Errores Comunes en Testamentos y Herencias: Claves para una Planificación Sucesoria Eficaz

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La planificación testamentaria es crucial para evitar conflictos familiares y asegurar un reparto justo de los bienes. Según el abogado Abel Marín Riaguas, experto en sucesiones, la mayoría de los problemas no radican en el dinero, sino en la falta de previsión. Errores como usar plantillas genéricas o no actualizar el testamento con los cambios vitales son fuentes comunes de disputas entre herederos, que podrían evitarse con un asesoramiento adecuado.

Dos hermanos heredan dos propiedades de sus padres: una valorada en medio millón de euros y otra en 200.000 euros. A primera vista, la distribución parece equitativa, un inmueble para cada uno. Sin embargo, uno de ellos no está de acuerdo, lo que desencadena una serie de desacuerdos que, muy probablemente, culminarán en un distanciamiento familiar. Abel Marín Riaguas, abogado socio del bufete Marín & Mateo, especialista en sucesiones y autor del libro 'Protege tu herencia', ha observado esta situación repetirse durante 25 años. En una entrevista para La Voz de Galicia, el abogado concluyó, basándose en miles de casos, que casi ningún conflicto hereditario está realmente motivado por el dinero y que la mayoría podrían evitarse con una adecuada planificación testamentaria.

Firmar sin comprender lo que se suscribe es, según Marín, uno de los errores más frecuentes. Miles de personas utilizan cada año los mismos cuatro o cinco modelos de testamento genéricos. Estos, rara vez se ajustan a las necesidades reales de las familias y a la distribución de sus bienes. No existen dos patrimonios idénticos ni dos relaciones entre hermanos iguales. Una plantilla no diferencia entre un hijo que cuida de sus padres y otro que apenas los contacta, o entre uno que ya posee una vivienda y otro que se beneficiaría de mudarse a la propiedad heredada. Por ello, el abogado enfatiza la importancia de "reflexionar" antes de firmar un testamento genérico y dedicar tiempo a adaptarlo a las circunstancias específicas de cada caso.

El reparto de una vivienda entre varios hermanos es, según los expertos, una de las principales causas de conflicto en España. No es una coincidencia: la herencia es la fuente principal de disputas legales para el 77% de los españoles. Solo en marzo de este año, se registraron 47.474 viviendas transmitidas por herencia en el país. Cuando dos o más herederos reciben la misma propiedad, se establece lo que legalmente se conoce como comunidad de bienes. Todos poseen los mismos derechos sobre el bien heredado, pero ninguno puede vender, alquilar o reformar sin la aprobación de los demás. Basta con que uno de los coherederos se divorcie y necesite residir temporalmente en la vivienda para que, una década después, la propiedad permanezca bloqueada y la herencia sin resolver. "Dejar una propiedad en herencia a varios hermanos es una fuente de problemas", confirma el abogado.

Para evitar estas complicaciones, existe una figura poco conocida: el legado. Consiste en asignar un bien específico a un heredero determinado, con la obligación de compensar a los demás si fuera necesario. Retomando el ejemplo inicial, se podría legar el piso de 200.000 euros a uno de los hijos y el de medio millón al otro, con la condición de que quien recibe la propiedad de mayor valor compense al otro por la diferencia. De esta manera, ambos tienen sus legados asignados de antemano. El heredero siempre puede rechazarlo, ya que el legado sigue siendo, legalmente, un obsequio voluntario. También es posible incluir condiciones en el testamento, como impedir que un hijo resida en la vivienda familiar. No obstante, siempre se debe respetar la legítima, la porción mínima obligatoria que la ley reserva a ciertos herederos con parentesco directo.

En ausencia de testamento, la ley es la que dicta las condiciones. Los modelos genéricos dejan muchas cuestiones a la normativa vigente, sin incorporar matices o indicaciones que simplificarían enormemente la vida de los herederos. Un claro ejemplo es la herencia entre cónyuges. Muchas parejas asumen que, en caso de fallecimiento de uno de ellos, el superviviente se quedará con todos los bienes mientras viva. "Existe una falsa creencia de que el viudo disfruta de todo mientras viva, y no es así", advierte Marín. Sin testamento, los hijos heredan a partes iguales. Según Víctor Garrido de Palma, notario de Madrid, al cónyuge viudo le corresponde únicamente el usufructo de un tercio de la herencia destinado a mejora, lo cual es mucho menos de lo que la mayoría cree. Esta disparidad explica muchos de los disgustos que terminan en los juzgados, con hijos que desalojan a sus padres viudos, porque el testamento no especificó más allá de lo que dictaba una ley de mínimos generalistas. Si realmente se desea proteger a la pareja por encima de los hijos, es fundamental dejarlo por escrito.

Marín también enfatiza una práctica poco común: revisar el testamento con cada cambio de circunstancias. A los treinta años, es habitual tener una hipoteca, quizás hijos y, generalmente, más deudas que patrimonio. A los cincuenta, la situación familiar y patrimonial ha evolucionado por completo. Un divorcio, una nueva pareja, un nieto con necesidades especiales o incrementos patrimoniales por herencias familiares son motivos suficientes para acudir nuevamente a la notaría y modificar la estructura testamentaria. El testamento no se firma una única vez y se olvida, recuerda Marín. Cambia y se adapta a lo largo de la vida del titular, y su propósito es asegurar que los bienes se distribuyan según la voluntad del testador, y no como acaben decidiendo, entre más de un disgusto, los herederos. Como señala el propio abogado: "Lo que se deberían heredar son los valores".