, refleja los desafíos que enfrenta la localidad. La decisión de dar un tono alegre a las persianas busca contrarrestar la imagen de un pueblo que, al ser mayoritariamente vacacional, tiene muchas de sus ventanas cerradas casi todo el año. Así, el Ayuntamiento pretende que Damgan no parezca una localidad sumida en un estado de letargo debido al predominio de las segundas residencias, que representan el 74% de las viviendas.

El caso de Damgan captó la atención en Francia hace un año y es relevante porque ejemplifica un fenómeno que afecta a muchas otras ciudades turísticas, tanto en Francia como en el resto del mundo: el auge de la segunda residencia a expensas de la vivienda habitual. En esta villa gala, la tendencia es particularmente pronunciada. Le Parisien reportó que en 2025, el 74% de las viviendas eran segundas residencias, un porcentaje que llegó a rozar el 80% antes de que el Ayuntamiento tomara medidas.

En la práctica, este alto porcentaje se traduce en miles de casas cerradas y persianas bajadas durante la mayor parte del año, una imagen que el Ayuntamiento ha querido mitigar. Los datos son contundentes: de las 4.000 viviendas de la villa, se estima que 3.000 son segundas residencias. Esto significa que la población de la localidad pasa de apenas 1.900 residentes en invierno a 30.000 durante los meses de julio y agosto.

Esta situación es crucial porque Damgan ilustra cómo el desequilibrio entre la vivienda estacional y la estable termina por afectar a la ciudad, llegando a amenazar incluso sus servicios básicos, como las escuelas. Labesse recuerda que en 2014, el año en que asumió la alcaldía, solo nació un bebé en Damgan, y una de las clases escolares de la villa estuvo a punto de desaparecer. "Es algo crucial para el pueblo", subraya.

Otro ámbito en el que se siente el peso de la vivienda vacacional es el mercado inmobiliario. Le Parisien narra el caso de un carpintero de 50 años de la zona que, tras separarse, no pudo encontrar un apartamento para mudarse. A pesar de tener buenos ingresos, la falta de oferta le impedía encontrar un lugar.

"Los trabajadores no pueden vivir aquí, tienen que irse a 20 kilómetros. Nos estamos convirtiendo en un pueblo para personas mayores", lamenta Hervé du Souich, de 'Les Volets Ouverts', una iniciativa que busca facilitar que los residentes locales puedan alojarse en casas vacías sin tener que abandonar Damgan.

La villa de la Bretaña francesa es significativa por lo que representa, pero no es un caso aislado. Según French Property, en la Francia continental existían en 2021 3,2 millones de segundas residencias, lo que equivale a casi el 10% del parque inmobiliario. La mayoría pertenecen a ciudadanos franceses, especialmente en la costa, aunque también hay entre 80.000 y 90.000 propiedades de británicos. En algunas regiones del Mediterráneo, como Languedoc-Roussillon o Provenza-Alpes-Costa Azul, la vivienda vacacional constituye el 14% del total. Cerca de Damgan, en Carnac y La Trinité, el porcentaje de segundas residencias ronda el 72%. Gran parte de estas viviendas, según el diario parisino, se utilizan solo unas pocas semanas al año. En Villard-de-Lans, en Isère, dos tercios de las viviendas funcionan como segundas residencias, y el porcentaje es aún mayor en algunas localidades de la región.

Estos datos complican la situación para quienes buscan alojamiento estable, como reconoce Labesse: "El problema no es tanto el precio como la falta de oferta".

Francia tampoco es un caso único. En Londres, las segundas residencias y las casas vacías son un problema tan grave que las autoridades buscan abordarlo mediante presión fiscal. Según datos de la oficina del alcalde en 2023, la capital británica contaba con unas "30.000 viviendas vacías" desde hacía tiempo, con una alta concentración en zonas como Kensington o Chelsea. Madison Trust Co. indica que hay áreas en Estados Unidos, como Marinette-Iron Mountain, donde más del 25% de las residencias se utilizan de forma estacional o recreativa.

Este fenómeno es también bien conocido en España. Una parte significativa del parque residencial de Ibiza y Formentera, por ejemplo, son segundas residencias. En 2023, Diario de Ibiza precisó que de los casi 86.000 inmuebles de las Pitiusas, alrededor de 6.200 se habitaban esporádicamente y 18.300 estaban vacíos. En algunos casos, la situación es más compleja, como en la villa de Sant Joan, donde el 44% de las viviendas se consideraban no principales.

Estas son las ciudades de las persianas bajadas.