Riesgo Sanitario en el Suroeste Dominicano: Agua, Parásitos y Uso de Letrinas

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A pesar de los avances en saneamiento en República Dominicana, miles de familias, particularmente en el suroeste rural, aún dependen de letrinas para sus necesidades fisiológicas. Esta situación, que afecta a un alto porcentaje de hogares en provincias como Barahona y Pedernales, genera una triple amenaza para la salud pública, propiciando la propagación de enfermedades infecciosas y evidenciando significativas deficiencias en la infraestructura sanitaria básica.

Aunque la República Dominicana ha logrado progresos en el acceso a servicios de higiene en los últimos años, miles de núcleos familiares aún realizan sus necesidades biológicas en letrinas, una realidad que persiste principalmente en las áreas rurales y que sigue mostrando las disparidades en materia de saneamiento fundamental. Las provincias del suroeste, específicamente Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia, continúan siendo las zonas con mayor empleo de letrinas. Allí, solo el 68.2 % de las viviendas posee un inodoro, mientras que el 27.1 % utiliza una letrina, la proporción más elevada registrada en el país, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

La carencia de un saneamiento adecuado favorece la difusión de enfermedades diarreicas, gastroenteritis, hepatitis A, fiebre tifoidea y diversas parasitosis intestinales, especialmente en niños, personas de la tercera edad y comunidades con acceso restringido a agua potable.

Especialistas en salud pública concuerdan en que ampliar el acceso a sistemas sanitarios apropiados ha sido uno de los elementos que ha contribuido a disminuir enfermedades vinculadas a la contaminación por excrementos. En contraste con esta región, la Metropolitana, donde se concentra la mayor parte de la población del país, apenas el 2.1 % de los hogares tiene un servicio sanitario diferente al inodoro o la letrina, o no dispone de ninguna clase de instalación sanitaria. La ONE aclara que no es suficiente con tener un baño, sino que también es relevante el tipo de instalación.

Las instalaciones de saneamiento mejoradas son aquellas que separan de forma higiénica las excretas humanas del contacto con las personas. En esta categoría se incluyen los inodoros conectados a sistemas de alcantarillado, tanques sépticos, fosas o pozos. Por el contrario, las instalaciones no mejoradas comprenden las letrinas que descargan a drenajes abiertos, las letrinas de pozo sin losa, las fosas abiertas, las letrinas colgantes y los recipientes o cubos sin sellado, los cuales representan un riesgo mayor para la salud y el medio ambiente.

El Informe Básico ENHOGAR-MICS 2025 de la ONE indica que el 6.7 % de los hogares del país tiene como principal servicio sanitario una letrina, mientras que la mayoría dispone de un inodoro. Aunque el porcentaje nacional parece bajo, las diferencias entre el campo y la ciudad siguen siendo notables. Los resultados demuestran que el país ha registrado avances en comparación con años anteriores.

De acuerdo con el Panorama Estadístico 103, divulgado por la ONE en 2020 con datos de la ENHOGAR 2018, el 13.5 % de la población empleaba algún tipo de letrina como servicio sanitario. De ese total, el 12.3 % utilizaba letrinas con cajón y el 1.2 % letrinas sin cajón. Además, el 2.2 % de la población carecía de cualquier instalación sanitaria, ni siquiera una letrina. Siete años después, la ENHOGAR-MICS 2025 muestra una disminución significativa, al situar en 6.7 % el porcentaje de hogares que aún utilizan una letrina como principal servicio sanitario.

Si bien la metodología de ambas mediciones no es idéntica (una mide población y la otra hogares), los resultados evidencian una tendencia de mejora en el acceso a servicios sanitarios. La encuesta señala que el 16.7 % de los hogares rurales utiliza una letrina, lo que equivale aproximadamente a uno de cada seis hogares, mientras que el 79.1 % dispone de un inodoro como principal servicio sanitario. En las ciudades la situación es distinta. La mayoría de las viviendas cuenta con inodoros y sistemas de saneamiento mejorados, lo que refleja una mayor cobertura de infraestructura sanitaria.

Por esa razón, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF consideran que mejorar el saneamiento básico constituye una de las inversiones más eficaces para prevenir enfermedades y elevar la calidad de vida de la población.