Los Golden State Warriors han confirmado la permanencia de Draymond Green, quien ha firmado un nuevo acuerdo por un año. Esta decisión se enmarca en los esfuerzos del equipo por mantener su núcleo, mientras se especula sobre posibles movimientos de otras estrellas. Green continuará su trayectoria con el equipo que lo ha visto crecer, en una temporada que presenta desafíos y expectativas diversas.
Los Golden State Warriors han realizado los movimientos estratégicos necesarios con la esperanza de atraer a LeBron James en su última etapa profesional, que parece iniciar en Filadelfia. Parte de estas acciones incluye que Draymond Green esperara por su compañero, lo que quizás implicaba una reducción salarial. Tras rechazar su opción de jugador semanas atrás, el ala-pívot finalmente firma por un año y la misma suma que había sido perdonada: 27.7 millones de dólares, lo cual se percibe como un favor cumplido por Mike Dunleavy Jr. Este acuerdo también podría interpretarse como un intento de preservar los últimos vestigios de una dinastía, manteniendo la imagen de aquellos que ya estaban presentes cuando el éxito del equipo parecía ilimitado.
Green disputará su decimoquinta campaña con los Warriors bajo la dirección del mismo entrenador que lo reconoció y junto al mismo colega que lo elevó a un estatus de jugador emblemático, potenciando sus habilidades y disimulando sus debilidades. Esto, claro, si Stephen Curry no cede a las tentaciones que ya se pregonan en diversos medios estadounidenses. Si en gran parte de su carrera era impensable imaginarlo en otro lugar, ahora resulta completamente ilógico para la mayoría de los equipos, donde sus arrebatos emocionales ya no compensan lo que aporta en la cancha. Golden State enfrenta una temporada con pocas expectativas, después de un año sin clasificar a playoffs y con un equipo conformado por veteranos y jóvenes promesas que no han cumplido con las proyecciones. Sin embargo, un Jimmy Butler en plena forma aún podría revitalizar esta fase final de la carrera de Curry.