Acusan de sobrepoblación y posibles torturas en el destacamento donde falleció Miguel Valenzuela

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La familia de Miguel Valenzuela ha exigido una investigación exhaustiva sobre su muerte, denunciando condiciones de hacinamiento y presuntas torturas en el destacamento policial donde estuvo detenido. Han solicitado a la Procuraduría General de la República que asuma el caso, investigue a las autoridades implicadas y esclarezca las circunstancias de su fallecimiento, que según afirman, no es un incidente aislado.

En una conferencia de prensa frente a la Procuraduría General de la República, los parientes de Miguel Valenzuela enfatizaron que el deceso de su familiar va más allá de un simple fallecimiento. Demandaron una indagación sobre el estado de los reclusos y el desempeño de los funcionarios que custodiaban a Miguel Antonio Valenzuela. Reportan un sobrecupo y abusos en un lugar diseñado para una docena de personas, donde hay más de cien, en medio de un calor sofocante.

“Ya son más de tres personas las que han perdido la vida en esa prisión bajo condiciones similares, y nunca se esclarece ni se apresa a nadie”, declaró Carlos Sánchez, representante de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para la región Sur. El activista afirmó que su organización ya había denunciado previamente supuestos actos de maltrato físico y condiciones carcelarias inadecuadas en ese recinto, sin que, según su testimonio, las autoridades hubieran tomado medidas correctivas.

Los familiares han presentado una solicitud formal ante la Procuraduría General de la República, pidiendo una investigación independiente sobre la muerte de Miguel Antonio Valenzuela. En el documento, también solicitan que se investigue la actuación de la fiscal Ramona Santana Uceta y del agente policial José Luis Lorenzo, además de requerir nuevas pericias para dilucidar las causas del fallecimiento.

Durante el evento, Ricardo Maldonado, padre del difunto, reiteró que su hijo le había informado sobre supuestas agresiones mientras estaba recluido. “Cuando fui a verlo, él me confirmó que un capitán llamado Lorenzo lo golpeaba cada noche con una media llena de arena y que estaba vomitando sangre”, relató.

Los allegados también reiteraron su expectativa de una respuesta de la Procuraduría General de la República y mantienen su demanda de que el caso sea investigado por un equipo imparcial.