Miguel Ángel Encarnación, boxeador dominicano, alcanzó un hito significativo al contribuir con una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Este logro, que lo llena de profundo orgullo, es el resultado de años de intensa dedicación y perseverancia. Su historia destaca la importancia del trabajo arduo y la determinación para alcanzar la cima en el deporte.
Miguel Ángel Encarnación formó parte de un momento histórico para el boxeo dominicano, donde se consiguieron siete preseas doradas en los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Si bien este triunfo le genera gran satisfacción, ha sido precedido por una labor intensa y una férrea voluntad. “Me siento honrado de haber representado a mi nación y a mi gente; con la ayuda divina, todo salió bien y pudimos obtener la medalla de oro. Esto no es fruto de una semana o un mes; es el resultado de muchos años de práctica y constancia”, manifestó Encarnación durante una entrevista.
Encarnación se consagró campeón en la categoría de 65 kg en el torneo de boxeo celebrado en Santo Domingo, un éxito que él mismo describe como el producto del “esfuerzo, sacrificio y disciplina” que lo han acompañado desde que se unió al equipo nacional a la edad de 15 años. “Ingresé a la selección a los 15 años y ahora tengo 21. Durante ese periodo, tuve que competir contra los mejores, a pesar de no contar con los recursos necesarios para entrenar a su mismo nivel. Es imperativo rendir al máximo para ser considerado y para que reconozcan tu talento, porque si no demuestras suficiente habilidad, no serás parte del equipo. No es una tarea sencilla, pero tampoco imposible”, explicó Encarnación, originario de Sábana Grande de Boyá, lugar de donde han surgido deportistas como José Siri, Elly de la Cruz o Iván Tejeda.
“De otros deportes surgen atletas con logros notables, pero no del boxeo, que hayan tenido una influencia tan significativa. Sin embargo, yo tenía fe en mí y en Dios de que con mi destreza podría conseguirlo”, comentó sobre su determinación de elegir el boxeo como su disciplina, a pesar del éxito alcanzado por otros atletas en diferentes ámbitos. Aunque Encarnación ha participado en otras competencias de alto nivel, reconoció que competir en suelo dominicano ofrece un respaldo especial por parte del público, lo cual puede ser beneficioso o perjudicial, dependiendo de cómo el atleta lo gestione.
“Es favorable para ti, pero también tiene su lado negativo, porque podrías desviarte de tu zona de confort y de tu rutina de entrenamiento debido a la presión de la audiencia, ya que deseas lucir bien ante el público”, expresó el medallista centroamericano, quien admitió haber sentido esa presión en su primer combate, pero se preparó mentalmente para afrontar este escenario donde todos esperan una victoria.
Sin resentimiento por la mordida
Encarnación fue protagonista de una situación poco común en el boxeo aficionado, cuando el boxeador nicaragüense Andy Javier Caballero lo mordió en el cuello durante su enfrentamiento en los Juegos Santo Domingo 2026, una acción por la cual aseguró no guardar ningún tipo de resentimiento. “Es algo que no estuvo bajo su control; de hecho, nunca le guardé rencor ni nada por el estilo, porque fue algo que se originó por la presión del momento. No tiene sentido que seamos enemigos, porque él sabe que eso no es adecuado y que puede conllevar una sanción”, dijo sobre el contexto en que recibió la mordida en el cuello.
“Comprendo que no lo hizo con esa intención, porque incluso, me pidió disculpas, diciendo que no se percató ni sintió que me mordió, sino que lo vio al revisar el video y ahí lo confirmó”, aclaró Encarnación. “La frustración de estar recibiendo golpes sin poder responder, y cómo psicológicamente el cuerpo y la mente ya estaban superados, lo obligó a hacer eso, pero no considero que lo haya hecho intencionalmente”, reflexionó.
Una vivienda familiar
Tras el triunfo de Miguel Ángel, su madre, María Encarnación, ha solicitado ayuda para conseguir una vivienda donde pueda residir con el medallista y sus hermanos; una petición que ha sido escuchada y ha recibido la promesa de satisfacer esa necesidad. “Recibí una llamada, me dieron su palabra y yo solo estoy esperando que cumplan”, reveló Encarnación.
Panamericanos y olímpicos
Encarnación es consciente de que los Centroamericanos y del Caribe son solo un escalón en su trayectoria hacia el éxito y ya está enfocado en sus próximos desafíos. “Esto apenas comienza; ahora, con la ayuda divina, nos clasificaremos para emprender el camino hacia los Panamericanos, que se celebran en 2027, entrenaremos con ahínco y con el mayor orgullo de representar a nuestra República Dominicana”, afirmó Encarnación, quien señaló que su objetivo es subir al podio en unos Juegos Olímpicos. En su mensaje a los jóvenes, Encarnación enfatizó que no deben perder el rumbo ante las adversidades que se presenten en su camino. “He fallado en competencias y me he sentido mal porque he defraudado a mi público, a mi gente y a mi país, y no he perdido el enfoque”, dijo el medallista, recordando que el tiempo de Dios es perfecto.