El dilema de los juegos cortos: Un desarrollador indie afronta 55.000 devoluciones en Steam y cuestiona la política de reembolsos

Tecnologia
Un desarrollador independiente ha levantado el debate sobre las políticas de reembolso de Steam, tras registrar 55.000 devoluciones de su juego, 'Paddle Paddle Paddle', a pesar de sus buenas ventas y críticas. El creador, Mateo Covic, señala que la duración de su juego, inferior a las dos horas, lo hace vulnerable al sistema de reembolsos de la plataforma, planteando un desafío para los desarrolladores de títulos breves.

270.000 copias vendidas y 55.000 devoluciones representan cifras inusuales para un único videojuego. ¿Cómo pueden coexistir un éxito de ventas (dentro del circuito independiente) con un número extraordinario de reembolsos en un mismo título? Esta incongruencia llevó a Mateo Covic a exponer un problema que afecta principalmente a los desarrolladores independientes: la dificultad de crear juegos demasiado cortos.

El juego en cuestión, 'Paddle Paddle Paddle', es una propuesta cooperativa de físicas y plataformas que Covic desarrolla bajo el nombre Zoroarts. Este es su segundo lanzamiento comercial, siguiendo a 'Makis Adventure' de 2023. Publicado por Assemble Entertainment, el título se lanzó el 25 de julio de 2025 con un precio de 4,99 dólares. Covic, de 23 años, lo desarrolló en solitario en apenas cuatro meses; su duración estimada es de poco más de tres horas si se juega sin prisas, aunque muchos jugadores no adoptan ese ritmo.

El 5 de julio, Covic compartió en X que su juego había acumulado más de 55.000 reembolsos, lo que representa un 21% de sus ventas totales, a pesar de que el 90% de las reseñas eran positivas. "Esto no debería ser posible", escribió. Sin embargo, sí lo es: la política de reembolsos de Steam permite devolver cualquier juego que haya sido jugado menos de dos horas y comprado hace menos de catorce días, sin requerir una razón verificable.

La política de Steam, según la propia plataforma, no está concebida "como una forma de conseguir juegos gratis", y su uso indebido puede resultar en la pérdida del derecho a futuros reembolsos. No obstante, el límite de dos horas es uniforme, sin importar si el juego dura seis o sesenta horas, lo que no se ajusta a la duración real de cada título. En la Unión Europea, el derecho legal de desistimiento en compras a distancia excluye expresamente el contenido digital una vez que comienza la descarga con el consentimiento del comprador, por lo que esta protección al consumidor se deriva de la política comercial de Steam.

Este no es un problema nuevo. Anteriormente, un estudio creó un juego entero en torno a esta mecánica: un survival de terror que convertía la devolución en un desafío, premiando con la opción de recuperar el dinero a quienes lo completaran antes del límite de tiempo. Valve ya había modificado su política de reembolsos para evitar que los títulos en acceso anticipado se jugaran indefinidamente y se devolvieran justo antes de su lanzamiento. Con Covic, surge la otra faceta del mismo problema: juegos terminados y disfrutados que son igualmente devueltos. Esto genera la tentación de alargar artificialmente un juego solo para superar las dos horas.

Desde hace años, los géneros de juegos breves han defendido su duración como una decisión de diseño, no como un defecto. Si la penalización económica por ser corto aumenta, también lo hace la presión para incluir contenido de relleno en el desarrollo, lo que perjudica precisamente a aquellos juegos que hacen de su brevedad una virtud.

Días después de su publicación en redes, Covic analizó los números y matizó su frustración inicial: un 20% de reembolsos es común entre juegos del tipo de 'Paddle Paddle Paddle', y el promedio general en Steam ronda el 10%. Con 270.000 copias vendidas, sus 55.000 devoluciones no se alejan significativamente de ese rango. También admitió que el principal motor de las ventas fue el precio reducido, con un descuento del 40%, y no la política de reembolsos: a menos de tres dólares, la gente compraba sin dudarlo. A pesar de esto, Covic considera que el sistema es defectuoso: Steam no verifica las razones de cada devolución, y para él, como desarrollador, sería útil ver devoluciones etiquetadas como "demasiado difícil". De los aproximadamente 826.000 dólares brutos que generó el juego, 158.000 se perdieron directamente en devoluciones (antes de restar la comisión de Steam, el reparto con la editora y los impuestos alemanes, que rondan el 42%). Aun así, nada de esto le llevó a considerar alargar sus juegos de forma artificial.

La publicación de Covic donde exponía sus quejas se volvió viral, lo que le generó mensajes muy hostiles, y una parte de esa reacción se tradujo en reseñas de protesta. Muchos interpretaron su queja como un ataque a las devoluciones en general, algo que él mismo ha desmentido. Actualmente, en la ficha del juego, el historial global de reseñas sigue siendo "Muy positivo" (88% sobre 1.414 reseñas), pero las más recientes han descendido a "Mixtas" (57% sobre 69). En cualquier caso, su propuesta de que Valve incluya un tiempo estimado de partida junto al precio, y de eliminar "demasiado corto" como motivo válido de reembolso una vez superado ese tiempo, siguen siendo peticiones muy razonables para que la escena indie pueda seguir evolucionando a su propio ritmo, y no al de los títulos AAA.