El tránsito de embarcaciones por el estratégico estrecho de Ormuz alcanzó su punto más bajo en cinco semanas el domingo, reflejando una creciente preocupación por la seguridad en esta vital ruta petrolera global. Esta disminución se produce en medio de una escalada militar entre Estados Unidos e Irán, con nuevos ataques y versiones contradictorias sobre el estado de la navegación en la zona. La situación ha generado incertidumbre y afectado el movimiento de buques clave.
El flujo de naves a través del paso de Ormuz experimentó un descenso notable el domingo, marcando el nivel más bajo en más de un mes, en un contexto de incremento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Esta situación ha generado una creciente inquietud respecto a la seguridad en esta vía marítima, crucial para el comercio global de petróleo. Información de la consultora Kpler, especializada en análisis marítimo, indicó que solo media docena de embarcaciones transitaron el estrecho ese día. Esta reducción se atribuye al aumento del riesgo para la navegación, motivado por los recientes asaltos aéreos estadounidenses contra Irán y diversos incidentes reportados en la región.
Entre las unidades que abandonaron el estrecho se encontraba el petrolero de grandes dimensiones Humanity, cargado con dos millones de barriles de crudo iraní, y el Capetan Andreas, que transportaba aproximadamente medio millón de barriles de derivados del petróleo provenientes de Kuwait. Simultáneamente, tres buques cisterna sin carga ingresaron al Golfo con el propósito de recoger petróleo. La mayoría de estas embarcaciones desactivaron sus sistemas de seguimiento mientras cruzaban el estrecho. Además, durante el fin de semana, no se registró el paso de metaneros, que son buques especializados en el transporte de gas natural licuado. Kpler también documentó la partida de un navío operado por Abu Dhabi National Oil Co., con destino al puerto de Dahej en India.
La reducción en el movimiento de embarcaciones coincidió con una nueva ofensiva militar lanzada por Estados Unidos contra Irán. El Mando Central estadounidense (CENTCOM) comunicó que sus fuerzas llevaron a cabo otra serie de bombardeos utilizando municiones de precisión contra múltiples objetivos iraníes. A pesar de esto, persisten las versiones encontradas sobre la situación actual del estrecho. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la ruta marítima se mantiene abierta para el comercio internacional. Por el contrario, Irán sostiene que el estrecho fue clausurado después de un incidente que involucró a un buque que, según Teherán, navegó por una ruta no permitida. La Guardia Revolucionaria iraní declaró este lunes haber interceptado dos embarcaciones durante la noche, tras inhabilitar sus sistemas, aunque no reveló su identificación.
La tensión se ha extendido también a otras naciones del Golfo. La Fuerza de Defensa de Baréin informó haber interceptado y destruido varios misiles y drones lanzados por Irán, acusando a Teherán de continuar atacando infraestructuras civiles. En Irán, la agencia semioficial Mehr reportó detonaciones en Bandar Abbas, una ciudad portuaria situada en la costa del estrecho de Ormuz, y en la cercana isla de Qeshm, citando testimonios de residentes locales. Por otro lado, la agencia ISNA comunicó que un ataque dirigido a un objetivo en la provincia de Isfahán causó un fallecido y siete heridos durante la madrugada del lunes, de acuerdo con las autoridades locales. Hasta el momento, el Gobierno iraní no ha difundido un balance oficial y consolidado de víctimas desde la reanudación de los ataques a gran escala. Sin embargo, informes de medios estatales y comunicados oficiales sobre incidentes específicos sugieren que cerca de veinte personas han muerto como resultado de los recientes bombardeos estadounidenses.