Un antiguo directivo de ingeniería de Meta ha testificado en un litigio sin precedentes, afirmando que Instagram adoptó una postura de 'no preguntar, no decir' respecto a usuarios menores de 13 años. Según su declaración, la compañía priorizó sus beneficios económicos sobre la protección de los menores, enfocándose en el tiempo de uso de la plataforma incluso cuando esto podía afectar la salud mental de los jóvenes. Este testimonio forma parte de un juicio que enfrenta a Meta con varios estados de EE. UU.
Un antiguo ejecutivo de ingeniería de Meta, quien previamente había comparecido ante el Congreso sobre la protección de los niños en Instagram, declaró el miércoles en un proceso judicial sin precedentes contra la compañía de redes sociales que la popular plataforma mantuvo una política de “no indagar, no revelar” respecto a la presencia de usuarios menores de trece años. Durante su segundo día de comparecencia, Arturo Béjar indicó que Meta consistentemente antepuso las ganancias a la seguridad al concebir sus productos, concentrándose en la frecuencia y la duración del tiempo que los usuarios pasaban en la red social, incluso cuando esto podría repercutir negativamente en el bienestar psicológico de los más jóvenes. “Si dejas de utilizar el producto, no obtendrán beneficios económicos”, manifestó Béjar.
El proceso legal, que dio inicio el martes en un tribunal federal de Oakland, California, confronta a Meta con los estados de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, y se estima que durará aproximadamente seis semanas. Estos son cuatro de los veintinueve estados que presentaron una querella en 2023 contra el gigante tecnológico en relación con la protección y la confidencialidad de los menores; los veinticinco restantes irán a juicio en una fecha posterior. La empresa también enfrenta reclamaciones en tribunales estatales, incluida una que se está resolviendo actualmente en Tennessee.
La demanda acusa a Meta de contribuir a la crisis de salud mental entre los jóvenes al diseñar de forma deliberada y consciente ciertas funcionalidades adictivas y, posteriormente, ocultar esos perjuicios al público. La reclamación también sostiene que la compañía recopila habitualmente datos de niños menores de trece años sin el consentimiento de sus padres, lo cual infringe la legislación federal. “En particular, la actitud en Instagram era ‘No preguntar, no decir’”, enfatizó Béjar en respuesta a una pregunta sobre su percepción de la postura de la empresa hacia los usuarios menores de trece años. Sin embargo, la compañía ha desestimado las acusaciones y afirmó que las pruebas demostrarán su dedicación a la seguridad. “A lo largo de este caso escucharán sobre muchos puntos importantes, asuntos como la salud mental de los adolescentes, temas como las redes sociales, temas como la forma en que los adolescentes usan las redes sociales”, destacó el abogado de Meta, Paul Schmidt.