Análisis Económico y Social: La Gestión de Luis Abinader Entre Discursos y Realidades

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Las administraciones de 2025 y 2026 del presidente Luis Abinader establecieron ambiciosos objetivos en economía, empleo, reducción de la pobreza y mejoras en servicios públicos. Aunque se observan logros concretos en diversas áreas, persisten desafíos estructurales significativos. Este análisis detalla los avances y las asignaturas pendientes, comparando las metas propuestas con los resultados obtenidos hasta julio de 2026.

Las presentaciones de rendición de cuentas de 2025 y 2026 establecieron metas en ámbitos como la economía, la ocupación laboral, la disminución de la pobreza, la formación académica, la sanidad, la seguridad pública, la migración, las infraestructuras y las reformas estructurales. Al 31 de julio de 2026, el registro evidencia logros tangibles, pero también compromisos fundamentales que aún no se concretan. Luis Abinader inició su segundo período presidencial con un propósito principal: transformar el desarrollo económico en mejores puestos de trabajo, una mayor movilidad social y servicios estatales más eficientes. En febrero de 2025, propuso duplicar el tamaño de la economía, aumentar el empleo registrado al 50%, reducir la pobreza al 15% y expandir la clase media. Un año después, consolidó parte de estas aspiraciones bajo el plan Meta RD 2036. La comparación entre ambos informes revela progresos en inversión extranjera, exportaciones, construcciones públicas, disminución de homicidios y aprobación de modificaciones legislativas. No obstante, la precariedad laboral, la calidad de la educación, la atención médica básica, la viabilidad financiera del SeNaSa y el efecto real de la política migratoria permanecen como retos.

La economía crece, pero todavía no al ritmo necesario

El Gobierno estima que la República Dominicana requiere un crecimiento aproximado del 6% anual para duplicar su producto interno bruto real para 2036. La economía avanzó un 5% en 2024, pero experimentó una ralentización hasta el 2.1% en 2025. Durante la primera mitad de 2026, recuperó parte de su dinamismo y acumuló una expansión del 4.5%. Las exportaciones se acercaron a los US$16,000 millones en 2025, y la inversión extranjera directa alcanzó los US$5,032.3 millones. Ambos indicadores demuestran confianza y capacidad para atraer capital. El problema radica en la sostenibilidad. La inflación interanual llegó al 5.67% en junio de 2026, superando el rango objetivo del Banco Central. La deuda pública consolidada pasó del 57.5% del PIB en 2024 al 58.5% en 2025, mientras que la recaudación disminuyó del 16.3% al 15.6%, y el déficit fiscal aumentó del 3.1% al 3.45%. El progreso económico es real, pero parcial. Para lograr la Meta RD 2036, el país necesita mantener un crecimiento elevado durante varios años, incrementar la productividad y conseguir que la inversión se traduzca en mejores salarios y empleos formales.

Más empleos, pero la informalidad apenas cede

En 2025, se generaron 133,915 posiciones laborales, y la tasa de desempleo abierto se ubicó en 5%. El Gobierno también reportó 74,000 nuevos trabajadores registrados y más de 2.4 millones de contribuyentes a la Tesorería de la Seguridad Social. A pesar de estos resultados, la informalidad cerró 2025 en 54.2% y descendió ligeramente a 54.1% durante el primer trimestre de 2026. Esto implica que solo el 45.9% de los empleados estaba en el sector formal, aún 4.1 puntos por debajo de la meta del 50% establecida para 2028. La dificultad se percibe en la composición de los nuevos puestos de trabajo. En el primer trimestre de 2026, los trabajadores formales aumentaron en 20,504, mientras que los informales crecieron en 98,127. El incremento del 20% aplicado al salario mínimo privado no sectorizado mejoró los ingresos de aproximadamente 1.4 millones de trabajadores. Sin embargo, más de la mitad de los ocupados permanece fuera del mercado formal y no necesariamente recibe estos ajustes. El Gobierno ha priorizado zonas francas, turismo, logística, agroindustria, inteligencia artificial y tecnología. El desafío es transformar estas inversiones en empleos masivos, estables y con protección social.

La pobreza se acerca a la meta del 15%

Durante su informe de 2026, el presidente Luis Abinader indicó que la pobreza monetaria anual se redujo del 18.98% en 2024 al 17.3% en 2025, mientras que la pobreza extrema disminuyó del 2.44% al 2.2%. El mandatario también señaló que, en el primer trimestre de 2026, la pobreza general se situó en 15.4%, una cifra que acerca al país a la meta gubernamental. No obstante, este dato es provisional y el cumplimiento deberá evaluarse con el promedio anual, no con el resultado de un único trimestre. Abinader afirmó que los programas sociales expandieron su alcance. Según las cifras presentadas en su alocución, Aliméntate benefició a casi 1.5 millones de familias, BonoGas Hogar superó los 1.3 millones de beneficiarios, y BonoLuz llegó a unas 557,000 personas. También mencionó que los Comedores Económicos distribuyeron más de 60 millones de raciones durante 2025. El presidente informó, además, la entrega de más de 32,000 títulos de propiedad y 2,125 viviendas. Sin embargo, la cantidad de beneficiarios expuesta en el discurso no permite determinar cuántos hogares lograron superar la pobreza de forma permanente. Las cifras mostradas por el mandatario reflejan una reducción del indicador. No obstante, la erradicación de la pobreza extrema y el aumento de la clase media del 40% al 50% siguen siendo tareas pendientes. El informe de 2026 tampoco incluyó una medición actualizada sobre esta última meta.

Educación avanza en cobertura, no al mismo ritmo en calidad

De igual manera, el presidente Luis Abinader manifestó que el sistema educativo está próximo a alcanzar varias metas cuantitativas. Según los datos presentados por el mandatario, la matrícula del segundo ciclo del nivel inicial llegó a 350,000 estudiantes, en contraste con el objetivo de 400,000 para 2028. En educación secundaria, alcanzó 861,000 alumnos, lo que representa el 96% de la meta de 900,000. Abinader también informó que la formación técnico-profesional congregó a 102,616 estudiantes, un 87% del objetivo de 118,000. Asimismo, aseguró que el Gobierno distribuyó más de 13 millones de libros, amplió el transporte escolar a 1,871 autobuses y mantuvo en proceso la evaluación de 115,000 docentes. Aunque los datos expuestos por el presidente evidencian progresos en matrícula, alcance y recursos, el principal desafío sigue siendo la calidad de los aprendizajes. Las evaluaciones internas muestran mejoras, pero no permiten concluir que la mayoría de los estudiantes domina las competencias esperadas. PISA 2022 continúa siendo la referencia internacional más reciente. En esa evaluación, solo el 8% de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel mínimo en Matemáticas, el 25% en Lectura y el 23% en Ciencias. Los resultados de PISA 2025 se publicarán en septiembre de 2026. Las cifras presentadas por Abinader muestran una expansión de la matrícula, la infraestructura y los recursos educativos. El reto pendiente es demostrar que esas inversiones se traducen en una mejor capacidad para leer, resolver problemas y aplicar conocimientos.

Salud amplía servicios, pero mantiene problemas estructurales

Durante 2025 se inauguraron, expandieron o renovaron 30 centros de salud. La red pública informó 7.7 millones de consultas, más de 28 millones de exámenes de laboratorio y 629,183 intervenciones quirúrgicas. El Programa de Medicamentos de Alto Costo asistió a 8,283 pacientes. El SeNaSa concluyó con 5.6 millones de afiliados en el régimen subsidiado y 1.8 millones en el contributivo. Uno de los logros más evidentes fue el cierre de 2025 sin decesos por dengue. También se reportaron disminuciones del 18.9% en la mortalidad infantil y del 15.3% en la neonatal, aunque los discursos no proporcionaron todas las tasas necesarias para comparar los periodos. La red de trauma cuenta con cinco hospitales de una meta de ocho. Los centros de Yaguate, Sosúa y Mao siguen en construcción. En salud mental, el Gobierno incrementó de 137 a 300 camas especializadas y de 18 a 47 unidades de intervención en crisis. La meta para finales de 2026 es alcanzar 500 camas y 89 unidades. El principal reto persiste en la atención primaria. Hay más consultas y centros intervenidos, pero faltan indicadores sobre tiempos de espera, capacidad de resolución y cobertura efectiva. La sostenibilidad financiera del SeNaSa también sigue bajo observación.

Menos homicidios, con una reforma policial todavía incompleta

Abinader aseveró que la tasa de homicidios se redujo a 8.7 por cada 100,000 habitantes en 2025. Como dato de seguimiento, al 24 de julio de 2026, el indicador acumulado se situaba en 7.09, aunque aún era provisional. El mandatario señaló que el Gobierno incrementó el número de agentes policiales y la proporción asignada al patrullaje preventivo. Según las cifras expuestas, la fuerza policial pasó de 34,000 a 46,200 miembros, mientras que el personal desplegado en las calles subió del 12% al 31%. En ese mismo orden, destacó que el nuevo esquema de patrullaje generó una disminución del 35% en los robos dentro de las zonas piloto del Gran Santo Domingo y Santiago. Sin embargo, su expansión a 20 demarcaciones todavía se encontraba en desarrollo. El presidente indicó que la reforma policial incorporó cámaras corporales y nuevos mecanismos de formación para los agentes. No obstante, la nueva Ley Orgánica de la Policía Nacional, aprobada por el Senado, aún debía completar su trámite en la Cámara de Diputados. Las cifras presentadas muestran una reducción de los homicidios. Entre los principales desafíos se encuentran convertir el patrullaje piloto en una política nacional, finalizar la reforma legal y recuperar la confianza ciudadana ante las denuncias de abusos.

Más deportaciones, pero sin una medición clara del impacto

La Dirección General de Migración registró 228,971 expulsiones durante 2025. En el primer semestre de 2026, reportó otras 196,321. Este aumento refleja una política migratoria más rigurosa. Sin embargo, las cifras oficiales emplean categorías distintas, como deportaciones, repatriaciones, reconducciones y retornos voluntarios, lo que dificulta la comparación de los resultados. La valla fronteriza también avanzó, aunque existen discrepancias entre los kilómetros presentados por el presidente y los informados por el Ministerio de Defensa. En febrero de 2026, otros 13.5 kilómetros seguían en construcción. El Gobierno fortaleció la vigilancia con drones, sensores, cámaras térmicas y nuevos vehículos. A pesar de ello, no ha publicado indicadores que demuestren cuánto disminuyeron los cruces irregulares, el tráfico de personas, el contrabando o los reingresos. El progreso es operativo. El impacto estructural de la política migratoria aún no puede verificarse.

Las obras muestran los resultados más visibles

La carretera de circunvalación de Baní se inauguró en agosto de 2025. La Línea 2C del Metro llegó a Los Alcarrizos en febrero de 2026, y el túnel de la Plaza de la Bandera comenzó a funcionar en julio. El Monorriel de Santiago alcanzó un 92.6% de progreso en junio, pero todavía no transportaba pasajeros. La circunvalación de Navarrete permanecía pendiente de inauguración, mientras que el aeropuerto de Cabo Rojo y el proyecto integral de Manzanillo continuaban en construcción. La infraestructura es una de las áreas con resultados más concretos. Sin embargo, los discursos suelen mezclar obras terminadas, proyectos en desarrollo e intervenciones menores bajo una misma cantidad. Esto dificulta establecer el porcentaje real de cumplimiento.

Las reformas avanzaron más en las leyes que en sus efectos

La modificación constitucional, la creación del Ministerio de Justicia, el nuevo Código Penal, la revisión del Código Procesal Penal, la Ley de Contrataciones Públicas y la fusión de Hacienda y Economía transitaron del anuncio al ámbito legal o institucional. También avanzaron programas como Burocracia Cero, el pasaporte electrónico y la modernización de la cédula y la licencia de conducir. El desafío reside en la implementación. El Código Penal llegaba a su entrada en vigor con ajustes pendientes. La Ley de Contrataciones Públicas seguía en fase de reglamentación, y el Ministerio de Justicia debía completar el traspaso de funciones y personal. El Gobierno ha aprobado reformas significativas, pero aún debe demostrar que reducen la impunidad, la burocracia, los costos administrativos y las duplicidades del Estado.

Un balance de avances desiguales

Los informes de rendición de cuentas de 2025 y 2026 mantienen una coherencia en sus propósitos, aunque reflejan diferentes etapas. En el primer discurso, predominaron las metas y los compromisos, mientras que en el segundo se presentaron más cifras de ejecución y resultados acumulados. Los datos muestran progresos en ámbitos como la inversión extranjera, las exportaciones, la disminución de la tasa de homicidios, la infraestructura y la aprobación de reformas legales e institucionales. La pobreza monetaria también registró una disminución y se aproximó a la meta gubernamental del 15%, aunque el dato disponible para 2026 corresponde al primer trimestre y deberá confirmarse con el promedio anual. Al mismo tiempo, persisten retos en la formalización del empleo, la calidad de los aprendizajes, la atención primaria en salud, la sostenibilidad financiera del SeNaSa, la implementación de la reforma policial y la medición de los resultados de la política migratoria. El cumplimiento de las metas dependerá de los resultados que puedan consolidarse antes de agosto de 2028. Entre los factores que influirán se encuentran el crecimiento económico, la inflación, la estabilidad fiscal y la capacidad de transformar las obras, las leyes y los programas públicos en mejoras duraderas. El balance definitivo deberá considerar no solo la cantidad de proyectos anunciados, obras ejecutadas o recursos invertidos, sino también sus efectos sobre el empleo formal, los aprendizajes, el acceso a servicios de salud, la seguridad ciudadana y los ingresos de los hogares.