La bachata se ha consolidado como un significativo imán turístico para República Dominicana, atrayendo a visitantes de todo el mundo. Más allá de sus playas y gastronomía, el ritmo y la danza de la bachata invitan a extranjeros a sumergirse en la cultura local. Este fenómeno ha propiciado el surgimiento de agencias de viajes especializadas en tours de baile, conectando a entusiastas internacionales con las raíces auténticas de este género musical.
Lo propio de República Dominicana está en auge. La bachata, como parte de esta tendencia, experimenta un momento de gran popularidad. No solo los habitantes locales la bailan en eventos y centros de entretenimiento del país, sino que ha capturado de forma especial la atención de muchos visitantes de otras naciones. Por ello, no resulta sorprendente que hoy constituya un foco de atracción turística que complementa las costas, la oferta culinaria y la alegría característica del pueblo dominicano, incitando a foráneos a venir a aprender a danzar y, simultáneamente, a conocer y disfrutar la idiosincrasia de esta nación.
Por esta razón, diversas agencias de viajes internacionales se han especializado en ofrecer recorridos a grupos de baile de diversos países que desean experimentar la vivencia de estar en el lugar de origen de la música y la forma de bailar la bachata. Una de estas es Skyline Adventures, dirigida por Rein Van Lieshout, de origen holandés, quien organiza viajes con grupos de baile de Norteamérica y Europa para que descubran la bachata tradicional. Muchos de ellos, de hecho, solo conocen los estilos denominados “bachata sensual”, creado por los bailarines Korke Escalona y Judith Cordero en España, o la bachata moderna, de Jorge Burgos (“Ataca”) y Tanja Kensinger (“La Alemana”).
El interés por conocer los sitios genuinos donde se desarrolla la bachata fue lo primero que motivó a Van Lieshout, lo que lo llevó a fundar su agencia de viajes hace dos años. Su objetivo era que otras personas que, como él, habían aprendido a bailar bachata en sus países de origen con los estilos mencionados, tuvieran la oportunidad de venir a danzar con los dominicanos. “Mi intención fue estructurar el turismo relacionado con el baile a través de la agencia. Es decir, proporcionamos toda la organización, autorizaciones, seguro, con un enfoque de turismo responsable”, explica Van Lieshout al referirse a su compañía, la cual no es la única que ofrece este tipo de servicios.
Existen agrupaciones de baile de otras naciones que también organizan viajes para venir a este destino, como Meta Movements (Estados Unidos), BailaMar (Estados Unidos y Europa), Pal’Caribe (Polonia), Origenes Experience (Alemania e Islandia), DG Experience (España), Raza Con Fuerza (Estados Unidos) y Auténticamente (Francia). Aquí, los turistas son recibidos en diversas localidades del territorio nacional, como Santo Domingo, Las Terrenas, Santiago, Cabarete, Puerto Plata y Barahona, por escuelas de baile como Dance Kommunity, que funge como anfitriona para los visitantes.
“Los visitantes que llegan lo hacen principalmente para familiarizarse con el estilo de bachata tradicional, y también porque sienten una gran pasión por la cultura dominicana”, explica Sterling Cabral, director de esta escuela. Él aclara que este fenómeno no es reciente, ya que los primeros grupos de turistas con estos propósitos comenzaron a arribar hace aproximadamente quince años. Además de Dance Kommunity, existen otras organizaciones en Las Terrenas (By Bolívar, AAA Talents); Bonao (Unión Bachatera, Ana Saldaña, Negro Dulce); Santiago (Eisitio); Cabarete (Ninafrika School, Fraymi y Nadine, Flowdance).
Junto a Cabral, conversó Nairoby de los Santos, quien forma parte de Dance Kommunity y tiene su propio proyecto, Baila con Nai. Ella considera que lo más desafiante al enseñar a bailar a extranjeros es lograr que capten el sentimiento de la música. “Son muy metódicos y se concentran mucho en memorizar los pasos”, comenta De los Santos, pero carecen, a diferencia de los dominicanos, de “ese sentir que emana de la música”, por lo que asegura que se enfoca en esa faceta.
Sin embargo, no se trata solo de bailar, afirman Cabral, De los Santos y Van Lieshout, sino que existe criterio, preparación y respeto hacia los turistas. “Pienso que somos intermediarios culturales, porque Estados Unidos y Europa son completamente distintos a República Dominicana”, considera Van Lieshout, quien explica que en la oferta de enseñanza de baile, los turistas también aprenden a tocar instrumentos locales como la güira y a preparar sancocho.