Científicos alertan sobre la drástica disminución del oxígeno disuelto en las aguas del planeta

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Un estudio de la Universidad de California San Diego ha revelado una alarmante caída en los niveles de oxígeno disuelto en los océanos, ríos y lagos terrestres. Esta situación, impulsada por factores como la eutrofización, el calentamiento del agua y alteraciones en su circulación, podría tener consecuencias devastadoras para la vida acuática y los procesos climáticos, llevando a los científicos a proponer el oxígeno acuático como un nuevo límite planetario.

A menudo asociamos el oxígeno con el aire que respiramos, pero es igualmente un componente vital de todas las masas de agua del planeta, desde los océanos hasta los ríos y lagos. Por esta razón, la advertencia reciente de un equipo de científicos de la Universidad de California San Diego es crucial. En un estudio publicado, demuestran que el oxígeno disuelto en estas aguas está disminuyendo drásticamente, lo que podría acarrear consecuencias catastróficas. Por ello, sugieren que el oxígeno acuático debería ser considerado uno de los factores que pueden constituir puntos de no retorno en el deterioro de nuestro planeta.

El ritmo de esta disminución es alarmante. Según estos científicos, la velocidad a la que están cayendo los niveles de oxígeno acuático es muy preocupante. Esto se debe a diversas causas. En primer lugar, puede ser una consecuencia del exceso de nutrientes, fenómeno conocido como eutrofización. Los fertilizantes, por ejemplo, son ricos en nitrógeno, un nutriente esencial para el crecimiento de las algas. Cuando estas proliferan excesivamente, enturbian el agua e impiden que la luz solar llegue adecuadamente a los organismos fotosintéticos acuáticos, lo que representa una primera causa del descenso en los niveles de oxígeno. Además, cuando estas algas mueren, se depositan en el fondo y son descompuestas por bacterias que consumen una gran cantidad de oxígeno, reduciendo aún más la disponibilidad.

Por otro lado, el agua caliente disuelve menos oxígeno que el agua fría. Y es bien sabido cuánto se está calentando el agua del planeta en los últimos tiempos. Finalmente, las alteraciones en el movimiento y la ventilación de las aguas, por ejemplo, debido a la construcción de presas, pueden dificultar la distribución del oxígeno en el medio acuático.

La disminución de los niveles de oxígeno acuático es perjudicial por múltiples razones. Para empezar, los seres vivos que respiran directamente en el agua, desde organismos microscópicos hasta peces y tiburones, pueden sufrir claramente las consecuencias. Incluso los mamíferos marinos, que suben a la superficie para respirar, se ven afectados por esta desoxigenación, ya que sus presas se desplazan y sus hábitats se deterioran. Además, muchos procesos químicos que contribuyen a la regulación del clima terrestre, como el ciclo del carbono, se ven impactados por la desoxigenación acuática.

Los límites planetarios son nueve escenarios con umbrales dentro de los cuales la humanidad puede seguir desarrollándose sin un peligro inminente para el planeta. Una vez que se superan, se considera que el punto de no retorno en el deterioro de la Tierra está muy cerca. Estos límites se establecen para el cambio climático, la integridad de la biosfera, el cambio en el uso del suelo, el uso de agua dulce, los flujos biogeoquímicos, la acidificación de los océanos, el agotamiento de la capa de ozono estratosférico, la carga de aerosoles atmosféricos y las entidades nuevas, anteriormente conocidas como contaminación química. Para cada uno de estos contextos, existe un límite establecido que no debería rebasarse. Sin embargo, según la última revisión de su estado, el umbral ya ha sido superado en siete de ellos.

Los autores del estudio recién publicado sugieren que el oxígeno acuático debería ser considerado también un límite planetario. Sus niveles están disminuyendo peligrosamente y es imperativo tomar medidas cuanto antes, ya que afectan directamente a los ecosistemas y al clima. Si se le otorgara este "título", quizás estaríamos más atentos a su evolución y se podrían implementar acciones a tiempo. Por ahora, es solo una propuesta. No obstante, dada la situación, es algo que debería tomarse muy en serio. Hablamos de los bosques como pulmón del planeta, pero no debemos olvidar el pulmón acuático. Al fin y al cabo, fue allí donde la vida surgió por primera vez.