Descubrimiento de Sandalias en Riotinto Revela una Tradición Artesanal de Siglos en Minas Antiguas

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Arqueólogos han desenterrado ocho suelas de sandalias de esparto en el antiguo enclave minero de Urium, en Riotinto, Huelva. Estos hallazgos, que datan de la Edad del Hierro hasta la época romana, con una diferencia de 400 años entre las más antiguas y las más modernas, demuestran una sorprendente continuidad en el diseño y la fabricación de calzado. El descubrimiento ofrece una valiosa perspectiva sobre la vida cotidiana y las prácticas artesanales en las minas de la antigua Hispania.

Cuando algo funciona, la tendencia es no cambiarlo. Esta máxima se aplicaba hace más de dos milenios, cuando los artesanos que elaboraban calzado para los mineros de Urium, en Riotinto, perfeccionaron su técnica hasta el punto de mantenerla inalterable durante siglos. Este hecho se ha confirmado gracias a un conjunto de sandalias que, contra todo pronóstico, han logrado perdurar hasta la actualidad: entre las más antiguas y las más modernas hay una diferencia de 400 años. Este descubrimiento permite comprender mejor el día a día en las minas.

La supervivencia de ocho suelas es un hecho extraordinario. Normalmente, en los yacimientos arqueológicos se encuentran objetos metálicos, cerámica o vidrio, materiales que resisten el paso del tiempo, como las monedas. Sin embargo, en ocasiones surgen sorpresas como la que ha revelado el sector "Nuevo Filón Norte 1" del antiguo asentamiento minero de Urium, en Riotinto, Huelva. Allí, mientras exploraban las montañas de ceniza generadas por los antiguos hornos metalúrgicos, un equipo de arqueólogos encontró las suelas de ocho sandalias de esparto. Este hallazgo es inusual, principalmente porque tienen más de 2.000 años, y lo común es que piezas de materiales degradables desaparezcan con el tiempo.

La razón por la que los ocho ejemplares de Riotinto se han conservado en un estado tan asombrosamente íntegro es pura suerte: las suelas quedaron enterradas entre la ceniza de los hornos, lo que protegió sus fibras.

El yacimiento aún guardaba otra sorpresa para los arqueólogos. Al examinar las sandalias, comprobaron que las ocho suelas no eran de la misma época: el carbono 14 reveló que la más antigua puede fecharse entre los siglos IV y II a.C., y la más moderna, del siglo I d.C. Entre estas, hay otros ejemplares que probablemente se fabricaron hacia el II-I a.C.

Esto significa que el mismo tipo de calzado se utilizó con mínimas modificaciones durante un extenso periodo que abarca entre 2.400 y 2.000 años atrás. Es decir, las personas que trabajaban en el asentamiento minero durante la Edad del Hierro y la época romana, aunque tuvieran hábitos distintos o rezasen a diferentes dioses, recurrían al mismo tipo de calzado para proteger sus pies.

El descubrimiento es significativo porque ayuda a entender mejor el día a día en el enclave minero de Urium, especialmente en un aspecto del que no se conservan muchas pistas: la vestimenta. "Este tipo de calzado se usó de forma continuada desde la Edad del Hierro hasta la época romana, lo que permite documentar una tradición artesanal y funcional que perduró varios siglos en las explotaciones mineras del suroeste peninsular", explica la Universidad de Granada, a la que pertenecen los autores del estudio.

Además de las sandalias, los arqueólogos han recuperado otros objetos de fibras vegetales, como cuerdas y cestas, que también han sobrevivido al paso de los siglos al quedar preservadas entre la ceniza. "Estos hallazgos aportan nueva información sobre la vida cotidiana en los distritos mineros de la antigua Hispania y las condiciones materiales de quienes trabajaban en ellos", celebran desde la universidad andaluza, destacando la importancia de la artesanía con fibras vegetales en su época.

Gracias al análisis en laboratorio, los arqueólogos han podido estudiar en detalle cómo se fabricaban las sandalias hace más de 2.000 años. Se sabe, por ejemplo, que se utilizaban cuerdas trenzadas de esparto (Stipa tenacissima), un material probablemente elegido por su resistencia, flexibilidad y abundancia en el suroeste peninsular. También se ha descubierto que los artesanos seguían un método muy preciso y estudiado para tejer las fibras y formar las suelas.

"Los análisis indican que la elaboración de las sandalias respondía a una planificación precisa. Las cuerdas más gruesas y homogéneas se destinaban a las partes que soportaban mayores tensiones, mientras que las más finas se empleaban en amarres y elementos de unión", concretan los expertos. El estudio incluso detalla que las suelas rescatadas en Riotinto estaban muy gastadas, sobre todo en el antepié y el talón, y a muchas les faltaban las cuerdas que originalmente las sujetaban al pie, lo que ayuda a entender por qué fueron desechadas y abandonadas entre las montañas de ceniza.