Cuba ha iniciado la restauración parcial de su suministro eléctrico luego de experimentar dos interrupciones a nivel nacional en un solo día, lo que subraya la grave crisis energética que afecta a la nación. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) ha confirmado el restablecimiento de la conexión en gran parte del país, mientras los equipos técnicos trabajan arduamente para reintegrar las provincias restantes. Este incidente se suma a una serie de fallas que evidencian la vulnerabilidad del sistema energético cubano.
Este martes, Cuba inició la restauración gradual de su servicio eléctrico después de sufrir dos interrupciones consecutivas en el ámbito nacional en un lapso inferior a veinticuatro horas. Este nuevo incidente subraya la profunda crisis energética que la isla caribeña está enfrentando. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) comunicó que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) había logrado restablecer la conexión desde la provincia de Pinar del Río, ubicada en el extremo oeste del país, hasta Holguín, en la región oriental.
La entidad estatal señaló que los equipos técnicos seguían laborando para incorporar al sistema las provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma, todas situadas en el extremo este del territorio. El colapso más reciente ocurrió después de que el país había comenzado a recuperar el servicio tras otro apagón general registrado el día lunes. Según la UNE, nuevas afectaciones vinculadas a fenómenos meteorológicos ocasionaron problemas en la red eléctrica y forzaron la desconexión de varias unidades generadoras que se encontraban en funcionamiento.
En la capital, La Habana, la recuperación progresaba de forma paulatina. La UNE informó que 108 de los 286 circuitos de distribución de la capital ya disponían de electricidad, beneficiando a más de 325.000 usuarios, lo que representa aproximadamente el 38 % de los clientes de la ciudad. También se restauró el servicio en decenas de hospitales y en instalaciones consideradas vitales para el suministro de agua y otros servicios esenciales.
La reconstrucción de un sistema eléctrico después de una interrupción a escala nacional demanda un proceso gradual. Las autoridades cubanas explicaron que el restablecimiento comienza con fuentes de generación que pueden ponerse en marcha con mayor facilidad, como grupos electrógenos, centrales hidroeléctricas y otras fuentes disponibles. A partir de ahí, los técnicos procuran expandir las áreas con electricidad hasta alcanzar la capacidad suficiente para reactivar las centrales termoeléctricas, las cuales constituyen una parte fundamental de la generación eléctrica del país. Debido a la complejidad del procedimiento, la recuperación total puede demorar más de veinticuatro horas, especialmente si existen daños adicionales en la infraestructura.
El reciente apagón se añade a una serie de interrupciones que han afectado a Cuba durante los últimos años. La isla ha registrado cerca de una docena de fallas generales del sistema eléctrico en un periodo de dos años, según recuentos de medios y comunicados oficiales. La crisis energética cubana está relacionada con diversos factores, entre ellos el envejecimiento de las plantas generadoras, problemas de mantenimiento y dificultades para asegurar el suministro del combustible necesario para operar la red. Durante los últimos meses, los cortes diarios de electricidad se han convertido en una situación común. En algunas zonas de La Habana, los apagones han llegado a prolongarse por más de veinte horas, mientras que en otras provincias los ciudadanos han reportado interrupciones que pueden extenderse por varios días.
El sistema energético cubano depende en gran medida de la disponibilidad de petróleo para sus plantas de generación. Diversas estimaciones indican que el país requiere aproximadamente 100.000 barriles de petróleo diarios para satisfacer su demanda energética, aunque una porción significativa debe obtenerse mediante importaciones. La disminución de la disponibilidad de combustible, junto con las dificultades económicas y las limitaciones para adquirir suministros en el exterior, ha incrementado la presión sobre una infraestructura eléctrica que ya enfrenta décadas de deterioro. El Gobierno cubano atribuye parte de la situación al impacto del embargo estadounidense, mientras que especialistas también han señalado problemas estructurales internos relacionados con la falta de inversión, modernización y mantenimiento del sistema.
Diferentes estimaciones independientes calculan que se necesitarían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar completamente la red eléctrica cubana y recuperar una capacidad estable de generación. Mientras continúan los trabajos de reparación y recuperación, millones de cubanos siguen enfrentando interrupciones frecuentes del servicio eléctrico, una situación que impacta actividades económicas, servicios públicos y la vida cotidiana de la población. El restablecimiento parcial anunciado este martes representa un avance técnico, pero no resuelve el problema de fondo: una red eléctrica que confronta una combinación de falta de inversión, dependencia energética y una infraestructura que requiere una renovación profunda.