Simpatizantes del chavismo en Caracas realizaron una protesta este sábado para expresar su desacuerdo con las conversaciones iniciadas entre el oficialismo y una facción de la oposición venezolana. Los manifestantes calificaron el proceso, promovido por Estados Unidos, como una intromisión en los asuntos internos del país y advirtieron sobre sus posibles consecuencias para el legado de Hugo Chávez y la soberanía nacional. El diálogo, que busca una salida política a la crisis, comenzó en medio de un considerable hermetismo.
Un conjunto de seguidores del chavismo se reunió este sábado en la capital venezolana para expresar su rechazo al proceso de diálogo que ha comenzado entre el gobierno y una parte de la oposición. Este proceso, impulsado por Estados Unidos, busca una solución política a la compleja situación del país. Los participantes en la manifestación consideraron estas conversaciones como una "intervención" de Washington en los asuntos soberanos de Venezuela.
La concentración fue organizada por el Frente Popular Antiimperialista. Sus miembros, en su mayoría vestidos de rojo y portando banderas nacionales, sostuvieron que el objetivo del diálogo es desmantelar los principios establecidos por el expresidente Hugo Chávez. Además, alertaron que el proceso podría intentar colocar a individuos afines a Estados Unidos en el sistema judicial y en el organismo electoral, con la finalidad de convocar posteriormente elecciones que ellos consideran ilegales.
Durante la protesta, Rubén Gutiérrez, un simpatizante chavista de 67 años, manifestó su desaprobación a lo que describió como una imposición del gobierno estadounidense, señalando que el proceso representa una pérdida de la soberanía nacional. Según su perspectiva, la administración del presidente Donald Trump busca ignorar la Constitución venezolana e instalar un gobierno provisional alineado con los intereses de Washington. También instó a la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, a defender la autonomía del país.
Otra de las personas que participaron en la manifestación, Aidé Romero, expresó su oposición a cualquier negociación con sectores de la oposición, a quienes tildó de "traidores". Consideró que este proceso constituye un "gran impacto político" y afirmó que ninguna nación extranjera tiene derecho a interferir en las decisiones internas de Venezuela, aunque manifestó su confianza en la labor de Delcy Rodríguez.
Las conversaciones entre el chavismo y una facción opositora iniciaron este sábado con gran discreción; hasta el momento, no se han divulgado detalles como el lugar, la hora de inicio o la agenda oficial. Se sabe que las delegaciones estarán lideradas por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, y la exdiputada opositora Dinorah Figuera, quien ha expresado que las negociaciones deben llevarse a cabo con transparencia, buena fe y con el propósito de alcanzar acuerdos que permitan la realización de elecciones libres y justas.
Este proceso se desarrolla también en un contexto de emergencia nacional, tras los recientes terremotos que han provocado más de 5,500 víctimas. Al mismo tiempo, numerosos sindicalistas y trabajadores venezolanos exigieron que las negociaciones sean públicas y que aborden temas como la liberación de los presos políticos, la designación de nuevas autoridades en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la elaboración de un calendario para las elecciones presidenciales.
Los líderes sindicales advirtieron que no aceptarán decisiones tomadas sin la participación de la ciudadanía y convocaron a movilizaciones para demandar transparencia en un proceso que, según afirmaron, determinará el porvenir de millones de venezolanos.