El aumento global de millonarios y su distribución en España: un análisis de la riqueza

Tecnologia
El número de millonarios en el mundo experimentó un crecimiento significativo en 2025, el más alto en casi una década, según el Informe de Riqueza Global de UBS. España se destaca en este panorama, sumando más de un millón de personas con un patrimonio superior al millón de dólares. Este fenómeno global, impulsado por el rendimiento bursátil y el sector inmobiliario, redefine el mapa de las grandes fortunas, con implicaciones notables en la distribución de la riqueza y su concentración geográfica en el país.

Cada año, miles de personas en España superan un umbral económico sin percatarse: el de convertirse en millonarios. Ya sea por una alta remuneración, una herencia o la revalorización de propiedades, su patrimonio excede el millón de dólares. El reciente Informe de Riqueza Global elaborado por UBS cuantifica este fenómeno, tanto en España como a nivel mundial, revelando un incremento en el número de millonarios a un ritmo sin precedentes en casi una década. España, con más de un millón de individuos en este grupo, ocupa una posición relevante en el panorama de las grandes fortunas.

La riqueza mundial ha experimentado un notable ascenso. Según el informe anual de la entidad suiza UBS, la riqueza personal promedio global aumentó un 10,8% durante 2025, una cifra considerablemente superior al 4,6% registrado el año anterior. Este crecimiento en 2025 representa el mayor avance desde 2017, consolidando tres años consecutivos de incremento. El buen desempeño de los mercados bursátiles, con la euforia por la inteligencia artificial como un motor principal, contribuyó significativamente a este enriquecimiento global. El sector inmobiliario también ejerció una fuerte influencia en muchos de los 56 mercados analizados en el informe. Se estima que casi un millón de personas alcanzaron la barrera del millón de dólares de patrimonio en solo doce meses, lo que equivale a 2.680 nuevos millonarios cada día. Este diagnóstico coincide con lo publicado semanas antes por la consultora Capgemini en su Informe de Riqueza Mundial 2026, que también señalaba un crecimiento patrimonial récord entre el 1,1% de la población más acaudalada. Estados Unidos aportó la mitad de estos nuevos ricos, con aproximadamente 440.000 millonarios que se unieron a este selecto grupo, seguido por China, Japón, Alemania, Reino Unido y Francia. En total, el planeta concluyó el año con 57,5 millones de millonarios, quienes ya concentran casi la mitad de la riqueza global.

España se posicionó como uno de los países con mayor número de nuevos ricos, sumando 32.707 millonarios durante 2025, lo que representa un aumento del 3,1% respecto al año anterior. Con esto, el país se acerca al millón de personas con patrimonios superiores al millón de dólares. Aunque el ritmo de crecimiento es menor que en otros grandes mercados como Estados Unidos, es suficiente para escalar posiciones en el ranking. Según los datos de la entidad financiera suiza, España se ubica en el puesto 13 a nivel mundial en número de millonarios, superando a Suiza e India y por detrás de Italia. Esta cifra implica que aproximadamente el 2,7% de los adultos del país y uno de cada 37 residentes posee un patrimonio superior a un millón de dólares. No obstante, considerando el valor de la vivienda, existe un dato aún más revelador sobre este incremento patrimonial. Además de aquellos que han superado el umbral del primer millón, hay un grupo más reducido y con mayor relevancia simbólica: el de los ultrarricos. Se estima que 83.000 personas en España poseen entre 5 y 100 millones de dólares en activos. Estos datos confirman una tendencia ya establecida: las grandes fortunas del país continúan creciendo, con Amancio Ortega manteniendo una posición destacada.

El incremento en el número de millonarios durante el último año no implica una distribución desigual de la riqueza. De hecho, según El Español, España presenta un índice de Gini patrimonial de 0,57. Este valor se encuentra por debajo del de Estados Unidos (0,77), Suiza (0,68) o Alemania (0,67). El índice de Gini es una métrica utilizada para cuantificar la desigualdad de ingresos en los países, con una escala de 0 a 100. Puntuaciones más cercanas a 0 indican una mayor equidad en la distribución de la riqueza, mientras que valores más próximos a 100 señalan una mayor brecha entre personas con escasos recursos y ultrarricos. La estructura del patrimonio español también posee una característica distintiva: casi la mitad de la población posee entre 100.000 y un millón de dólares. En conjunto, este grupo acumula cerca del 60% de la riqueza total del país. Los millonarios controlan algo más de un tercio de la riqueza nacional. Otro dato interesante es que solo el 31% de la riqueza bruta de los hogares está invertida en acciones, fondos o depósitos. Evidentemente, en España el sector inmobiliario es predominante.

La riqueza no se distribuye de manera uniforme en el territorio, sino que se concentra en las áreas donde los dos principales motores de la riqueza, las finanzas y el sector inmobiliario, han ganado fuerza. Aunque hay cambios entre los grandes millonarios españoles, una constante se mantiene: Amancio Ortega sigue siendo el más destacado. Madrid es, sin duda, el principal polo de atracción para los millonarios en España. El 41,9% de los contribuyentes con patrimonios superiores a tres millones de euros reside en la capital, en comparación con el 22% que lo hace en Cataluña. Municipios como Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte o La Moraleja, en Alcobendas, registran las rentas más elevadas de toda España. Barcelona ocupa el segundo lugar en este mapa, con Sant Cugat del Vallès como su municipio satélite más próspero. La razón de esta concentración de riqueza en Madrid y Cataluña es clara: Madrid alberga la mayoría de las sedes corporativas de las grandes empresas del país, mientras que Barcelona se ha consolidado como un centro de innovación e industria, posicionándose ambos como enclaves atractivos para las grandes fortunas. Por otro lado, Valencia y Málaga han incrementado su relevancia en los últimos años como centros de negocios, pero, sobre todo, por el potencial inmobiliario de sus costas. Marbella, Estepona y Benahavís ya suman más de 5.000 viviendas valoradas en más de tres millones de euros, con compradores principalmente estadounidenses, británicos y alemanes.