Una madre ha manifestado su profunda preocupación por las condiciones insalubres que rodean la Escuela Básica Profesora María Amada Ramírez Díaz en Hato Nuevo, Manoguayabo. La acumulación de aguas residuales y estancadas en las cercanías del plantel educativo representa un grave riesgo para la salud de los alumnos. Esta problemática, que ha persistido por años sin solución, ha llevado a la comunidad a exigir la intervención de las autoridades competentes.
En Santo Domingo Oeste, una progenitora ha alertado sobre la situación de salubridad precaria en los alrededores de la Escuela Básica Profesora María Amada Ramírez Díaz, situada en la calle Principal de Hato Nuevo, en Manoguayabo. Ella afirma que el cúmulo de líquidos detenidos y contaminados constituye una amenaza para la salud de quienes asisten al centro.
La informante, cuyos hijos son alumnos de la institución, expresó su inquietud por una circunstancia que, según su testimonio, ha afectado el área durante varios años. A pesar de las repetidas solicitudes de los vecinos, las entidades gubernamentales no han proporcionado una solución permanente.
Imágenes enviadas a esta redacción muestran charcos de agua sin movimiento, desechos y zonas con mucha humedad y vegetación cerca del camino de acceso a la escuela. La madre argumenta que estas circunstancias propician la proliferación de plagas e insectos, incrementando el temor a posibles contagios entre los niños.
“Soy una madre desesperada por el bienestar de cada uno de los estudiantes del centro educativo. Mis hijos estudian allí y ya no sé cuántas llamadas más hacer ni cuántas quejas presentar por la necesidad de una entrada principal más digna y por la eliminación de esa agua maloliente”, declaró.
De igual modo, cuestionó la falta de respuesta de las entidades responsables y aseveró que las familias llevan años solicitando atención sin obtener resultados favorables.
La madre solicitó la intervención de las autoridades educativas, de salud y municipales para limpiar el área, eliminar el agua estancada y mejorar el acceso principal de la escuela. Esto garantizaría un ambiente adecuado para los alumnos, el personal docente y los demás integrantes de la comunidad escolar.
“Al parecer, la educación ya no le importa a nadie”, manifestó la denunciante, al insistir en que los menores no deberían estar expuestos a estas condiciones para asistir a clases.