El piloto monegasco Charles Leclerc de Ferrari se alzó con la victoria en el Gran Premio de Gran Bretaña, celebrado en Silverstone, marcando su primer triunfo de la temporada y la número 250 para su escudería. La carrera, que culminó bajo el coche de seguridad, vio a Andrea Kimi Antonelli, quien partió desde la pole, terminar en una decepcionante decimosexta posición tras varios incidentes. Este resultado estrecha la lucha por el campeonato, manteniendo la emoción en la Fórmula Uno.
El domingo, el piloto monegasco Charles Leclerc, al volante de su Ferrari, se adjudicó el Gran Premio de Gran Bretaña, la novena prueba del Campeonato Mundial de Fórmula Uno, disputada en el circuito de Silverstone, Inglaterra. Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), el italiano que inició desde la posición de privilegio, finalizó en el decimosexto lugar después de experimentar dos fallas mecánicas y recibir una penalización por exceder los límites de la pista en múltiples ocasiones, en una competencia que culminó de manera caótica con la presencia del coche de seguridad.
Leclerc, de veintiocho años, consiguió su novena victoria en la F1, siendo la primera de la campaña y la número doscientos cincuenta para Ferrari. Logró imponerse en Silverstone superando a los británicos George Russell (Mercedes) y al siete veces campeón mundial Lewis Hamilton. La carrera concluyó detrás del 'safety car', que había ingresado unas vueltas antes debido a un accidente sin consecuencias graves del neerlandés Max Verstappen (Red Bull). Se anunció, por un error reconocido por la dirección de carrera, que el coche de seguridad se retiraría una vuelta antes del final, lo cual no sucedió.
Los pilotos españoles Carlos Sainz (Williams) y Fernando Alonso (Aston Martin) finalizaron en la duodécima y decimoctava posición, respectivamente. Hamilton fue investigado por una posible infracción durante las banderas amarillas, lo que resultó en una reprimenda. El argentino Franco Colapinto (Alpine) terminó en el noveno puesto.
Leclerc, quien no había obtenido victorias durante todo el año 2025 y no ganaba en la F1 desde el 20 de octubre de 2024, cuando ganó el Gran Premio de Estados Unidos de esa temporada, se liberó de una gran presión al triunfar en esta carrera. El mexicano Sergio Pérez (Cadillac) concluyó decimoquinto. Tras la prueba, Antonelli mantiene el liderazgo en el Mundial, aunque ahora con una ventaja reducida de solo veinticinco puntos sobre Russell (ciento setenta y nueve frente a ciento cincuenta y cuatro). Este margen representa el equivalente a una sola carrera, cuando veinticuatro horas antes la situación parecía muy diferente.
Hamilton, de cuarenta y un años, quien ostenta entre sus numerosos récords el de más victorias en una misma prueba (nueve, precisamente en Silverstone), generó expectación el viernes al liderar todas las tablas de tiempos. Sin embargo, Antonelli dio un golpe de autoridad el sábado al ganar la prueba sprint horas antes de asegurar su quinta 'pole' en la F1, la quinta del año, lo que le permitió salir primero este domingo. Lo hizo por delante de los Ferrari de Leclerc y de Sir Lewis, quien partía tercero en la parrilla, al lado de su compatriota Russell, que completaba la segunda fila.
Desde la tercera fila partieron el Red Bull de Isack Hadjar, quien finalizó quinto, y el McLaren del británico Lando Norris, quien fue cuarto. Una fila por delante de sus respectivos compañeros, Verstappen y el australiano Oscar Piastri. La quinta fila la ocuparon los RB del debutante sueco-británico Arvid Lindblad, que salía noveno, y el neozelandés Liam Lawson, quien avanzó cuatro posiciones para terminar sexto, una por delante de su compañero.
Las penalizaciones del canadiense Lance Stroll (Alpine), diez puestos por cambiar componentes en su unidad de potencia, y del francés Pierre Gasly (Alpine), tres por bloquear al anterior durante la clasificación, hicieron que los pilotos españoles avanzaran una posición. Por lo tanto, Carlos Sainz comenzó decimocuarto y Fernando Alonso lo haría vigésimo primero, aunque antes sufrió problemas en la vuelta de instalación y tomó la salida desde el 'pit lane'.
Colapinto, en decimonovena posición, y 'Checo' compartían la penúltima fila en una carrera donde todos los pilotos iniciaron con neumáticos de compuesto medio. Antonelli tuvo una mala salida y fue superado antes de la primera curva por los dos Ferrari. Leclerc tomó el liderato, seguido por su compañero y los Mercedes, mientras que Sainz había ganado cuatro posiciones y rodaba décimo, en zona de puntos, en la cuarta de las cincuenta y dos vueltas programadas.
Colapinto y 'Checo' habían mejorado sus posiciones en seis y cinco puestos, respectivamente, siendo decimotercero y decimoquinto en la octava vuelta. Poco después se anunció una sanción de cinco segundos para Hamilton, quien se había adelantado ligeramente en la salida. Mientras tanto, el brasileño Gabriel Bortoleto le arrebató el décimo lugar a Carlos Sainz, Bortoleto finalmente realizaría una excelente actuación para terminar octavo con el Audi.
Antonelli superó a Hamilton al entrar en Copse en la vuelta once. 'Mad Max' hizo lo mismo con Russell en la vuelta diecisiete, antes de que este intentara devolverle la maniobra al astro neerlandés. Verstappen detuvo su coche en ese momento para instalar neumáticos duros, una vuelta antes de que lo hiciera el otro Red Bull, el de Hadjar.
Carlos Sainz y Fernando Alonso se detuvieron en las vueltas veintiuno y veintidós, respectivamente, para realizar el mismo cambio de neumáticos (de medio a duro). En la vuelta veinticuatro, Hamilton, quien aprovechó para cumplir su penalización, y Russell, quien le ganó la posición al anterior, también hicieron su parada. Leclerc hizo su parada en la vuelta veinticinco, lo que colocó a Kimi, quien aún no había parado, al frente de la carrera.
La carrera ofreció una atractiva disputa entre Russell y Hamilton, lo que indirectamente favorecía los intereses de Verstappen, quien rodaba tercero. Russell, con un 'pinchazo lento' en la rueda trasera derecha, según le informaban por radio, tuvo que detenerse en la vuelta treinta y cinco, cuando parecía perder toda opción al podio, cediendo el protagonismo a Hamilton y Verstappen. Una vuelta antes lo hizo el líder del Mundial, quien regresó a pista a siete segundos de Leclerc.
Sin embargo, en la vuelta cuarenta y dos, Kimi se detuvo, quejándose de problemas de suspensión, para que le sustituyesen la parte delantera del coche, regresando quinto a pista, antes de tener que volver a entrar al garaje para regresar al asfalto en décima posición. A Ferrari se le abría la posibilidad de un doblete en la pista que albergó, en 1950, la primera carrera de toda la historia de la Fórmula Uno.
Mientras tanto, Antonelli se conformaba con intentar salvar un punto, pero, por haber vuelto a rebasar los 'track limits', acabó sancionado con cinco segundos. Kimi lo habría luchado, e incluso podría haberlo conseguido, pero a cuatro vueltas del final, en Stowe, la decimoquinta de las dieciocho curvas de la 'Catedral', Verstappen sufrió otro accidente muy similar al de la calificación de Austria el fin de semana anterior. Esto provocó la entrada en pista del coche de seguridad.
En ese instante, casi todos aprovecharon para entrar a los garajes, excepto Russell, en una maniobra que le valió el segundo puesto. La dirección de carrera confundió a la mayoría, anunciando que el 'safety car' se marcharía una vuelta antes del final, algo que finalmente no sucedió. Por ello, Leclerc celebró "de una forma que a nadie le gusta" una victoria que ansiaba desde hacía más de un año y medio.
Ferrari concluyó una gran jornada, con un doble podio. Russell se marchó contento de 'su' circuito, mientras que Antonelli salió preocupado, ya que después de una racha triunfal de cinco victorias, no puntuó en dos de las últimas tres carreras. La afición italiana, 'ferrarista' por definición, comenzaba a ilusionarse con ver, por fin, a uno de sus compatriotas ganando el Mundial, nada menos que setenta y tres años después de que lo hiciera, por última vez, Alberto Ascari. Eso aún puede suceder, a pesar de que el campeonato es extenso. Pero este domingo Italia festejó a Ferrari al tiempo que lamentaba la suerte de Antonelli.