Arqueólogos en Arabia Saudí han desenterrado una vasija con un valioso tesoro de oro, plata y gemas en Diriyah, un punto clave de la ruta de peregrinación a La Meca. Este hallazgo, datado entre los años 743 y 753, ofrece una visión profunda de la actividad económica y religiosa durante los primeros años del califato abasí, revelando la riqueza cultural de la región y la habilidad de los orfebres de la época.
Arqueólogos de la Comisión de Patrimonio de Arabia Saudí han descubierto un valioso botín en el yacimiento de Diriyah. El hallazgo consiste en una vasija de cerámica llena de joyas, piedras semipreciosas, gemas, fragmentos de cobre y más de cien piezas de oro y plata. Se especula que este tesoro, posiblemente perteneciente a un peregrino medieval que se dirigía a La Meca, nunca fue recuperado por su dueño.
Las piezas encontradas presentan motivos florales organizados en patrones geométricos, con incrustaciones de piedras de colores en marcos de oro. Un experto del laboratorio de la Comisión de Patrimonio ha calificado este descubrimiento, conocido como "el Tesoro de Diriyah", como uno de los más significativos de la sexta temporada de excavaciones en Diriyah, ubicado en las afueras de Riad. La datación por radiocarbono de los restos orgánicos del sitio sitúa el asentamiento principal entre los años 743 y 753.
La importancia del hallazgo radica en que Diriyah fue una estación crucial en la ruta del Hajj para los peregrinos islámicos que viajaban entre Basora (Irak) y La Meca (Arabia Saudita). Este tesoro documenta la actividad económica y religiosa a lo largo de una de las rutas de peregrinación más antiguas del islam. El Dr. Jasir Suliman Alherbish, director general de la Comisión, ha declarado que el tesoro "refleja la abundancia del patrimonio cultural del Reino y su papel histórico como cruce de rutas comerciales e intercambio cultural". Además, la calidad técnica de las piezas proporciona información valiosa sobre la orfebrería de la época.
Es probable que el tesoro fuera enterrado durante los primeros años del califato abasí, que ascendió al poder en 750 y fue derrocado por los mongoles en 1258. Los califas abasíes, nombrados en honor a Abu l-Abbás, descendiente de Abbás, tío de Mahoma, fueron impulsores de la Edad de Oro islámica, un periodo de gran florecimiento cultural y científico. Geográficamente, el Imperio abasí era vasto, extendiéndose desde el norte de África hasta Irán, aunque su principal concentración estaba en la península arábiga y el actual Irak, con Bagdad como capital. La tradición islámica establece que toda persona adulta que pueda permitírselo y esté físicamente capacitada debe realizar el Hajj, la peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida.
Durante esta sexta campaña de excavación, el equipo de arqueología también ha descubierto cuencos de yeso y muros de varios edificios residenciales. Dentro de estas estructuras, se encontraron elementos comunes como fragmentos de cerámica y vidrio, pero la vasija repleta de oro fue una sorpresa notable. Hallazgos previos incluyen cimientos de piedra, hogares de fuego, muros de barro y espacios interiores enlucidos, lo que sugiere la existencia de un asentamiento permanente en la zona.
Aunque la hipótesis de que el tesoro fue enterrado por un peregrino es razonable, no es un hecho probado. Los arqueólogos admiten que desconocen la identidad y procedencia del individuo, así como las razones por las que enterró el tesoro. La autoría de las joyas también está pendiente de confirmación, aunque los expertos tienen claro que fueron elaboradas por orfebres altamente cualificados. Se esperan nuevas excavaciones en Diriyah para continuar investigando y desvelando más aspectos de este yacimiento.