El Voleibol: La Primera Pasión Deportiva de Carlos Beltrán Antes del Béisbol

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Carlos Beltrán está a punto de ser inducido al Salón de la Fama del Béisbol, un hito que corona una extraordinaria trayectoria de dos décadas. A pesar de sus impresionantes logros en el béisbol, este deporte no fue su primera elección. Sorprendentemente, su amor inicial se inclinó hacia el voleibol, un interés que cambió tras una conversación decisiva con su padre.

Carlos Beltrán se unirá este domingo al selecto grupo de puertorriqueños inmortalizados en el Salón de la Fama del Béisbol. Su brillante carrera de veinte años incluye impresionantes estadísticas como 435 cuadrangulares, 1,587 carreras impulsadas, 312 bases robadas y la obtención de tres Guantes de Oro, entre muchos otros reconocimientos. Evidentemente, solo los atletas más talentosos con el bate y la pelota pueden acumular tales cifras, merecedoras de una placa en Cooperstown. Sin embargo, para Beltrán, el béisbol no representó su primera afinidad deportiva. Para el nativo de Manatí, esa preferencia inicial fue el voleibol.

“Me fascina esa disciplina”, declaró Beltrán, en vísperas de su ingreso al museo de los inmortales. “Un diálogo con mi padre alteró mi rumbo del voleibol al béisbol”. Se dio la circunstancia de que el progenitor de Beltrán, Wilfredo, observaba a su hijo adolescente sobresalir en el voleibol en la Isla del Encanto. No obstante, también percibía su habilidad en el campo de béisbol, donde, según su criterio, existía un mayor porvenir.

“Mi padre me hizo una pregunta: ‘¿Quiénes son los jugadores profesionales de voleibol que admiras?’. Y mi respuesta fue: ‘Excelente pregunta’”, rememoró Beltrán. “En ese momento, no pude mencionar a ninguno. Amaba la disciplina, pero no lograba recordar a un solo deportista profesional. El voleibol no gozaba de la misma popularidad que el béisbol en Puerto Rico.

“Luego, él me consultó: ‘¿Qué jugadores profesionales de béisbol te gusta ver?’. Y comencé a nombrar a atletas como Roberto Clemente, Rubén Sierra, Carlos Baerga, Bernie Williams, Juan González e Iván Rodríguez. Entonces, él me dijo: ‘¿Sabes qué? Me parece que conoces a más beisbolistas que a voleibolistas. Por lo tanto, creo, Carlos, que tienes potencial como pelotero profesional si continúas esforzándote y desarrollándote’”.

Esa conversación fue reveladora para Beltrán, quien, efectivamente, modificó su perspectiva. “Y, lo crean o no, ese mismo día abandoné el voleibol”, narró Beltrán. “Empecé a concentrarme en el béisbol, y eso me brindó una oportunidad increíble en el juego, de conocer a todas esas personas que me inspiraron a convertirme en pelotero y, al mismo tiempo, me proporcionó la carrera que tuve”. Y, como se suele expresar, lo demás es historia.