El gobierno chino ha desestimado las acusaciones de interferencia en las elecciones estadounidenses, calificándolas de "completa falsedad". Pekín insiste en que no tiene interés ni ha intervenido en los procesos electorales de EE. UU., e insta a Washington a fomentar las relaciones bilaterales en lugar de usar a China como tema de campaña. Las autoridades chinas piden autocrítica a Estados Unidos y que cese la difamación infundada.
El ejecutivo de China rechazó este viernes las imputaciones de injerencia en las votaciones de Estados Unidos, expresadas el día anterior por el presidente Donald Trump, tildándolas de "completa falsedad". El vocero de la Cancillería china, Lin Jian, manifestó en una conferencia de prensa que Pekín "no posee ningún interés ni ha influido jamás en las elecciones de Estados Unidos" y urgió a Washington a contribuir al desarrollo de los vínculos bilaterales, en vez de "utilizar a China como argumento de campaña electoral". Lin indicó que las declaraciones de Trump son "pura invención" y "una campaña de desprestigio malintencionada", y que cualquier presunto indicio o prueba que las corrobore es una "completa falsedad".
"Por el contrario, ¿quién es el que se inmiscuye con frecuencia en los asuntos internos de otras naciones?, ¿quién ha efectuado por largo tiempo una vigilancia indiscriminada de gobiernos, empresas y ciudadanos en todo el planeta?", cuestionó el portavoz, quien exhortó a Estados Unidos a realizar una "autocrítica". Para concluir, Lin instó al país norteamericano a "cesar de difamar a China sin fundamento" y a "realizar más acciones que favorezcan el desarrollo de las relaciones" entre Washington y Pekín.
El portavoz evitó contestar si las afirmaciones de Trump tendrían alguna repercusión en la visita que efectuará el presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos, programada para finales de septiembre.
Trump aludió a una supuesta intromisión de China en las elecciones de su nación en un comunicado transmitido este jueves en horario de máxima audiencia desde la Casa Blanca. El mandatario focalizó gran parte de su alocución en presuntas amenazas foráneas y aseveró que inteligencia indicaba intentos de China de influir en los comicios de 2020, que él perdió frente al demócrata Joe Biden, incluyendo la elaboración de documentos apócrifos para facilitar votos ilegales.
No obstante, los documentos citados por la Casa Blanca describen acusaciones no verificadas y evaluaciones internas que ponían en duda la fiabilidad de algunas fuentes, además de que años atrás las agencias de seguridad estadounidenses habían descartado que actores extranjeros hubieran alterado los resultados electorales. Trump puso en tela de juicio la fiabilidad del sistema electoral de su país, criticando fuertemente el voto por correo y enlazando la inmigración irregular con la seguridad electoral, al mismo tiempo que presionó al Congreso para aprobar una legislación que restringiría el sufragio antes de las elecciones de medio mandato de noviembre próximo.