Marruecos nombra una mega autopista en el Sáhara Occidental como "Presidente Donald Trump"

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Marruecos está desarrollando una vasta autopista de más de mil kilómetros que conectará el sur del país con el Sáhara Occidental. Sorprendentemente, esta infraestructura llevará el nombre de "Presidente Donald J. Trump". La decisión, anunciada por el propio expresidente estadounidense, subraya la compleja relación geopolítica y los intereses estratégicos en la región.

Desde su segundo mandato, Donald Trump ha mostrado una marcada tendencia a denominar grandes infraestructuras con su apellido, generando en ocasiones controversia judicial. Su nombre ya figura en lugares como el Instituto de la Paz de EEUU o el aeropuerto de Palm Beach, y se contempla que también aparezca en los futuros buques de la US Navy. Sin embargo, una obra de mayor envergadura que pronto incluirá un guiño al exmandatario es una mega autopista en Marruecos que atraviesa el Sáhara Occidental. La pregunta central es, ¿por qué?

La idea de una "Autopista Presidente Donald Trump" no sorprende dada la conocida preferencia del exmandatario por ver su nombre en grandes letreros, una práctica que incluso le ha valido reprimendas judiciales por añadirlo al Kennedy Center sin aprobación del Congreso. Lo peculiar en este caso es que la obra se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos, en una zona de gran sensibilidad geopolítica.

La futura "Autopista Presidente Donald J. Trump" es un proyecto de más de mil kilómetros impulsado por Marruecos para unir el sur del país con el Sáhara Occidental. Específicamente, conectará la ciudad de Tiznit, a 600 km al sur de Rabat, con territorios en disputa con el Frente Polisario, incluyendo la zona de Dajla, antiguamente conocida como Villa Cisneros, un asentamiento español.

Lo más llamativo de esta decisión de Rabat es el modo en que se anunció: no fue el rey Mohamed VI ni ningún miembro del gobierno marroquí quien lo hizo, sino el propio Donald Trump, utilizando su plataforma preferida.

El domingo, para asombro de la comunidad internacional, el exmandatario republicano publicó un mensaje en Truth Social. Este incluía un vídeo que promocionaba la "President Donald J. Trump Highway" y ofrecía detalles sobre su desarrollo entre Tiznit y El Aaiún, la principal ciudad del Sáhara Occidental. El vídeo, de casi cuatro minutos, mostraba imágenes aéreas de la carretera, de Mohamed VI y el propio Trump, junto a banderas de Marruecos y Estados Unidos. También repasaba la historia de la relación entre ambas naciones. "¡Qué gran honor! Espero recorrer algún día toda esta magnífica carretera", añadió Trump.

La infraestructura abarca un total de 1.055 kilómetros y se estima que el proyecto tendrá un costo cercano a los 880 millones de euros. Esta inversión es significativa para mejorar la conectividad entre el sur de Marruecos y el Sáhara Occidental, incluyendo el puerto de Dajla, donde Rabat busca replicar el éxito de la terminal de Tánger Med para competir con las Islas Canarias.

En realidad, la autopista no es un proyecto reciente, sino que se remonta a 2015 y surge del desdoblamiento y la ampliación de la carretera nacional que bordea el litoral.

Más allá de su relevancia logística o para el desarrollo regional y de Dajla, la carretera posee un claro significado geopolítico. Facilitará la comunicación entre el territorio marroquí reconocido por la comunidad internacional y El Aaiún y Dajla, importantes centros urbanos del Sáhara Occidental. Es decir, una zona que Marruecos considera parte de su territorio legítimo y que el Frente Polisario reclama como la República Saharaui.

La relación entre Estados Unidos y Marruecos es sólida y de larga data, como se evidencia en el vídeo y el mensaje de Trump. Los lazos diplomáticos entre ambas naciones se remontan a finales del siglo XVIII, pero se han fortalecido notablemente durante los dos mandatos del republicano.

En 2020, al final de su mandato, Trump reconoció públicamente el Sáhara Occidental como parte de Marruecos, un gesto que consolidó la posición de Rabat ante la comunidad internacional. Por su parte, el régimen marroquí también hizo claras concesiones a Washington: en 2020, Mohamed VI firmó los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones entre países árabes e Israel.

Como prueba de la excelente sintonía entre Washington y Rabat, en el Día del Trono de Marruecos, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un comunicado, firmado por Marco Rubio, que reafirmaba la relación entre ambas naciones.

"Bajo el liderazgo de Trump, Estados Unidos ha sido inequívoco: reconocemos la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y apoyamos la propuesta de autonomía de Marruecos, seria, creíble y realista, como la única base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable", enfatizó Rubio. Algunos han interpretado este último gesto de Rabat hacia Trump como una estrategia para impulsar la candidatura de Casablanca como sede de la final del Mundial de 2030. Aunque Trump no es el responsable directo de esa decisión, el Mundial de 2026 demostró la influencia que el republicano ejerce sobre la FIFA.