Todd Blanche, exabogado de Donald Trump, ha jurado su cargo como secretario de Justicia después de un proceso de confirmación complejo. Este nombramiento generó inquietud entre los legisladores de ambos partidos en relación con la dirección futura del Departamento de Justicia, una institución que enfrenta desafíos significativos y un escrutinio constante.
Desde Washington, el antiguo defensor personal del presidente Donald Trump, Todd Blanche, ha asumido su puesto como secretario de Justicia, tras un arduo proceso de ratificación que evidenció inquietudes entre los legisladores de ambas facciones políticas respecto al rumbo del Departamento de Justicia. Emil Bove, otro exabogado de Trump y actual juez de un tribunal federal de apelaciones, fue quien administró el juramento a Blanche en la Casa Blanca, después de que el Senado aprobara su nombramiento por un estrecho margen el sábado por la mañana.
Blanche arribó poco después a las instalaciones del Departamento de Justicia, donde fue recibido con aplausos por el personal alineado en la entrada. Este exfiscal federal de Nueva York toma oficialmente las riendas de un Departamento de Justicia que ha operado bajo liderazgo interino desde la destitución de Pam Bondi en abril. Ahora, Blanche deberá manejar las presiones de un presidente que ha manifestado abiertamente su intención de emplear a la agencia contra sus oponentes políticos.
Blanche liderará una institución que se ha visto mermada por dimisiones, ceses y partidas voluntarias, mientras enfrenta una creciente resistencia en el ámbito judicial. La confirmación de Blanche se logró con 50 votos a favor y 49 en contra, incluyendo la objeción de dos republicanos que manifestaron su preocupación por lo que catalogaron como una creciente politización del departamento durante la administración de Trump.