Los Yankees de Nueva York se recuperaron de una derrota anterior ante los Guardianes, logrando una barrida contundente en una serie de tres partidos en el Progressive Field de Cleveland. Tras victorias ajustadas, el equipo del Bronx selló la serie con un triunfo decisivo de 8-4, demostrando su dominio en el último encuentro.
La semana previa, el equipo de los Guardianes había superado a los Bombarderos en su propio estadio, el Yankee Stadium, resultando en una serie embarazosa para los neoyorquinos.
No obstante, el conjunto del Bronx consiguió su revancha con creces esta semana, al imponerse sobre Cleveland en una serie de tres enfrentamientos disputada en el Progressive Field.
Y fue realmente una victoria aplastante.
Después de triunfos reñidos en los dos primeros juegos de la serie, los Yankees aseguraron una victoria de 8-4 en el partido final el miércoles.
Aunque los Guardianes tomaron una ventaja inicial de 1-0 con un jonrón al comienzo del encuentro por parte del dominicano Ángel Martínez frente al lanzador abridor Carlos Rodón, los Yankees se adelantaron una entrada después con un ataque de tres carreras en el segundo inning, culminado por un triple productor de dos anotaciones de Jazz Chisholm Jr. hacia el jardín derecho, que habría sido un cuadrangular en el Yankee Stadium.
Chisholm anotó una jugada más tarde debido a un error de fildeo del segunda base Travis Bazzana.
Aunque los Guardianes lograron empatar el marcador en el cuarto episodio, los Yankees aseguraron el juego en el sexto capítulo con un racimo de tres carreras que, una vez más, fue preparado por un triple.
En esta ocasión fue Trent Grisham, quien conectó un batazo de línea hacia la esquina de la pradera derecha, donde Martínez corrió más de lo necesario. Grisham anotó en el siguiente turno por medio de un elevado de sacrificio al jardín izquierdo del panameño José Caballero, una jugada que contó con la asistencia de Chisholm, quien, desde detrás del plato, indicaba a Grisham hacia dónde deslizarse.
Las otras dos anotaciones de ese episodio se produjeron por un doblete de Anthony Volpe y un sencillo de Paul Goldschmidt.
Esto resultó ser un apoyo ofensivo más que suficiente para Rodón, quien lanzó durante seis entradas en las que permitió tres carreras y cuatro hits, otorgó tres bases por bolas y, además, ponchó a siete bateadores.