Rusia interrumpe exportaciones agrícolas en el Mar Negro tras bloqueo ucraniano en Azov

Internacionales
Rusia ha intensificado sus ataques contra puertos ucranianos en el Mar Negro, paralizando sus exportaciones agrícolas marítimas. Esta acción surge como respuesta a la exitosa campaña de drones de Ucrania, que ha afectado el tráfico marítimo ruso en el Mar de Azov. La situación ha provocado un aumento en los precios de los productos exportados por vías alternativas y una disminución en los precios del grano en el mercado interno ucraniano.

Mientras las fuerzas de drones de Ucrania siguen ejecutando una serie de ataques sin precedentes contra buques petroleros y cargueros rusos, lo que ha detenido el tránsito marítimo en el Mar de Azov, Rusia ha reanudado sus bombardeos a los puertos ucranianos en el Mar Negro. Esto busca generar en el adversario, a escasas semanas del inicio de la temporada de cosecha y del auge de las exportaciones agrícolas por mar, una situación idéntica a la que enfrenta su propia industria cerealera.

“Prácticamente, todas las exportaciones marítimas han sido suspendidas”, declaró a la publicación especializada Latifundist el socio de la consultora ucraniana Barva Invest, Bogdan Kostetski, al describir la situación en la que se encuentra la industria agrícola de Ucrania esta semana. Estas circunstancias han resultado en el encarecimiento de los productos transportados por rutas alternativas y la depreciación, debido al excedente de grano acumulado, de aquellos que se venden en el mercado nacional.

Ataques diarios

El Ministerio de Defensa ruso informó este viernes sobre ataques ocurridos durante la madrugada en los puertos ucranianos de Odesa y Chornomorsk, donde resultaron afectadas infraestructuras destinadas a la descarga y almacenamiento de combustible y lubricantes. Aunque tanto Rusia como Ucrania suelen omitir en sus comunicados de ataques los objetivos puramente civiles, el equipamiento para la exportación de productos agrícolas ha sufrido daños considerables en los bombardeos rusos a los puertos ucranianos, los cuales han sido constantes a lo largo de esta semana.

Además, dos trabajadores ucranianos fallecieron la mañana del viernes cuando Rusia atacó con drones tres embarcaciones comerciales de bandera extranjera que se hallaban en el puerto de Mikoláyiv, en la desembocadura del río Bug en el Mar Negro. Otras cinco personas perdieron la vida este lunes en otro ataque ruso a un barco con bandera de Togo que se encontraba cerca de Odesa.

“En la práctica, los propietarios de los cargueros están decidiendo de forma generalizada suspender operaciones (en puertos ucranianos) porque no están dispuestos a poner en riesgo vidas humanas o sus barcos”, manifestó a EFE una fuente del sector que solicitó mantener el anonimato por motivos de seguridad. La misma fuente añadió que los ataques rusos se han vuelto particularmente frecuentes desde el 9 de julio. “Equipamiento, puertos y terminales son atacados a diario, la mayoría de los días dos o tres veces en una misma jornada. Los ataques directos a barcos vuelven a ser habituales después de una pausa relativamente larga”, agregó.

Según lo comunicado a la agencia de noticias ucraniana Unián por Denís Marchuk, vicepresidente del Consejo Agrario de Ucrania, los elevadores y la logística de carga “están siendo destruidos”. Esto, si no se consigue financiación para su reemplazo a tiempo, dejará a los agricultores con los silos llenos de grano que no podrán exportar a sus clientes habituales.

Un ejemplo de estos ataques, potencialmente devastadores para la temporada más productiva de uno de los sectores que sustentan la economía de Ucrania, ocurrió el martes contra la terminal que la empresa Kernel, uno de los principales exportadores de aceite de girasol a nivel mundial, posee en el puerto de Chornomorsk. El ataque destruyó la mitad de sus tanques de almacenamiento y devastó hasta 25.000 toneladas de productos de esta y otras empresas que operan en el puerto. Según la publicación especializada Ukrainian Shipping Magazine, el puerto de Chornomorsk ya había sufrido otro ataque masivo el domingo, en el que se perdieron 45.000 toneladas de trigo y otras 9.000 de aceite de girasol.

Aunque Rusia no ha requerido justificaciones en este conflicto para iniciar campañas como la que ahora emprende contra los puertos de Ucrania, los ataques continuos a las terminales de exportación marítima ucranianas se producen tras casi dos semanas en las que las fuerzas de drones del Ejército ucraniano han bombardeado con una frecuencia sin precedentes cargueros y, especialmente, petroleros rusos en el Mar de Azov.

Solo durante la madrugada del viernes, drones ucranianos causaron daños en 9 cargueros –utilizados principalmente para la exportación de productos agrícolas–, un petrolero, un buque de transporte de gas y un remolcador, según anunció el Ejército ucraniano. Según el mismo informe militar, entre el 6 y el 17 de julio, Ucrania ha impactado un total de 159 embarcaciones rusas. De estas, 42 fueron alcanzadas en el Mar Negro y 117 en el Mar de Azov, ubicado dentro del Mar Negro y delimitado por la península de Crimea y las costas de Rusia y la Ucrania continental ocupada.

Además de comprometer los suministros de petróleo a Crimea, esta ofensiva ucraniana ha paralizado hasta una cuarta parte de las exportaciones de grano de Rusia, que posee sus tierras más fértiles en la zona sur adyacente al Mar de Azov y en la Ucrania meridional ocupada.