Vulnerabilidad estructural detectada en la totalidad de escuelas inspeccionadas por Onesvie

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La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) ha revelado que todas las escuelas que sometió a inspección presentan algún tipo de daño estructural o no estructural. Este hallazgo, basado en evaluaciones de 60 centros educativos entre 2006 y 2023, subraya la necesidad de intervenciones y estudios más profundos para garantizar la seguridad de estas edificaciones ante eventos sísmicos.

Cada una de las instituciones educativas examinadas por la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) mostró alguna forma de deficiencia en su estructura o en elementos no estructurales, según los hallazgos de las revisiones llevadas a cabo por la entidad. Esto implica que, dentro del conjunto estudiado, ningún centro quedó completamente exento de alguna debilidad o deterioro. Las valoraciones abarcaron 60 complejos escolares, lo que equivale a 182 construcciones, distribuidos en 11 provincias, y se ejecutaron entre los años 2006 y 2023. La investigación permitió identificar diversas situaciones, desde problemas de mantenimiento hasta escenarios que demandan análisis técnicos más exhaustivos para determinar la capacidad de las construcciones frente a un posible sismo.

Documentos obtenidos por N Digital especifican que entre los principales inconvenientes identificados se encuentran filtraciones, fisuras, asentamientos diferenciales, desprendimientos y fallas en la construcción, además de condiciones que pueden incrementar la fragilidad de ciertas edificaciones ante un evento telúrico. Un aspecto particularmente notable del diagnóstico es que 16 de los centros inspeccionados requieren un examen estructural detallado. Estas instalaciones forman parte de un grupo de 18 escuelas que fueron sometidas a una primera valoración de vulnerabilidad sísmica utilizando la metodología FEMA P-154. De estas, 16 obtuvieron una calificación inferior a 2, el umbral de referencia para determinar la necesidad de un estudio más profundo.

La metodología de primer nivel opera como una especie de filtro. Su resultado no implica automáticamente que una escuela vaya a colapsar, sino que permite identificar qué edificaciones necesitan ser examinadas con mayor minuciosidad. En el caso de estos 16 centros, Onesvie aconsejó llevar a cabo estudios estructurales que permitan establecer con precisión su capacidad de resistencia y determinar las acciones correctivas pertinentes. Un punto que resalta en las evaluaciones de Onesvie es que los problemas hallados en algunas escuelas van más allá de las grietas o filtraciones perceptibles a simple vista. Los especialistas también detectaron condiciones relacionadas con la propia configuración de las estructuras, que pueden hacerlas más susceptibles durante un terremoto.

Entre estas condiciones figuran las denominadas columnas cortas, un problema que puede causar que ciertas columnas reciban una mayor concentración de fuerzas cuando ocurre un movimiento sísmico. En palabras sencillas, una columna que debería tener cierta libertad para deformarse puede quedar parcialmente restringida por muros u otros componentes de la edificación, provocando que soporte una fuerza superior en una zona específica. Los informes también señalan inconvenientes con las juntas que separan diferentes bloques de una misma construcción. En algunos casos, se encontraron inexistentes, obstruidas o con un funcionamiento deficiente. Estas juntas son cruciales porque permiten que las distintas partes de una estructura tengan cierto movimiento durante un terremoto; cuando no operan correctamente, los bloques pueden chocar entre sí y aumentar los daños.

A esto se suman irregularidades en la forma y disposición de algunas edificaciones, tanto horizontal como verticalmente, además de fisuras en muros de mampostería. Estas condiciones pueden influir en la manera en que una estructura responde cuando recibe las fuerzas provocadas por un movimiento sísmico.