La FIFA ha revertido inesperadamente la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun para los octavos de final del Mundial, a pesar de su tarjeta roja previa. Esta decisión llega días después de una llamada del presidente Donald Trump al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para revisar la expulsión, lo que ha provocado diversas reacciones y un intenso debate sobre la imparcialidad del torneo.
En una resolución inesperada que impactó la Copa del Mundo, la FIFA autorizó este domingo al atacante estadounidense Folarin Balogun para competir en los octavos de final contra Bélgica, a pesar de la tarjeta roja que recibió en la ronda anterior. Esta habilitación se produce días después de que el presidente Donald Trump contactara a Gianni Infantino para solicitar una revisión de la expulsión.
Trump se comunicó telefónicamente con el presidente de la FIFA, con quien mantiene una relación cercana, el pasado miércoles. Ese mismo día, Balogun fue expulsado durante el triunfo (2-0) sobre Bosnia y Herzegovina en los dieciseisavos de final, según confirmaron este domingo a la AFP dos fuentes cercanas al asunto que pidieron anonimato. Cuatro días después, la FIFA anunció el domingo la suspensión de la aplicación del partido de castigo para el delantero del AS Mónaco. Esta determinación permitirá que la coanfitriona Estados Unidos cuente con su máximo anotador en el exigente enfrentamiento del lunes ante Bélgica.
«¡Agradezco a la FIFA por actuar correctamente y corregir una gran injusticia!», publicó Trump en su plataforma Truth Social minutos después de que la Comisión Disciplinaria de la FIFA hiciera pública su determinación. La medida provocó reacciones negativas por parte de Bélgica y apoyo de Mauricio Pochettino, director técnico del Team USA. «Debemos festejar esta decisión», declaró el entrenador argentino. «Ya fuimos suficientemente castigados contra Bosnia al tener que jugar con diez hombres durante treinta minutos por una resolución completamente injusta».
Desde el mismo miércoles, Pochettino insistió en que Balogun no tuvo ninguna intención de pisar al defensor Tarik Muharemovic en la jugada que derivó en su expulsión. «Nunca fue una tarjeta roja, hubo un error y un castigo excesivamente severo para una acción involuntaria», afirmó.
Todo indicaba que Pochettino debería buscar un sustituto para Balogun en el crucial encuentro del lunes, donde Estados Unidos buscará avanzar a cuartos de final e igualar su mejor desempeño en la era moderna de los Mundiales. Conforme a las normativas de la FIFA, una tarjeta roja directa automáticamente conlleva una suspensión de un partido, que no puede ser apelada por el equipo del jugador. De hecho, la Comisión Disciplinaria dictaminó este domingo un partido de castigo para Balogun, pero posteriormente aclaró que esa sanción quedaba en suspenso durante un periodo de prueba de un año.
El organismo se limitó a referirse al artículo 27 del Código Disciplinario, que le otorga la facultad de suspender total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria, sin especificar los motivos para su ejecución en este caso particular. Esta medida inusual generó una respuesta inmediata de la Federación Belga de Fútbol (RBFA), que se declaró «asombrada» por una resolución que, a su juicio, «contradice directamente las disposiciones del Reglamento de la Competición».
La RBFA recordó que las expulsiones registradas anteriormente durante esta Copa del Mundo han conllevado suspensión y advirtió que está estudiando la posibilidad de presentar un recurso. Desde Seattle, su seleccionador Rudi García empleó la ironía para manifestar su descontento. «No sabía que en las oficinas de la FIFA el 5 de julio correspondía al 1 de abril de Europa», comentó el técnico francés, haciendo alusión al Día de los Inocentes que se celebra el primer día de abril en muchos países del Viejo Continente.
En Estados Unidos, donde crece el entusiasmo por el buen desempeño de los pupilos de Pochettino, la ausencia de Balogun había escalado esta semana rápidamente a la esfera política. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó el jueves que a su selección la habían «perjudicado» y demandó la existencia de un mecanismo para apelar la sanción.
Tras conocerse la decisión, la Federación de Estados Unidos expresó su complacencia, al igual que figuras del equipo como Christian Pulisic, quien consideró la presencia de Balogun como un «estímulo» para el lunes.