Cáritas Cuba ha comenzado a repartir centenares de paquetes de ayuda humanitaria proporcionados por Estados Unidos a familias vulnerables. Esta iniciativa se desarrolla en un contexto de profunda crisis económica y social que afecta a la nación caribeña. La entrega inicial se llevó a cabo en parroquias y centros religiosos de municipios cercanos a La Habana, con la participación de voluntarios de la Iglesia Católica.
La organización Cáritas Cuba ha empezado a entregar cientos de bultos de apoyo humanitario, provenientes de los Estados Unidos, a núcleos familiares en condición de vulnerabilidad. Esta acción se produce en medio de la severa situación económica y social que afronta la isla. El reparto comenzó en templos y residencias eclesiásticas de las localidades de Bejucal y Alquízar, próximas a La Habana, donde colaboradores de la Iglesia Católica distribuyen los paquetes después de verificar la identidad de los receptores. La entidad no especificó cuáles serán los siguientes lugares en recibir esta asistencia. Este envío es parte de un programa del Departamento de Estado de EE. UU., valorado en 60 millones de dólares, de un total de 100 millones proyectados para los próximos meses. Una aeronave con 700 módulos despegó desde Miami el pasado martes, según confirmaron las autoridades estadounidenses.
Cada conjunto está diseñado para satisfacer las necesidades esenciales de una familia por un período de 10 días e incluye arroz, frijoles, espaguetis, sal, azúcar morena, aceite, y conservas de sardinas y atún. Adicionalmente, contiene una lámpara solar, pastillas para purificar agua, un balde de plástico, jabón, detergente, cepillos de dientes y toallas sanitarias.
Las fotografías divulgadas por Cáritas muestran a los voluntarios descargando cajas marcadas con la bandera de Estados Unidos y entregándolas a los beneficiarios en iglesias y centros de culto.
EE. UU. destaca el papel de la Iglesia Católica
Jeremy Lewin, un funcionario del Departamento de Estado encargado de Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, explicó que la entrega a través de la Iglesia Católica busca asegurar que la ayuda llegue directamente a la población. El funcionario señaló que esta colaboración da continuidad a un plan ejecutado tras el impacto del huracán Melissa, mediante el cual se canalizaron 9 millones de dólares en apoyo a Cuba el año anterior. Además, afirmó que el proceso, guiado por sacerdotes y agrupaciones católicas, previene la injerencia del Gobierno cubano en la distribución de los suministros. Por su parte, el Ministerio de Comercio Exterior de Cuba confirmó la llegada del cargamento y la presencia de delegados durante su recepción, aunque no proporcionó detalles sobre su participación en el reparto.
La ayuda llega en medio de una grave crisis
El comienzo de la distribución coincide con uno de los momentos más complicados que ha enfrentado Cuba en los últimos años. La nación insular atraviesa una prolongada crisis caracterizada por cortes de energía que exceden las 20 horas diarias en algunas áreas, escasez de alimentos y medicinas, limitaciones en el transporte público y dificultades para mantener la conectividad aérea. Aunque el Gobierno cubano autorizó la entrada de la ayuda humanitaria, volvió a culpar a Estados Unidos por el deterioro económico, al indicar que las sanciones y las restricciones energéticas impuestas por Washington han empeorado la situación del país. Al mismo tiempo, diversas compañías extranjeras han reducido o finalizado sus operaciones en la isla. Esta semana, la cadena hotelera española Meliá anunció su retirada de Cuba tras recibir presiones de Estados Unidos, uniéndose a otras empresas de los sectores financiero, aéreo e industrial que también han abandonado el mercado cubano en los meses recientes.