Un reciente informe del Banco Mundial revela un aumento significativo en los ingresos derivados de la tasación del carbono a nivel mundial. La República Dominicana contribuye con una fracción muy pequeña de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. El país caribeño enfrenta el desafío de internalizar el costo social del carbono en sus inversiones públicas y reducir su dependencia de combustibles fósiles.
Un informe del Grupo Banco Mundial, divulgado esta semana, indicó que los beneficios económicos originados por la tarificación del carbono experimentaron un incremento de tres veces en los últimos diez años. Estos se elevaron desde menos de US$30,000 millones en 2016 hasta superar los US$107,000 millones destinados a fondos gubernamentales en 2025. Según datos oficiales, la nación dominicana descarga entre 2.8 y 3.3 toneladas de dióxido de carbono (CO2) por persona anualmente. A escala mundial, la nación solo representa el 0.06 % del total histórico de emisiones de gases de efecto invernadero. En total, el territorio dominicano produce entre 31 y 32 millones de toneladas de CO2 cada año.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) había estimado que el país debe asumir un precio social del carbono de 26 dólares por tonelada desde 2025 hasta 2030. En este contexto, la CEPAL reconoce la relevancia de incorporar el precio social del carbono en el proceso de evaluación de las inversiones públicas, lo cual reside en su capacidad para distinguir entre inversiones con altas y bajas emisiones de carbono.
La mayor parte de las emanaciones dominicanas procede del sector energético, debido a que históricamente la producción eléctrica nacional ha dependido en un 83 % de combustibles fósiles. El parque vehicular también se encuentra entre las principales fuentes de contaminación. El país también lleva a cabo importantes tareas de retención de carbono. Únicamente en la zona fronteriza, sobre todo en provincias como Montecristi y Pedernales, se capturan más de 260,000 toneladas métricas de carbono anualmente gracias a los manglares y ecosistemas marinos.
El documento anual titulado State and Trends of Carbon Pricing 2026, o Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono 2026, revela que en la actualidad existen 87 políticas de fijación de precios del carbono en el mundo, siete más que el año anterior. Del mismo modo, se evidencia que todas las grandes economías de ingreso mediano han puesto en marcha o planean poner en marcha mecanismos de fijación directa del precio del carbono. India y Viet Nam son los países que lograron avances más significativos en este campo en 2025.
En la publicación también se indica que los precios directos del carbono han aumentado un 7% desde la edición del año pasado del informe y que se han duplicado en la última década. El precio medio del carbono es ahora de casi US$21/tCO2e. Algo más del 29% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero a nivel global están ahora cubiertas por mecanismos de fijación directa del precio del carbono. Esta cifra aumentaría a alrededor de un tercio si los instrumentos actualmente en desarrollo se implementaran en más economías emergentes importantes.
“La fijación del precio del carbono y los mercados de carbono pueden desempeñar un papel importante al permitir que los países determinen su propia matriz energética”, declaró Paschal Donohoe, director gerente y oficial principal de Conocimientos del Grupo Banco Mundial. “Cuando están bien diseñados, pueden ayudar a impulsar la eficiencia y la innovación, al tiempo que movilizan recursos para las prioridades de desarrollo. Durante más de 20 años, este informe ha ayudado a los responsables de formular políticas y al sector privado a comprender mejor la evolución de estos mercados y las oportunidades que representan”, añadió.
En los mercados de créditos de carbono, el volumen total de las emisiones de créditos de carbono aumentó un 8% entre 2024 y 2025. En tanto, los precios de los créditos de carbono disminuyeron levemente durante 2025, pero algunos tipos de proyectos continuaron teniendo un sobreprecio, incluidos aquellos que pueden ser utilizados por aerolíneas internacionales o proyectos de conservación forestal y reforestación con alta calificación.