Sam Altman, CEO de OpenAI, ha expresado su escepticismo sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial (IA) conduzca a una jornada laboral de cuatro horas, una promesa recurrente con cada avance tecnológico. A pesar de las expectativas de una mayor calidad de vida y más tiempo de ocio, Altman argumenta que la naturaleza humana, impulsada por el deseo de más y la comparación social, impedirá que esta reducción se materialice a gran escala. Su visión desafía la narrativa de que la IA simplificará drásticamente el trabajo, sugiriendo en cambio una expansión de tareas y la creación de nuevas metas.
Cada avance tecnológico ha llegado con la promesa de menos horas de trabajo, más tiempo libre y una vida laboral menos estresante. Esta expectativa se observó con la máquina de vapor, la computadora y la llegada de internet. Ahora, la inteligencia artificial (IA) carga con esa esperanza colectiva. Sin embargo, Sam Altman, una figura clave en el impulso de esta ola tecnológica con ChatGPT, ha moderado estas expectativas. Durante una conversación en el podcast 'Relentless' con el presentador Ti Morse, Altman hizo una declaración contundente: el fundador de OpenAI no cree que la IA vaya a propiciar la jornada de cuatro horas, ni en el presente ni en el futuro.
Altman señaló que, si bien la tecnología ha prometido durante mucho tiempo una reducción en las horas de trabajo y un aumento del tiempo libre, y que en parte se ha logrado una mayor calidad de vida y más ocio en comparación con décadas pasadas, la promesa de una semana laboral de cuatro horas nunca se ha materializado a gran escala en la sociedad. El directivo afirmó que no espera que la IA cambie esta tendencia. Esta declaración resulta particularmente significativa viniendo del CEO de la empresa que más ha promovido la transformación del trabajo tal como lo conocemos.
Según Altman, la razón por la que esta promesa no se cumple radica en la propia naturaleza humana. Explicó que las personas siempre buscan más, concibiendo nuevas actividades, creaciones para otros y deseos para sí mismas. Lo describió como un "juego de comparaciones", donde las personas se enfocan en cómo les va en relación con los demás. Para Altman, esta es la clave: la productividad no se traduce en descanso, sino en el establecimiento de nuevas metas. Concluyó que "todos vamos a estar mucho más ocupados de lo que pensábamos en un mundo posterior a la superinteligencia", añadiendo que "seguiremos quejándonos, pero en secreto seremos felices". Argumenta que la competencia impulsa la economía y no cree que esto vaya a detenerse.
Los datos actuales parecen respaldar en parte la postura de Altman. Un estudio de Harvard Business Review, tras observar una empresa tecnológica estadounidense durante ocho meses, encontró que la IA no simplifica el trabajo, sino que lo expande y modifica los procesos. El informe Work AI Index, del instituto de Glean, va más allá en sus conclusiones, indicando que los trabajadores dedican en promedio 6,4 horas semanales solo a asegurar el buen funcionamiento de la IA, lo que incluye revisar errores, relanzar prompts y limpiar resultados, un fenómeno que denominan "botsitting". Casi el 70% de los encuestados admitió haber entregado trabajo generado por IA sin revisarlo previamente.
No todos comparten la perspectiva de Altman. Sus declaraciones contrastan con lo que la propia OpenAI publicó recientemente en su informe 'Industrial Policy', donde proponía lo contrario: jornadas de 32 horas sin afectar el salario, gracias a los "dividendos de eficiencia" que la IA podría generar. Bill Gates también figura entre quienes creen que la IA será fundamental para la reducción de la jornada laboral. En una conversación con Nikhil Kamath, el fundador de Microsoft aseguró que "podrás jubilarte antes, trabajar semanas laborales más cortas". Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan, y Anthony Scaramucci también han mencionado la posibilidad de semanas laborales de tres o cuatro días en las próximas décadas.
Mientras tanto, el mercado laboral tecnológico se enfoca más en evitar la pérdida de empleos que en la reducción de la jornada. Según Layoffs.fyi, más de 200.000 personas han perdido sus empleos en el sector tecnológico en lo que va de año. El propio Altman reconoció que muchas empresas estaban utilizando la IA como justificación para los recortes de plantilla que ya consideraban necesarios tras la sobrecontratación de 2021 y 2022. Sin embargo, Altman cree que ciertos aspectos del trabajo humano perdurarán. Utilizó la metáfora de cocinar para otros, explicando que "no estás creando mucho valor económico en el mundo, pero demuestra amor. Creo que la gente seguirá cocinando y comiendo junta mucho después de que los robots puedan cocinar igual de bien". Aunque la jornada de cuatro horas pueda seguir siendo un ideal, al menos la cocina casera persistirá.