Esmeralda Damiano, Conmovida, Consagra su Medalla de Oro a la Fe, su Entorno Familiar y a República Dominicana

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La judoca dominicana Esmeralda Damiano, visiblemente emocionada, celebró su medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Este triunfo en la categoría de -70 kilogramos representa un paso significativo hacia su aspiración olímpica, un logro que atribuye a su fe y al respaldo incondicional de su familia y su nación.

Con la voz quebrada y el rostro aún humedecido por el llanto, la judoca dominicana Esmeralda Damiano afirmó este domingo que la presea dorada obtenida en la categoría de -70 kilogramos durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 constituye un avance crucial hacia su anhelo de competir en unos Juegos Olímpicos.

Después de imponerse en la final a la atleta venezolana Eliana Aguiar, Damiano confesó que el desafío más exigente fue consigo misma. “Mi lucha es mental. Cada enfrentamiento es una cuestión mental. Tengo dificultades porque no confío plenamente en mis capacidades, pero hoy rogué a Dios por su asistencia y serenidad. Debo admitir la verdad: Dios es grandioso”, expresó.

La deportista aseguró que la clave de su éxito en esta competición residió en su convicción. “¿Qué ha cambiado? Nada, la presencia divina estuvo allí. Eso fue todo”, aseveró.

Damiano dedicó la medalla de oro, en primer lugar, a la divinidad; seguidamente, a su propio esfuerzo; luego a su núcleo familiar y, finalmente, al pueblo dominicano.

Uno de los momentos más conmovedores de sus declaraciones surgió al referirse al enorme sacrificio que ha implicado seguir su trayectoria deportiva lejos de sus seres queridos. “El mayor sacrificio es que mi gente no está presente. Nací en Suiza, dejé a mi familia y amigos allí para poder perseguir mi meta, que es el judo”, manifestó entre lágrimas.

Aunque reconoció extrañar a su familia, resaltó el respaldo que ha encontrado en República Dominicana. “Gracias al cielo, aquí cuento con una nueva familia entre mis compañeros y me siento muy bien”, declaró.

Al explicar la razón de su emotividad, la campeona reveló que las lágrimas simbolizan todo el esfuerzo que subyace a cada sesión de entrenamiento. “El llanto proviene del sacrificio que uno realiza a diario. Levantarse temprano, con molestias, sin ímpetu. A veces uno se despierta y le implora a Dios: ‘Por favor, dame vigor, ya no puedo más’. Pero persistimos”, concluyó.