Un meteorito que aterrizó en Nueva Jersey está brindando a los científicos una oportunidad excepcional para explorar cómo los componentes vitales para el inicio de la vida pudieron haber llegado a nuestro planeta. Este objeto, denominado Hillsborough, posee carbono, aminoácidos y otras moléculas prebióticas, elementos cruciales para el desarrollo de seres vivos, según revelan investigaciones recientes. Su estudio podría desvelar aspectos inéditos sobre la evolución química de los asteroides y la transferencia de moléculas orgánicas a la Tierra primitiva.
Un fragmento de roca espacial que impactó una casa en el estado de Nueva Jersey, Estados Unidos, está proporcionando a la comunidad científica una valiosa oportunidad para comprender cómo algunos de los compuestos esenciales para el surgimiento de la vida pudieron haber llegado a la Tierra. Este objeto, bautizado como Hillsborough por la localidad donde cayó el 16 de julio de 2024, contiene carbono, aminoácidos y otras moléculas prebióticas, sustancias consideradas fundamentales para la formación de organismos vivos, según un estudio divulgado por investigadores del Instituto SETI y publicado en la revista Science Advances.
Los análisis confirmaron que el meteorito pertenece a una rara clasificación de condritas carbonáceas de tipo CM1/2, una categoría de rocas espaciales primigenias que conservan información sobre las fases iniciales del sistema solar. De acuerdo con el investigador Peter Jenniskens, del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA, el material también mostró indicios de haber estado expuesto a líquidos salinos concentrados cerca de la superficie de un pequeño asteroide, un proceso que hasta la fecha no se había identificado en este tipo de cuerpos celestes.
Los científicos indicaron que el Hillsborough exhibe una alteración por agua más significativa que la observada en la mayoría de los meteoritos de su clase, una característica que podría ofrecer nuevas perspectivas sobre la evolución química de los asteroides y el transporte de moléculas orgánicas hacia la Tierra primitiva. El meteorito entró a la atmósfera a una velocidad de 14,4 kilómetros por segundo y se desintegró antes de chocar contra el techo de una vivienda. Decenas de personas en varios estados del noreste de Estados Unidos reportaron haber presenciado el brillante rastro de la roca en el firmamento.
Los investigadores resaltaron que el propietario de la vivienda desempeñó un papel crucial para preservar el valor científico del hallazgo al manipular los fragmentos con guantes desechables y guardarlos cuidadosamente en recipientes de vidrio, evitando así su contaminación. Parte de las muestras será conservada en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York para futuras indagaciones.