China impulsa el turismo con la creación de pueblos y parques temáticos que emulan la antigüedad

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China está implementando una estrategia turística innovadora, construyendo pueblos y parques que recrean la historia y la cultura del país desde cero. Esta iniciativa, conocida como 'fanggu', busca ofrecer a los visitantes experiencias inmersivas y condensar la riqueza tradicional china, permitiendo a los turistas explorar la historia sin las limitaciones geográficas de los sitios históricos reales. La propuesta no solo atrae a su potente mercado interno, sino que también busca captar el interés de turistas extranjeros.

Ciudades como Venecia, Florencia, Ámsterdam, Kioto o Seúl demuestran que la historia es un motor económico significativo. Los turistas, al viajar, buscan sumergirse en ambientes tradicionales, disfrutar de arquitecturas distintivas y experimentar culturas y costumbres diferentes a las de su rutina diaria. China ha observado este fenómeno y, a pesar de su vasto patrimonio histórico, está invirtiendo en la creación de nuevos pueblos y parques que replican construcciones ancestrales, un concepto denominado 'fanggu'.

Cuando se planifican las vacaciones, las preferencias varían: algunos buscan sol y playa, otros montaña, exploración urbana o naturaleza. El éxito de destinos como Venecia, Roma, Marrakech, Kioto o el Bukchon Hanok Village en Seúl evidencia que muchos viajeros buscan una inmersión cultural, deseando observar personas, costumbres, edificaciones y gastronomías que evoquen historia y exotismo.

China posee numerosos atractivos turísticos, especialmente para visitantes internacionales, como la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida, Potala o el Gran Buda Tian Tan. Sin embargo, estos sitios están dispersos por su extenso territorio, lo que dificulta su combinación en itinerarios de turismo masivo. Por ello, la estrategia es ofrecer a los visitantes exactamente lo que desean, condensando la rica tradición china en nuevas villas o parques temáticos.

Esta iniciativa es relevante por varias razones. No solo enriquece la oferta turística de China tanto para su robusto mercado interno como para el extranjero, sino que también le permite 'moldear' la experiencia a su conveniencia. Es posible evocar el ambiente de una célebre pintura de la dinastía Song o la rica mitología china, o recrear pueblos tradicionales que no han perdurado a través de los siglos. Todo esto puede ser recreado desde cero con construcciones erigidas en el siglo XXI, pero con una apariencia tradicional.

Esta práctica es lo suficientemente común como para que la CNN le haya dedicado un extenso reportaje, citando ejemplos como la Ciudad del Agua de Gubei, en Pekín. Su nombre y sus paisajes, con casas tradicionales, calles empedradas, canales y faroles, evocan una imagen pintoresca, todo ello cerca de la Gran Muralla. Sin embargo, en realidad, es un gran parque temático. Como señala Sonya King de la CNN, no se trata de una villa antigua conservada, sino de un atractivo turístico construido hace poco más de una década por una empresa estatal. De hecho, Lonely Planet lo describe como un "proyecto comercial construido en 2014". Incluso presenta una descontextualización, ya que evoca un pueblo típico de Jiangnan, con construcciones propias del norte.

La construcción de Gubei responde a la necesidad de enriquecer la oferta de la región y proporcionar un pintoresco lugar de descanso tanto para turistas extranjeros como para los propios chinos. Además, resuelve los 'problemas' geográficos locales: para disfrutar de la Gran Muralla en el norte y los 'pueblos acuáticos' del sur de China, antes se requería un vuelo desde Pekín de varias horas. Ahora, ambas experiencias son accesibles con un trayecto en coche de dos horas.

Existen otros ejemplos, como Datang Everbright en Xi'an, inspirado en la antigua dinastía Tang, o la Ciudad Vieja de Kashgar. No todos son pueblos modernos concebidos como grandes parques temáticos, pero una búsqueda rápida en la hemeroteca revela más atracciones relativamente modernas que se nutren del folclore y la tradición china.

Otro caso notable es Unique Henan: Land of Dramas, en Zhengzhou, que ofrece una "experiencia cultural inmersiva" basada en tradiciones e historias locales. Inaugurado a mediados de 2021, a finales de 2025 ya había recibido más de 58 millones de visitantes, el 80% provenientes de fuera de la provincia. Liu Kaipeng, ejecutivo de la empresa operadora, comentó a People's Daily Online: "Hemos combinado obras de teatro, arquitectura, elementos del patrimonio cultural, gastronomía y productos culturales y creativos en un entorno inmersivo que ofrece un encuentro con la cultura de las Llanuras Centrales". En Henan también se encuentra el Jardín Quingming Shanghe, un parque temático abierto en 1998 e inspirado en una famosa pintura de la dinastía Song (960-1279).

Estos proyectos están demostrando ser exitosos. Si los datos de Unique Henan no fueran suficientes, medios chinos han divulgado más cifras. Wansuishan Martial Arts City, un parque temático inspirado en la dinastía Song y las artes marciales, incrementó sus ingresos de 80 millones de yuanes en 2022 a 1.270 millones el año pasado. El Parque de la Ciudad Milenio también registra aumentos interanuales de doble dígito tanto en la afluencia de visitantes como en el nivel de facturación.

Los resultados también son positivos en Xiyou World of Adventures, en Huai'an, inaugurado en 2021, que ha capitalizado el éxito de 'Monkey King'. Este atractivo se conecta con el fenómeno bien conocido y estudiado académicamente del 'fanggu', la "exploración de reliquias históricas", que ha cobrado fuerza en China, en parte gracias a las redes sociales.

La prensa del país ha destacado el atractivo de los parques de estilo antiguo entre los jóvenes y el "turismo cultural", que fusiona patrimonio, conexión emocional y experiencias inmersivas. Recientemente, People's Daily subrayó que "esta tendencia refleja el cambio de los parques temáticos de estilo chino, que se alejan de la replicación de modelos extranjeros".