Europa se enfrenta a un escenario preocupante con sus reservas de gas natural, que se encuentran significativamente por debajo de los promedios históricos a pocos meses del inicio de la temporada invernal. La situación se agrava por el aumento de los precios del gas, lo que reduce el incentivo para su almacenamiento y complica la estrategia energética de la Unión Europea en un contexto geopolítico tenso.
Las reservas de gas de Europa se encuentran en niveles considerablemente más bajos de lo habitual, a escasos meses de la preparación para el invierno, periodo de mayor consumo. Todo indica que, si los precios se mantienen en sus niveles actuales, el almacenamiento de gas no resultará tan rentable para el futuro. Actualmente, las reservas están un 16% por debajo del promedio de los últimos años.
Las reservas de gas de la Unión Europea registran su nivel más bajo en los últimos siete años. Según datos de Montel News, a finales de julio los depósitos estaban a solo un 5% de su capacidad total. Aunque este porcentaje ha subido a un 61% entre mediados y finales de agosto, sigue estando 12 puntos porcentuales por debajo del nivel de 2025 y 16 puntos por debajo del promedio de los últimos 5 años. En agosto de 2022, las reservas se situaban en el 76%; en 2023, en el 90%; y en 2024, en el 89%.
Anualmente, el mercado del gas europeo se rige por dos fechas clave que definen su ciclo de almacenamiento. La primera ocurre a finales de marzo, cuando se evalúa el nivel de las reservas tras el invierno y se calcula la cantidad necesaria para inyectar durante los meses de verano. De manera similar, el 1 de octubre se realiza una nueva evaluación, considerando el inicio de la temporada de extracción de gas en muchos países europeos, lo que hace que el nivel de almacenamiento alcanzado antes de esta fecha sea crucial.
La mayoría de los países de la Unión Europea disponen de instalaciones de almacenamiento de gas en su territorio, aunque Alemania, Italia, Francia, Países Bajos y Austria concentran hasta dos tercios de la capacidad total. Tras la crisis energética de 2022, la UE implementó normativas de almacenamiento, prorrogadas en 2025 por dos años más, que obligan a los Estados miembros a asegurar el 90% de sus reservas mediante inyecciones de gas. El Consejo Europeo indica que el total se compartirá entre todos “en un espíritu de solidaridad”.
Sin embargo, si se analizan las últimas inyecciones, el nivel de almacenamiento ha crecido un promedio de solo 0,27 puntos porcentuales al día, según Energelia. Estas tasas son comparables a las de años anteriores, pero el punto de partida actual de las reservas es mucho más bajo. De continuar esta tendencia, para el 1 de octubre, fecha clave para el mercado del gas, las reservas solo alcanzarían el 73%. Esto implica que Europa deberá seguir inyectando gas con urgencia en un momento crítico, debido a los precios del mercado.
El precio del gas se ha disparado en las últimas semanas. Tradicionalmente, los países aprovechan los meses de menor demanda, como el verano, para comprar y almacenar gas, y luego venderlo durante el invierno, cuando el consumo suele aumentar. Este año, sin embargo, la situación es diferente. El 18 de agosto, los futuros del gas TTF para el contrato Front-Month, negociados en ICE, llegaron a los 63,65 €/MWh, su nivel más alto desde finales de enero de 2023, y aproximadamente un 50% por encima del nivel registrado en junio. Con este panorama, la UE pierde el incentivo económico de comprar ahora para el futuro. Si la diferencia entre el precio actual y el futuro no compensa los costos de transporte, inyección, almacenamiento y extracción, la operación deja de ser atractiva para Europa.
A estas razones económicas se suman las conocidas circunstancias geopolíticas mundiales. Además de la interrupción del suministro ruso, las tensiones derivadas del conflicto en Oriente Medio han reducido el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, por donde circulaba el 20% del comercio mundial de GNL, especialmente desde Catar. Con este cambio, Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales actores del mercado mundial y un gran controlador de la oferta de GNL a nivel internacional. El Institute for Energy Economics and Financial Analysis sugiere que la dependencia europea del GNL estadounidense podría llegar a dos tercios de sus importaciones. Esto ocurrirá en un contexto de mercado con precios al alza.
Las cifras indican que una gran parte de las entregas de GNL estadounidense se están dirigiendo a los mercados asiáticos cuando estos ofrecen precios más atractivos que Europa, especialmente China e India. Esta competencia por los cargamentos disponibles genera una situación de extrema rivalidad entre los dos continentes, lo que se espera que tenga un impacto significativo en los precios del gas en los próximos tiempos.