Una investigación reciente ha puesto de manifiesto que un total de 711 vehículos fueron importados por entidades religiosas con exenciones fiscales entre 2021 y 2025, lo que representa un valor superior a RD$960 millones. Esta práctica ha generado un impacto de más de RD$416 millones en sacrificio fiscal para el Estado dominicano. El informe examina las organizaciones beneficiadas, los tipos de vehículos adquiridos y los mecanismos de control existentes para asegurar el uso adecuado de estos bienes.
Un informe de N Investiga, dirigido por Nuria Piera, ha desvelado que 711 automóviles fueron introducidos al país por organizaciones religiosas con exenciones tributarias entre los años 2021 y 2025. El valor total de estos vehículos supera los RD$960 millones, implicando una renuncia fiscal para el gobierno dominicano de más de RD$416 millones. El estudio periodístico analiza qué congregaciones recibieron estas ventajas, la clase de automóviles importados y los sistemas de supervisión implementados para asegurar que los bienes se utilicen conforme a los propósitos que justificaron la exención.
La indagación surge a raíz de comentarios recientes del director general de Impuestos Internos, Pedro Urrutia, quien cuestionó el uso de automóviles de lujo por parte de entidades religiosas. "Si es para orar, en tal caso, ¿para qué requiere un Mercedes-Benz una organización no gubernamental?", preguntó Urrutia. Estas declaraciones impulsaron a N Investiga a investigar qué grupos estaban involucrados en la recepción de este tipo de beneficios. Después de varias solicitudes de información a través del mecanismo de acceso libre, la Dirección General de Aduanas finalmente proporcionó los datos que permitieron analizar las exenciones otorgadas durante los últimos cinco años.
¿CÓMO OPERAN LAS EXENCIONES?
El sistema de exenciones para las instituciones de fe no se aplica de manera uniforme a todas las organizaciones. En el caso de la Iglesia Católica, una parte de estas exenciones se fundamenta en el Concordato firmado en 1954 entre la República Dominicana y la Santa Sede, un pacto cuyo efecto económico para el Estado dominicano fue también explorado por N Investiga en un reportaje publicado en febrero de este año. La investigación recordó que en 2006 la entonces Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado destinó fondos a la Conferencia del Episcopado Dominicano para la adquisición de vehículos para obispos de diversas provincias. Entre las unidades adquiridas se encontraban una Toyota Hilux doble cabina, valorada en aquel entonces en US$33,900, para monseñor Benito Ángeles; una Toyota Prado, valorada en US$43,275, para monseñor José Dolores Grullón Estrella, y un Toyota Corolla, valorado en US$19,300, para el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.
En el ámbito de las iglesias evangélicas, las solicitudes se tramitan a través del Servicio Social de Iglesias Dominicanas, una entidad que mantiene un acuerdo con el Estado firmado en 1972 y ratificado por el Congreso, mediante el cual se reconocen exenciones fiscales. Desde mediados de la década de 2000, esta institución recibe las peticiones de exención de las iglesias evangélicas y las valida antes de enviarlas al Ministerio de Hacienda. Las organizaciones deben cumplir ciertos requisitos para ser reconocidas y acceder al beneficio. No obstante, la investigación plantea una cuestión fundamental: ¿qué factores determinan la aprobación de una exención? El tipo de vehículo, su valor y el uso previsto son parte del debate, especialmente porque entre las 711 unidades figuran vehículos destinados al transporte colectivo, pero también camionetas, todoterrenos y vehículos de alto valor.
MÁS DE RD$416 MILLONES QUE EL ESTADO DEJÓ DE PERCIBIR
Los datos recabados por N Investiga indican que, durante el periodo estudiado, el Estado dejó de recaudar más de RD$416 millones en impuestos debido a las exenciones concedidas a entidades religiosas. El año 2024 registró el mayor número de operaciones, con 200 vehículos y un sacrificio fiscal de RD$124.1 millones. En 2025 se importaron 134 vehículos, en contraste con los 86 registrados en 2021. En total, 298 organizaciones religiosas fueron beneficiadas durante los cinco años analizados. Cinco instituciones concentraron aproximadamente el 30% del sacrificio fiscal, lideradas por la Iglesia de Dios Incorporada, que recibió exenciones para 76 vehículos, lo que equivale a un promedio de 15 unidades por año y un sacrificio fiscal de RD$43.4 millones. Entre estos vehículos se encuentran unidades de la marca Mercedes-Benz, precisamente el tipo de automóvil que motivó las preguntas iniciales del director de Impuestos Internos. Un Mercedes-Benz GLE 350, modelo 2017, fue valorado en más de RD$1.2 millones, mientras que el Estado dejó de percibir unos RD$508,685 en impuestos. También se incluye un Mercedes-Benz GLA 250, modelo 2019, valorado en alrededor de RD$1.1 millones, con un sacrificio fiscal de aproximadamente RD$499,000.
La investigación plantea entonces otra incógnita: ¿para qué utiliza la Iglesia de Dios Incorporada una flota de 76 vehículos importados con exención y quiénes los manejan? El director ejecutivo del Servicio Social de Iglesias Dominicanas, Lorenzo Mota King, defendió el volumen de solicitudes y explicó que se debe considerar la cantidad de congregaciones que posee cada organización. Según Mota King, una institución con miles de iglesias puede solicitar varias exenciones al año sin que esto represente necesariamente un uso desproporcionado del beneficio.
EL LÍMITE DE LOS US$30,000
Mota King también explicó que el sistema considera un criterio relacionado con el valor del automóvil. Según su explicación, las organizaciones no pueden obtener la exención completa si el vehículo sobrepasa los US$30,000, a menos que el interesado cubra la diferencia correspondiente. Esta medida busca evitar que el beneficio fiscal cubra por completo vehículos cuyo valor exceda ese límite. El funcionario aseguró, además, que existen controles para verificar el uso de las unidades y que quienes reciben una exención deben firmar una declaración jurada en la que se comprometen a utilizar el vehículo exclusivamente para el propósito declarado. Mota King afirmó no tener conocimiento de casos recientes en los que estos vehículos hayan sido utilizados para fines distintos a los autorizados.
LAS UNIDADES DE MAYOR VALOR
Los registros también evidencian que no solo las organizaciones evangélicas recibieron automóviles de alto valor. La Iglesia de Dios Incorporada importó una Toyota Tundra 2023, valuada en más de RD$3.27 millones, y una Toyota Highlander 2024, con un valor superior a RD$2.6 millones. Entre las organizaciones evangélicas también figura el Concilio de Iglesias Cristianas Habacuc, beneficiado con una Kia Telluride 2024, valuada en aproximadamente RD$2.74 millones. Después de la Iglesia de Dios Incorporada, la Unión Asociación Dominicana de los Adventistas del Séptimo Día fue la segunda organización más beneficiada individualmente, con 70 vehículos y alrededor de RD$40 millones en sacrificio fiscal. En tercer lugar, aparece el Obispado de San Francisco de Macorís, con 35 vehículos y RD$23.9 millones en impuestos dejados de percibir. Le sigue la Diócesis de San Juan de la Maguana, con 19 vehículos y RD$12.6 millones, mientras que la Diócesis de Mao-Montecristi ocupa el quinto lugar, con 15 vehículos y RD$8.6 millones en sacrificio fiscal.
LA IGLESIA CATÓLICA CONCENTRA LA MAYOR PARTE DEL BENEFICIO
Aunque algunas iglesias evangélicas se encuentran entre las organizaciones individuales con mayor cantidad de vehículos exentos, los datos consolidados demuestran que la Iglesia Católica agrupa la mayor parte de las unidades y los recursos no percibidos por el Estado. Durante el periodo 2021-2025, las instituciones católicas importaron 459 vehículos, asociados a un sacrificio fiscal de RD$276.3 millones. Las iglesias evangélicas, por su parte, importaron 252 vehículos, con un sacrificio fiscal de RD$140.2 millones. Entre las instituciones católicas que aparecen con mayor número de unidades figuran el Obispado de San Francisco de Macorís, la Diócesis de San Juan de la Maguana y la Diócesis de Mao-Montecristi. El vehículo de mayor valor registrado entre las 711 unidades fue una Chevrolet Tahoe 2023, importada por el Arzobispado de Santo Domingo, con un valor declarado de aproximadamente RD$3.52 millones. También aparecen dos Toyota Land Cruiser Prado, modelo 2026, importadas para la Diócesis de Barahona, con un valor individual de RD$2,604,144.
EL CASO DEL PRINCIPAL BENEFICIARIO
La investigación también aborda la situación del máximo representante nacional de la Iglesia de Dios Incorporada, el obispo Juan Tiburcio Pérez, quien ocupa esa posición desde 2022 y supervisa, según el reportaje, más de mil congregaciones y sus respectivos ministros en el país. N Investiga señala que Pérez también fue cuestionado recientemente por aparecer en la nómina del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) correspondiente a mayo de 2026, con el cargo de Supervisor de Mantenimiento en Nagua y un salario mensual de RD$20,000. Según informaciones difundidas por medios de comunicación, también habría figurado anteriormente en la nómina del Ayuntamiento de Santo Domingo Norte. Estas situaciones son presentadas en la investigación como elementos que requieren explicaciones sobre el manejo de recursos y beneficios vinculados a instituciones religiosas. N Investiga solicitó una entrevista con el obispo Juan Tiburcio Pérez, máximo representante de la organización que encabeza el listado de beneficiarios, pero al momento de la publicación permanecía a la espera de respuesta.
EL DEBATE SOBRE EL SACRIFICIO FISCAL
Para Lorenzo Mota King, el monto que el Estado dejó de recaudar debe analizarse en el contexto de la labor social que efectúan las iglesias. El funcionario consideró que se trata de un beneficio relativamente modesto frente al trabajo comunitario que desarrollan las organizaciones religiosas. Sin embargo, el concepto de sacrificio fiscal se refiere precisamente a los fondos que el Estado no recauda como resultado de una exención o exoneración tributaria. Por ello, más allá del valor individual de cada vehículo, los datos plantean preguntas sobre la eficiencia del mecanismo y la capacidad de fiscalización del Estado. Los registros muestran que en cinco años fueron 711 vehículos, valorados en más de RD$960 millones, los que ingresaron bajo este régimen, mientras que el Estado dejó de percibir más de RD$416 millones. La discusión no se limita, por tanto, a cuánto dinero deja de recaudar el Estado. También abarca la determinación de si los vehículos beneficiados cumplen efectivamente con el propósito para el cual fueron solicitadas las exenciones. El régimen surgió como un mecanismo para facilitar actividades que el Estado considera de interés social. Pero los datos recopilados por N Investiga, de Nuria Piera, muestran que el beneficio también alcanza vehículos de considerable valor. El desafío para las autoridades radica en determinar si los controles existentes garantizan que cada unidad exonerada sea utilizada exclusivamente para los fines autorizados. Porque cuando un vehículo funciona como herramienta para el trabajo religioso, pero también puede convertirse en un vehículo de uso cotidiano de un pastor, sacerdote o representante de una organización, la frontera entre el servicio institucional y el beneficio personal puede resultar difícil de fiscalizar.