La Sociedad Dominicana de Neurología Precisa que Aminoácidos y Vitaminas B No Son un Tratamiento Universal para el Autismo

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La Sociedad Dominicana de Neurología y Neurocirugía ha aclarado que la administración de aminoácidos y vitaminas del complejo B en individuos con trastorno del espectro autista (TEA) no debe generalizarse. Estos suplementos solo se consideran apropiados tras una evaluación médica rigurosa y para pacientes con condiciones clínicas muy específicas. Esta postura surge en medio de un debate sobre un protocolo presentado recientemente por José Ernesto Fadul.

La Sociedad Dominicana de Neurología y Neurocirugía declaró que la aplicación de aminoácidos y vitaminas del grupo B en individuos con trastorno del espectro autista (TEA) no debe implementarse de forma indiscriminada. Subrayaron que estos complementos solo son recomendables después de una valoración médica y en pacientes que exhiben condiciones de salud particulares. Esta declaración surge tras la presentación de un protocolo diseñado por José Ernesto Fadul al secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., durante una reunión en Washington, donde también estuvieron presentes la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, la vicepresidenta Raquel Peña y el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah.

La entidad informó que examinó la literatura científica disponible sobre el empleo de aminoácidos y vitaminas del complejo B en personas con trastorno del espectro autista (TEA). Llegaron a la conclusión de que, aunque estos componentes participan en funciones como la neurotransmisión, el metabolismo cerebral y la regulación epigenética, la evidencia actual no justifica su aplicación de manera generalizada.

El documento, enviado al medio Acento, detalla que algunos pacientes con TEA podrían manifestar alteraciones como deficiencias nutricionales, estrés oxidativo, desórdenes del ciclo de metilación, disfunción mitocondrial o desequilibrios en los neurotransmisores. No obstante, especifica que estas circunstancias no son comunes a todos los individuos con este diagnóstico, por lo que la suplementación debe basarse en una evaluación clínica y bioquímica individualizada.

El gremio sostiene que las vitaminas del complejo B y los aminoácidos solo podrían considerarse cuando existan pruebas objetivas de estas alteraciones. Respecto a la vitamina B12, señala que las investigaciones han explorado posibles efectos sobre la microbiota intestinal, la generación de neurotransmisores y la mielinización neuronal. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ahora son inconsistentes y no justifican su recomendación como tratamiento de uso rutinario para el TEA.

En cuanto a los aminoácidos, indica que ciertos estudios han detectado cambios en determinados pacientes, pero enfatiza que la evidencia sobre los beneficios de su suplementación sigue siendo limitada y variada.

La institución también subraya que estos suplementos no reemplazan las terapias tradicionales para el trastorno del espectro autista, como las intervenciones conductuales, educativas y multidisciplinarias. Advierten que su uso sin criterio puede generar expectativas sin fundamento científico, además de promover tratamientos sin una evaluación médica especializada.

Asimismo, recuerda que esta perspectiva está en sintonía con la Ley 34-23, que establece un modelo de atención integral e interdisciplinario para las personas con TEA. La normativa asigna al Ministerio de Salud Pública la responsabilidad de elaborar protocolos de investigación, detección temprana y diagnóstico fundamentados en evidencia científica, mientras que el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) se encarga de coordinar las políticas públicas dirigidas a esta población. La legislación, además, no reconoce un tratamiento o protocolo terapéutico específico para el trastorno.

El pronunciamiento se produce en medio del debate suscitado tras la presentación del protocolo del médico dominicano José Ernesto Fadul al secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. Hasta el momento, la principal conclusión comunicada después de ese encuentro ha sido la sugerencia de someter la propuesta a estudios científicos antes de emitir juicios sobre su efectividad.

En ese contexto, la sociedad médica reiteró que los aminoácidos y las vitaminas del complejo B pueden desempeñar un papel en situaciones clínicas específicas, pero insistió en que la evidencia disponible no respalda su empleo como tratamiento general para todas las personas que padecen trastorno del espectro autista.