La República Dominicana ha otorgado más de 60,000 permisos de residencia a ciudadanos haitianos desde el año 2018, convirtiéndose en el grupo nacional más beneficiado. A pesar de las recientes deportaciones masivas, esta cifra resalta la compleja dinámica migratoria entre ambas naciones. El promedio anual de residencias concedidas supera las 6,700, reflejando un flujo constante de regularización.
La República Dominicana comparte 391 kilómetros de frontera con Haití, extendiéndose desde el Mar Caribe al sur hasta el Océano Atlántico al norte, lo que ha generado una historia de relaciones complejas, donde la inmigración desempeña un papel fundamental. Aunque la República Dominicana ha deportado a cientos de miles de haitianos a su país, principalmente desde 2024, cuando el Gobierno del presidente Abinader intensificó las repatriaciones, también ha otorgado numerosos permisos de residencia a ciudadanos de esa nación.
Desde 2018, las autoridades dominicanas han concedido exactamente 60,306 residencias a ciudadanos haitianos, siendo esta la nacionalidad a la que la República Dominicana ha otorgado la mayor cantidad de estos documentos, según datos del portal Datos Abiertos del gobierno central. Esta cifra indica que el país caribeño ha concedido, en promedio, 6,701 residencias por año a nacionales haitianos desde 2018 hasta 2026. Los datos revelan que, en promedio, aproximadamente 558 residencias fueron otorgadas cada mes durante ese periodo.
Los permisos de residencia concedidos por el país se clasifican en definitiva, permanente y temporal, aunque el archivo de Datos Abiertos no especifica en qué categoría la mayoría de los haitianos han sido beneficiados. Por otro lado, desde 2024, cuando se inició la intensificación de los operativos migratorios, las autoridades han deportado a 670,500 haitianos por carecer de documentos que respalden su permanencia en el país. Mientras que, en el primer semestre de 2026, el número de haitianos indocumentados repatriados alcanzó los 196,321.
La relación entre la República Dominicana y Haití ha estado históricamente marcada por tensiones derivadas de factores políticos, económicos, migratorios y de seguridad. Ambos países comparten la isla de La Española y mantienen una intensa interacción fronteriza, mientras que las recurrentes crisis políticas, económicas y humanitarias en Haití han incrementado los flujos migratorios hacia territorio dominicano.