Anticoagulantes modernos vinculados a una progresión más lenta del deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer

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Una investigación sueca sugiere que los anticoagulantes orales de acción directa (NOAC) podrían estar asociados con una disminución menos acelerada del deterioro cognitivo en individuos que presentan simultáneamente fibrilación auricular y enfermedad de Alzheimer. El estudio, publicado en el European Heart Journal, analizó a más de 7,000 pacientes y encontró una modesta, pero potencialmente significativa, ralentización en la pérdida de funciones cognitivas en quienes usaban NOAC, comparado con quienes no recibían anticoagulantes o usaban warfarina.

Los anticoagulantes orales que no son antagonistas de la vitamina K (NOAC) mostraron una conexión con una progresión ligeramente menos rápida del declive cognitivo en personas que sufren de fibrilación auricular y enfermedad de Alzheimer, según un estudio a nivel nacional llevado a cabo en Suecia y publicado en el European Heart Journal. Esta investigación, liderada por científicos del Instituto Karolinska, examinó a 7,308 pacientes con Alzheimer y fibrilación auricular que estaban registrados en el Registro Sueco de Trastornos Cognitivos y Demencia. Los participantes fueron clasificados en grupos según su uso de anticoagulantes: aquellos que no los usaban, quienes recibían warfarina y quienes eran tratados con NOAC. Del total de participantes, 3,341 no tomaban anticoagulantes, 2,277 utilizaban warfarina y 1,690 estaban siendo tratados con NOAC.

La capacidad cognitiva se evaluó durante el seguimiento mediante el Mini-Examen del Estado Mental (MMSE), una prueba empleada para medir habilidades como la memoria, la orientación y la atención. Los resultados indicaron que los usuarios de NOAC experimentaron una disminución cognitiva 0.23 puntos por año más lenta en la escala MMSE en comparación con aquellos que no recibían anticoagulantes, y 0.21 puntos por año más lenta frente a los tratados con warfarina. Los investigadores describieron este efecto como modesto, aunque señalaron que podría volverse relevante al acumularse durante varios años.

La profesora Maria Eriksdotter, investigadora del Instituto Karolinska y coautora del trabajo, explicó que existen motivos para creer que estos fármacos podrían tener un efecto beneficioso en la cognición al favorecer el flujo sanguíneo cerebral y reducir pequeños daños vasculares. Sin embargo, los investigadores enfatizan que estos resultados aún requieren confirmación a través de nuevos estudios.

El análisis también reveló otros resultados positivos asociados con los NOAC. Comparado con las personas que no usaban anticoagulantes, su empleo se relacionó con menores tasas de mortalidad, accidente cerebrovascular isquémico o embolia sistémica y fracturas, sin que se registrara un incremento estadísticamente significativo de hemorragias graves. En el caso de la warfarina, también se observaron menores tasas de mortalidad y eventos tromboembólicos en comparación con quienes no recibían anticoagulación, pero su uso se asoció con una mayor incidencia de hemorragias severas. Los NOAC, por otro lado, mostraron un perfil más favorable frente a la warfarina en algunos de estos resultados.

Los autores advierten, no obstante, que el estudio es de tipo observacional, lo que significa que no permite afirmar que los anticoagulantes sean directamente responsables de desacelerar el deterioro cognitivo. Factores no medidos, las condiciones de salud individuales de cada paciente y las decisiones clínicas sobre qué tratamiento aplicar podrían haber influido en los hallazgos. Por esta razón, los investigadores señalan que las decisiones sobre anticoagulación en pacientes con fibrilación auricular deben seguir basándose principalmente en la prevención de accidentes cerebrovasculares y eventos tromboembólicos, y no en el uso de estos medicamentos con el objetivo específico de frenar el Alzheimer.

Los descubrimientos, sin embargo, abren una nueva línea de investigación sobre el posible impacto de los anticoagulantes modernos en la trayectoria cognitiva de adultos mayores que presentan simultáneamente Alzheimer y fibrilación auricular, una combinación frecuente en este grupo etario. Los científicos consideran necesarios estudios adicionales para confirmar la asociación observada en la población sueca.