La República Dominicana ha experimentado un incremento en la inquietud debido a una serie de incidentes fatales que involucran a agricultores locales y presuntos agresores de origen haitiano. Estos eventos, que incluyen asesinatos y agresiones, han generado una profunda preocupación en la población, especialmente entre las familias dedicadas a la agricultura. Las autoridades se encuentran investigando estos casos para esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia.
La fuerza laboral haitiana constituye un elemento significativo en la producción agrícola de la nación, pero en los últimos años, esta relación se ha visto ensombrecida por homicidios y ataques contra familias dominicanas. La víctima más reciente fue José Castillo Bellos en la provincia Espaillat. En mayo, el exconcejal de Dajabón, Elido María Zapata Gómez, también se presume que perdió la vida a manos de tres ciudadanos haitianos. La masacre en Aminilla, donde cuatro hombres fueron abatidos a tiros y uno resultó herido, así como el caso de Chire De la Rosa en San Cristóbal y otros decesos, se añaden a esta alarmante lista.
José Castillo Bellos, de 63 años, fue encontrado sin vida en su propiedad, situada en la sección Mosquita, paraje Puerto Grande, con múltiples lesiones provocadas por arma blanca. Los allegados del fallecido señalaron como principal sospechoso a un individuo haitiano, quien supuestamente persiguió a Castillo Bellos después de que este recibiera una suma de dinero por la venta de un cargamento de aguacates. Según la declaración de los parientes, el sospechoso se dio a la fuga tras el suceso. Las autoridades están investigando los pormenores del crimen y realizando esfuerzos para localizar al señalado.
Por otro lado, Elido María Zapata Gómez también falleció el 18 de mayo de este año, en un incidente similar ocurrido en el municipio Loma de Cabrera. Según la información preliminar proporcionada por la Policía Nacional, el suceso tuvo lugar cuando la víctima se dirigió a una finca de la zona con el propósito de efectuar pagos por labores agrícolas a diversos trabajadores. En circunstancias que aún son objeto de investigación, el agricultor habría sido agredido físicamente por los detenidos y otras personas no identificadas, sufriendo heridas que posteriormente le causaron la muerte. Los arrestados fueron identificados como David Pierre, Jarinson Pierre y Masu Pierre, todos de nacionalidad haitiana.
En septiembre de 2023, se perpetró un cuádruple homicidio. Una banda de origen haitiano irrumpió en el domicilio del ganadero Ramón Eugenio Medina, lo sentaron en una silla, con las manos atadas, y le dispararon en la cabeza. En el incidente, perdieron la vida su esposa, Carmelina Antonia Cabreja Ramos, de 49 años; su hijo Daniel Medina Cabreja, de 19 años; y Cristian de Jesús López Cabreja, de 25 años, quien resultó herido.
Al mes siguiente de ese mismo año, en El Seibo, Mota Eusebio, de 57 años, fue apuñalado en varias ocasiones y falleció, mientras que su pareja de 28 años fue hospitalizada a causa de las lesiones sufridas por una violación a manos de ocho haitianos. En agosto de 2020, también se registró el fallecimiento de Chire De la Rosa, quien fue decapitado por cuatro haitianos en Cambita Garabito, San Cristóbal. Antonio Batista Bido (Carlos Palunga), de 60 años, también fue una víctima mortal en 2018 a manos de su empleado, un obrero haitiano identificado como Jackson Estimphil, de 36 años.