El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su optimismo sobre un acuerdo inminente para la reapertura del estrecho de Ormuz, citando conversaciones productivas con Irán, a pesar de que Teherán niega contactos directos con Washington. Las declaraciones del mandatario impulsaron los mercados globales, anticipando una desescalada diplomática en la región. Se espera que el entendimiento para el tránsito marítimo pueda concretarse en los próximos días.
El mandatario estadounidense, Donald Trump, afirmó que las discusiones con Irán avanzaron considerablemente el martes y manifestó su confianza en que el paso de Ormuz será accesible pronto, a pesar de que la nación persa niega haber conversado directamente con Washington. En una entrevista con Fox News, Trump detalló que los contactos se desarrollaron a lo largo del día y arrojaron resultados favorables. “Estuvieron negociando todo el día”, declaró el presidente. “El estrecho de Ormuz se abrirá muy pronto”.
Trump también emitió una advertencia sobre posibles repercusiones si Irán suspende nuevamente los diálogos. “Si vuelven a retirarse, enfrentarán un castigo severo”, sostuvo. Ante reporteros en California, el líder reiteró su perspectiva positiva y mencionó que los representantes involucrados “tuvieron un día muy bueno”. Según sus palabras, un pacto para restablecer el flujo marítimo podría alcanzarse el miércoles o el jueves.
Las palabras del presidente elevaron las esperanzas de una solución diplomática al conflicto. Los precios del petróleo a nivel mundial disminuyeron y las principales bolsas asiáticas registraron ganancias, después de que Wall Street alcanzara nuevas marcas históricas ante la posibilidad de una pronta reanudación del tránsito por Ormuz. Basándose en dos fuentes regionales y un funcionario estadounidense, se informó que Estados Unidos, Irán y Omán están cerca de lograr un acuerdo provisional para reabrir la estratégica vía marítima. La propuesta contempla una fase inicial de 60 días. Durante este lapso, los navíos ingresarían al golfo Pérsico por una ruta en aguas iraníes y saldrían hacia el mar Arábigo por un corredor bajo jurisdicción omaní. El plan no incluiría el cobro de peajes o tarifas en esa etapa.
Se esperaba anunciar el acuerdo el miércoles. Sin embargo, medios estatales iraníes indicaron que cualquier pacto permanecerá en suspenso “mientras Estados Unidos continúe amenazando a Irán”. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó la existencia de progresos en las conversaciones entre Irán y Omán, aunque aclaró que aún no se ha llegado a un acuerdo definitivo. “Todavía no se ha concluido ningún acuerdo definitivo. Esperamos que esto suceda muy pronto”, declaró Rubio.
Catar, uno de los mediadores del conflicto, también reportó avances diplomáticos. La oficina del emir informó que Trump conversó telefónicamente con el jeque Tamim bin Hamad Al Thani para revisar los esfuerzos dirigidos a reducir las discrepancias entre Washington y Teherán y promover una solución duradera. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que las conversaciones con Omán avanzan favorablemente y se centran en establecer rutas seguras para la navegación. Baghaei explicó que las negociaciones buscan asegurar los derechos soberanos y la seguridad nacional de Irán y Omán. No obstante, Teherán insistió en que no mantiene diálogos directos con Estados Unidos, en contraste con las afirmaciones de Trump.
El control del estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales puntos de discordia. Irán demanda una mayor participación en la gestión del tránsito marítimo, mientras Washington se opone a cualquier esquema que le otorgue el control de la vía. El estrecho de Ormuz es una ruta esencial para el comercio energético global. Antes del conflicto, por esa zona transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural comercializados internacionalmente.
Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, Irán ha restringido gran parte del tráfico marítimo, mientras Estados Unidos mantiene un bloqueo contra embarcaciones y puertos vinculados con la República Islámica. La inseguridad también ha escalado en la región. La Organización Marítima Internacional registró hasta el 4 de agosto al menos 64 incidentes y 17 marineros fallecidos en el estrecho de Ormuz y otras zonas de Oriente Medio.
Los enfrentamientos se extendieron también al mar Rojo, donde los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, mantienen restricciones contra embarcaciones relacionadas con Arabia Saudita. El martes, el buque indio MSV Faize Noore Oliya se hundió frente a las costas de Yemen tras ser impactado por un proyectil. Sus 14 tripulantes, 13 ciudadanos indios y un yemení, fueron rescatados por la Guardia Costera de Yemen. Ningún grupo se atribuyó de inmediato la responsabilidad del ataque.
El conflicto también tiene un alto costo humano. Irán asegura que más de 3,400 personas han fallecido desde el comienzo de la guerra, mientras Estados Unidos ha reportado la muerte de 18 militares. Estas cifras corresponden a balances divulgados por cada gobierno y no han sido verificadas de manera independiente.
Estados Unidos mantiene entre sus objetivos la reapertura del estrecho de Ormuz y el desmantelamiento del programa nuclear iraní, un proceso que, según reconoció Trump, podría prolongarse.