El Ayuntamiento de Madrid ha cortado el acceso a la A-5 en sentido Badajoz durante tres semanas de agosto, un movimiento crucial para el soterramiento de la vía. Esta interrupción, parte de un ambicioso proyecto para transformar la carretera en un parque, pondrá a prueba la capacidad de las vías alternativas para gestionar el tráfico sin colapsar las zonas residenciales aledañas.
Desde hoy, la A-5 se transforma en una calle sin su salida habitual, ya que el Ayuntamiento de Madrid ha cortado durante tres semanas el acceso a la carretera en sentido Badajoz. Los conductores dispondrán de vías alternativas, pero el principal desafío es evitar que estas rutas paralelas se conviertan en un caos para los residentes.
La frase "Quédate en agosto" o "Que no hay nadie" es común entre los madrileños. Sin colegios, con la mayoría de los trabajadores de vacaciones y con la zona de estacionamiento regulado deshabilitada, Madrid se presenta como un lugar ideal para quienes desean usar el coche en verano o explorar la ciudad con menos turismo.
Sin embargo, cada año, los madrileños se enfrentan a obras de reasfaltado y otras molestias necesarias para mantener las infraestructuras en óptimas condiciones. Este año, la situación es diferente. Quienes permanezcan en Madrid deberán lidiar con:
Las obras de la M-50.
Las obras de Ventas.
Las obras del tramo norte de la Castellana.
Las obras del intercambiador de Conde de Casal.
Las obras de la Línea 11 de Metro.
Las obras de Cercanías.
Y, por supuesto, las obras de la A-5.
El soterramiento de la carretera A-5 es, posiblemente, la obra de mayor complejidad. Esta vía se había convertido en una autopista urbana por la que circulan aproximadamente 80.000 vehículos diariamente, a escasos metros de las viviendas. Se ha tomado la decisión de soterrar un tramo de más de tres kilómetros y reconvertirlo en un parque que conecte esta zona del sur de Madrid, junto a la Casa de Campo, con Madrid Río.
Estas obras avanzan favorablemente. El plan inicial consistía en excavar uno de los dos lados del túnel primero. Una vez terminado un lado, el tráfico pasaría de la superficie al subsuelo, momento en el que comenzarían las obras en el lado opuesto. Actualmente, los plazos sugieren que este mismo año los vehículos circularán bajo tierra.
Las obras han progresado a buen ritmo, pero ahora enfrentan uno de los escenarios más complejos: conectar el túnel de la salida de la M-30 hacia la A-5 con el nuevo espacio excavado. Dado que los vehículos salían a la superficie a la altura de Alto de Extremadura, es necesario igualar la antigua rampa de salida con la nueva excavación.
Esto provocará el cierre del túnel de salida durante tres semanas, desde el 3 hasta el 24 de agosto. El Ayuntamiento de Madrid ha informado que el tráfico de salida, en sentido Badajoz, será desviado por las calles adyacentes y solo se podrá acceder a esta zona a través del barrio de Lucero y la Avenida de Portugal. Esto implica que los vehículos deberán desviarse hacia la Casa de Campo y las calles de los barrios cercanos, que tendrán que absorber el flujo de tráfico que antes utilizaba el túnel.
Desde el sentido de salida, se podrá seguir circulando por la A-5, pero el enlace con la Avenida de Portugal deberá tomarse, como se mencionó, desde la superficie. A partir de ahí, los vehículos circularán por el margen izquierdo de la autovía, es decir, como si lo hicieran en sentido contrario, ya que actualmente la circulación se realiza por dos carriles enfrentados debido al espacio que antes ocupaba la carretera de entrada a la ciudad.
Como se ha explicado, el objetivo es igualar la salida de los túneles con el nuevo recorrido de los vehículos. Cuando las obras avancen, deberán realizar este mismo proceso en el tramo opuesto, lo que actualmente es el túnel de entrada.
El primer paso de este proceso es la demolición de la losa de hormigón que actualmente conforma la salida de los túneles. En ese espacio se excavará hasta conectar con la nueva altura bajo la superficie y se construirá una nueva losa por donde transitarán los vehículos. Una vez finalizado, se instalarán 14 vigas de 30 metros de longitud con una grúa de gran tonelaje, según explican desde el Ayuntamiento de Madrid.
El espacio requerido para esta última operación es tal que será necesario ocupar ambos sentidos de la marcha. Esto obligará a cerrar completamente el tráfico (tanto de entrada como de salida) durante las noches del 10 al 13 de agosto, por lo que en esos días el tráfico estará completamente interrumpido en horario nocturno.