La compañía española PLD Space está posicionando a Europa en la vanguardia de la tecnología de cohetes reutilizables. Con la presentación de su nuevo vehículo, el MIURA 9, la empresa busca desarrollar una capacidad de reutilización completa mediante aterrizaje propulsivo, un avance crucial para reducir los costos de acceso al espacio y fortalecer la autonomía europea en lanzamientos orbitales. Este desarrollo marca un paso significativo desde su modelo anterior, el MIURA 1, hacia objetivos de mayor envergadura.
Europa ha estado lanzando cohetes durante décadas, pero aún no ha resuelto completamente la siguiente fase de la carrera espacial. Mientras Estados Unidos ha logrado que las primeras etapas de sus cohetes regresen a la Tierra y vuelvan a volar, el continente europeo sigue trabajando para integrar la reutilización como una capacidad industrial propia. En este contexto, PLD Space, una empresa española, está ganando relevancia al pasar de la demostración tecnológica con MIURA 1 a establecer metas mucho más ambiciosas. Una de estas metas se centra precisamente en una de las innovaciones que más ha transformado el negocio espacial en los últimos años.
El 10 de septiembre, durante la visita de Pedro Sánchez a la sede de la compañía en Elche, se produjo un movimiento que puso de manifiesto esta ambición. PLD Space presentó las nuevas especificaciones del vehículo que hasta ahora se conocía como MIURA 5 Block 1.2 y confirmó que pasará a llamarse MIURA 9. Aunque PLD no ha anunciado que el MIURA 9 se estrenará ya como un cohete reutilizable, explica que está diseñado para evolucionar hacia una reutilización completa mediante aterrizaje propulsivo. Esta es la apuesta clave que destaca.
Para comprender por qué PLD Space busca este camino, es necesario observar la situación en Estados Unidos. SpaceX estuvo cerca de no lograrlo: los tres primeros lanzamientos de Falcon 1 fracasaron y, según relató Elon Musk años después, el cuarto intento en 2008 utilizó el último dinero disponible para ese programa. El éxito de ese lanzamiento cambió la industria. Con el Falcon 9, la compañía convirtió la recuperación y el nuevo uso de las primeras etapas en una operación recurrente, reutilizando algunos de los componentes más costosos del vehículo y, de este modo, reduciendo el coste de acceso al espacio.
Por ahora, Europa sigue participando en esta carrera con arquitecturas muy diferentes. El Ariane 6 garantiza una capacidad estratégica de lanzamiento para el continente, y parte de sus estructuras se fabrican en las instalaciones de Airbus en Getafe, pero el cohete no recupera ni reutiliza sus etapas. La próxima generación tecnológica ya apunta en otra dirección: ArianeGroup es el contratista principal de los programas europeos Themis y Prometheus, mientras que su filial MaiaSpace desarrolla un lanzador comercial con una primera etapa diseñada para regresar y aterrizar verticalmente. PLD quiere hacerse un hueco precisamente en esta transición.
El MIURA 9 se plantea a una escala muy diferente del MIURA 5. El nuevo vehículo tendrá dos etapas, 42 metros de altura y 3 metros de diámetro, con nueve motores de la familia TEPREL en la primera etapa y un TEPREL Vacuum en la segunda. La empresa española declara una capacidad de hasta 1.500 kg en órbita heliosincrónica, aproximadamente el triple que el MIURA 5. Esta diferencia explica que la antigua evolución Block 1.2 haya terminado adquiriendo identidad propia, pensada para satélites medianos, constelaciones y proyectos europeos como IRIS².
Al seguir la evolución de los MIURA, se observa que la empresa lleva años acercándose progresivamente a la reutilización. El MIURA 1 descendió mediante paracaídas en 2023, aunque el vehículo se hundió tras un amerizaje lateral que dañó uno de sus tanques; posteriormente, el MIURA 5 contempló inicialmente recuperar su primera etapa mediante paracaídas. PLD también ha estudiado junto a la ESA soluciones de reentrada, frenado propulsivo, trayectorias y cambios en estructuras, motores y aviónica. En paralelo, en 2024 presentó el MIURA 5 Block 1.2, una evolución con un nuevo sistema de reentrada y recuperación que ahora se ha convertido en el MIURA 9.
Las imágenes que acompañan la presentación ayudan a visualizar hasta dónde quiere llegar PLD Space. En uno de los renders se puede ver la primera etapa del MIURA 9 descendiendo con los motores encendidos, una escena que, después de tantos años viendo aterrizar el Falcon 9, resulta inevitablemente familiar. No obstante, sigue siendo una representación de la capacidad que la compañía pretende desarrollar. El siguiente gran reto será demostrar ese aterrizaje propulsivo en vuelo de forma fiable y, después, lograr que una etapa recuperada pueda volver a utilizarse.
Antes de que el MIURA 9 pueda materializar esa promesa, hay otro examen mucho más inmediato. El MIURA 5 se encuentra en la fase final de validación a nivel de sistema, un proceso destinado a comprobar conjuntamente el comportamiento del vehículo, la infraestructura terrestre y las operaciones de lanzamiento. PLD prevé enviar en los próximos meses la primera unidad de vuelo a Kourou y realizar allí su primer vuelo de demostración durante la primera mitad de 2027. El calendario se ha ido modificando respecto a las previsiones anteriores, que llegaron a situar el estreno antes de 2027.
El contexto institucional también impulsa a la compañía a acelerar. Su contrato con la ESA dentro del European Launcher Challenge asciende a 158,9 millones de euros y forma parte de una estrategia más amplia para conseguir que Europa disponga de más opciones comerciales y mayor autonomía para poner cargas en órbita. Como primer gran hito, el programa exige a los proveedores seleccionados completar con éxito un lanzamiento orbital no más tarde de 2027 para confirmar su selección. El éxito reciente de Isar Aerospace confirma, además, que esta nueva generación de lanzadores privados europeos ya ha comenzado a convertir sus desarrollos en vuelos orbitales.
La escala industrial ya acompaña a la ambición. PLD Space asegura haber invertido más de 42,7 millones de euros desde 2024 en su cadena de suministro española, en la que participan más de 493 empresas nacionales, mientras su plantilla supera el medio millar de personas. Esa base sostiene una estrategia que va del MIURA 5 al MIURA 9 y después al MIURA Next. Ahora llega una parte clave: demostrar que esa tecnología funciona en vuelo, que una etapa puede regresar de forma controlada y que reutilizarla termina siendo una ventaja real.