La selección de Egipto ha logrado una clasificación histórica a los octavos de final del Mundial, superando a Australia en una emocionante tanda de penaltis (2-4). El encuentro, que tuvo lugar en Arlington, Estados Unidos, vio a los faraones imponerse gracias a su mayor eficacia en los momentos decisivos, dejando atrás a un equipo australiano que mostró inexperiencia bajo presión. Mohamed Salah fue clave, incluso arriesgándose con un lanzamiento 'a lo Panenka' en un momento crucial.
Egipto, demostrando una superior precisión en la definición desde el punto penal este viernes (2-4), consiguió una histórica clasificación a la fase de octavos de final, eliminando a una escuadra australiana que evidenció falta de experiencia en instantes determinantes.
Ambos conjuntos, con la oportunidad más importante de sus trayectorias, ofrecieron un desempeño discreto, cometiendo errores mutuos, y decidieron su destino en una serie de penaltis que favoreció al equipo con mayor iniciativa, liderado por Mohamed Salah, quien ejecutó su tiro 'a lo Panenka' bajo máxima presión.
Aun con limitaciones físicas, recuperándose a contrarreloj de una lesión en los isquiotibiales, Salah generó más temor que juego durante gran parte del encuentro; no obstante, al activarse, provocó momentos de peligro.
Su participación fue intermitente y, en especial, a partir del minuto noventa, con dos pases que casi culminan en gol antes del tiempo extra, un disparo elevado al inicio de la prórroga y una jugada individual en el área que revitalizaron al equipo árabe.
Inicialmente, Egipto pareció no requerir de su figura principal, ya que Australia cedió la posesión del balón y cometió descuidos defensivos que pudieron haberle costado caro.
Con una defensa excesivamente vulnerable, a los australianos no les bastó con posicionar cinco jugadores atrás y adelantar su línea defensiva; otorgaron tantas facilidades en su espalda que Egipto pudo haber obtenido una ventaja cómoda antes de la primera media hora.
Una falta ejecutada por Salah, un despeje deficiente y el balón centrado al área por Hamdy Fathy, que Emman Ashour cabeceó sin oposición, adelantó tempranamente (minuto 13) a los Faraones, quienes ocho minutos después desaprovecharon la oportunidad de asegurar prácticamente el resultado. Mustafa Zico cruzó el balón en exceso, estando solo frente a Patrick Beach.
El prometedor inicio de los 'socceroos', con un tiro de Cristian Volpato que se fue ligeramente alto, se fue desvaneciendo. Egipto mantuvo la posesión y, aunque concedió un par de oportunidades al rival, que terminaron en disparos demasiado centrados, no enfrentó mayores dificultades.
Sin embargo, tal como se temía, el peligro podía surgir a balón parado, debido a su preocupación por la estatura de los australianos, quienes vieron el partido igualado instantes después de que Omar Marmoush cruzara en exceso otra clara oportunidad egipcia.
Tan enfocados estaban los Faraones en evitar que los dirigidos por Tony Popovic remataran de cabeza, tan obsesionados con aglomerar hombres en su área en un saque de banda, que Mohamed Hany cabeceó el balón con la nuca hacia su propia portería. El marcador volvía a igualarse.
Popovic modificó su ataque (Hrustic y Touré por Volpato e Irankunda) y Hossam Hassan introdujo a Trezeguet, el delantero que lleva el nombre del exfutbolista franco-argentino, buscando un gol que valiera el pase a los octavos de final.
Pero ni eso, ni la activación de Salah impidieron una prórroga en la que Egipto, a pesar de ser mucho más ofensivo, no encontró la manera de evitar la tanda de penaltis. Popovic lo entendió y, en el último minuto, hizo ingresar a Matthew Ryan, buscando una actuación heroica del exguardameta del Levante.
No la hubo. Los fallos de Souttar y Herrington terminaron perjudicando a Australia, Salah dejó su huella con el penalti a lo Panenka y Egipto avanzó por primera vez en su historia a los octavos, donde se enfrentará al vencedor del encuentro entre Argentina y Cabo Verde.